POLITICA: Batalla contra la corrupción no tiene fronteras

La batalla contra la corrupción no se limita a los países en desarrollo ya que muchas veces son las compañías del Norte industrializado que fomentan la práctica, según un seminario sobre el tema celebrado en Finlandia.

El seminario de un día fue organizado por el Departamento de Cooperación para el Desarrollo Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Finlandia.

Hansjorg Elshorst, director gerente de la organización no gubernamental Transparencia Internacional, que todos los años clasifica a los países según el grado de corrupción, dijo que el efecto más dañino de esta es que los funcionarios actúan en función de la ganancia personal y no del bien común.

Eso alienta la realización de proyectos gubernamentales de gran escala y financiación que, por lo general, son de mala calidad. Las inversiones grandes y muchas veces inútiles se prefieren ante las pequeñas y posiblemente de mayor utilidad.

Según el último índice de Transparencia Internacional, Dinamarca y Finlandia son los países menos corruptos, mientras los más corruptos se encuentran en el Sur en desarrollo, como Camerún, Indonesia y Nigeria.

Devendra Raj Panday, de Transparencia Internacional y ex ministro de Finanzas de Nepal, señaló que la corrupción provoca la apatía y el cinismo del pueblo y se extiende a todo el proceso de decisión del gobierno.

"Eso es porque la gente se siente impotente y porque la corrupción trascendió la ambición personal y se convirtió en un flagelo institucional", agregó.

Para Panday, la democracia ayuda a contener la corrupción, pero fomentarla en los países en desarrollo es complicado.

"Un sistema democrático implica la existencia de partidos políticos viables que necesitan fondos. Pero en un sistema donde la corrupción es endémica, es difícil organizar una actividad recaudadora de fondos sin pagar o recibir sobornos", dijo.

La cooperación para el desarrollo es una herramienta eficaz para combatir la corrupción, pero esta es una batalla de múltiples frentes, según Hansjorg Elshorst.

También hay que cambiar la actitud de los países industrializados, por ejemplo, penalizando la corrupción a través de la legislación, señaló.

"No se puede dividir el mundo en dos, uno limpio y otro sucio, cuando los que están en el limpio fomentan y participan en la construcción del sucio", dijo.

Elshorst se mostró convencido de que gran parte de la corrupción en el Sur en desarrollo es promovida por compañías del Norte con el apoyo implícito de sus gobiernos.

Por ejemplo, hasta que Transparencia Internacional intervino, los sobornos dados a los funcionarios extranjeros eran tan aceptados en Alemania que las compañías podían declararlos y descontarlos del pago de sus impuestos.

Muchos países industrializados instituyeron varias medidas para luchar contra este aspecto. En 1977, Estados Unidos aprobó la Ley contra la Corrupción Extranjera que penaliza a las compañías estadounidenses que recurren al soborno en sus relaciones con firmas de otros países.

Esa actitud fue adoptada por otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que comenzaron a ratificar una convención contra el soborno de funcionarios extranjeros.

Las sanciones desempeñan una función necesaria a la hora de reducir la corrupción en los países en desarrollo, pero esta es limitada.

Las sanciones son un instrumento primitivo, pero lo que es fundamental es la presión interna de la sociedad civil y los medios de comunicación, dijo John Githongo, de la oficina de Transparencia Internacional en Kenia.

Githongo dijo que hay tres grandes formas de corrupción. La primera es de pequeña escala, involucra pequeñas sumas de dinero y ocurre entre los funcionarios de menor rango.

La segunda sucede a nivel intermedio y mueve grandes sumas de dinero. Pero la más dañina de todas es la que él llama el "saqueo".

El saqueo involucra enormes sumas de dinero, en el orden de los millones de dólares, que se utilizan para la realización de un proyecto, pero con la intención de canalizarlas con fines personales.

Githongo mencionó el ejemplo de un proyecto de construcción de carreteras en que se empleó gran cantidad de dinero para financiar a los partidos políticos en el poder o sencillamente se envió a una cuenta personal en un banco suizo.

Para combatir la corrupción en Africa y en otros países en desarrollo, los países industrializados deben apoyar a los pocos dirigentes que están comprometidos con su erradicación, dijo.

Jeremy Gould, un investigador de la Universidad de Helsinki, dijo que los medios más efectivos contra la corrupción son el fortalecimiento de las instituciones del Estado, del imperio de la ley y del sistema de justicia penal.

Sin embargo, la globalización minimizó el papel del Estado lo cual benefició a las prácticas corruptas en los países donde las estructuras estatales ya eran débiles, aseguró. (FIN/IPS/tra-en/la/sm/aq/ip/00

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