El Senado de México aprobó hoy el acuerdo político-comercial con la Unión Europea (UE), a pesar de las críticas de la oposición, y se eliminó así el último obstáculo a la firma del convenio este jueves en Portugal.
La mayoría del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Senado barrió la resistencia de los opositores, tal como esperaba el gobierno, y aprobó el nuevo tratado.
El acuerdo con la UE entrará en vigencia en julio, cuando comenzará un proceso de apertura comercial que culminará alrededor de 2007.
Se trata para México del segundo acuerdo internacional en importancia luego del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994, y es el primero de su tipo entre un país de América Latina y la UE.
El presidente Ernesto Zedillo aprontó varios días atrás su agenda para viajar a Portugal esta semana, donde este jueves firmará el acuerdo con los representantes de la UE. El Poder Ejecutivo confirmó el viaje tras la decisión del Senado.
Los tiempos del gobierno se impusieron una vez más a los del Senado y el PRI aprobó el tratado, a pesar "que violenta nuestro orden jurídico y obstruye el desarrollo nacional en beneficio de los grandes capitales", señaló un comunicado del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Mientras, grupos sindicales opositores, que al igual que el PRD se oponen al TLCAN, integrado por México, Estados Unidos y Canadá, llamó a reunir fuerzas para oponerse al acuerdo con la UE, pero los observadores consideran que difícilmente lograrán su objetivo, pues ya superó todos los obstáculos legales.
A diferencia de sus opositores, el gobierno consideró que la aprobación en el Senado fue un paso histórico que abre nuevas oportunidades comerciales a México y alienta la creación de empleos.
El acuerdo comercial con la UE, que otorgará trato especial a sectores delicados como el agrícola, pretende multiplicar y diversificar el comercio bilateral, que suma alrededor de 15.600 millones de dólares anuales.
El nuevo acuerdo abre una puerta para diversificar el comercio, hoy concentrado en Estados Unidos, y ofrece "grandes ventajas para México", pues permite estrechar los vínculos políticos y de cooperación, dijo este lunes el secretario (ministro) de Comercio, Herminio Blanco.
Las negociaciones por la liberalización comercial tomaron formalmente un año a México y la UE, pero lo antecedentes se remonatan a 1995, al inicio de conversaciones con miras a la firma de un acuerdo de Asociación Económica y Concertación Política.
Blanco explicó que a diferencia del TLCAN, que sólo aborda asuntos comerciales y conexos, el acuerdo con la UE incluye contactos y acciones políticas de alto nivel y oportunidades para una mayor cooperación técnica y de otros tipos.
La UE es el segundo socio comercial de México después de Estados Unidos y la segunda fuente de inversión extranjera. Sin embargo, el volumen del comercio con ese bloque representa apenas 6,5 por ciento del intercambio global del país latinoamericano.
En cambio, el intercambio con Estados Unidos concentra 80 por ciento del comercio exterior total de México, que bordea los 240.000 millones de dólares al año.
La concentración se da aunque México mantiene acuerdos comerciales con sus socios del Grupo de los Tres (Colombia y Venezuela), y con Costa Rica, Nicaragua, Bolivia e Israel.
"El tratado con la UE ayudará a México a reducir su dependencia comercial y tecnológica con Estados Unidos, pues además de diversificar sus exportaciones brinda la oportunidad de adquirir nueva tecnología y recibir ayuda para el desarrollo", señaló Jorge Marín, portavoz del Consejo Coordinador Empresarial.
Pero los opositores no están convencidos de ello. "El contenido del tratado no refleja un trato recíproco, equilibrado y justo, acorde con las diferencias de desarrollo entre las partes signantes. Se trata de un tratado en el que México cede más que la UE", señaló el PRD.
"Nuestra experiencia de seis años del TLCAN nos permite reconocer los peligros de aprobar un tratado que no goza de los consensos necesarios entre los sectores productivos, políticos y sociales de nuestro país", añadió.
En los últimos 10 años, México cuadriplicó su comercio exterior, pero su industria aún depende en gran medida del exterior, las exportaciones tienen escaso insumo nacional, la investigación científica es mínima y los salarios se mantienen bajos respecto de Estados Unidos y los 15 países socios de la UE. (FIN/IPS/dc/mj/if/00


