El Vaticano nombró al sacerdote conservador Leonardo Sandri nuevo nuncio de México, el segundo país con mayor número de católicos en el mundo y donde corrientes progresistas de la Iglesia tienen importante presencia, al igual que otras religiones y sectas.
Sandri acentuará la línea conservadora presente desde hace más de dos décadas en la cúpula de Iglesia Católica mexicana, así como la lucha por evitar la expansión de las nuevas religiones, que reúnen ya a unos 15 millones de fieles, opinaron observadores.
El sacerdote designado esta semana, argentino y ex nuncio en Venezuela, releva al español Justo Mullor, también de corte conservador, que reemplazó en 1997 al italiano Jerónimo Prigone, quien en 19 años de gestión logró que se cambiaran 86 de los cerca de 100 obispos de México.
La línea de la Iglesia Católica es hoy conservadora y Sandri es el mejor para acentuarla en México, pues además tiene fama de ser un muy hábil como diplomático, dijo a IPS el analista de temas religiosos Bernardo Barranco.
A pesar de oponerse a las ideas de la Teología de la Liberación no llega a enfrentarse por ese tema, pues "sabe la forma de negociar con todos los grupos y corrientes", declaró al semanario Milenio, José Visconti, el único laico que ha ocupado la dirección del periódico venezolano Religión.
Sandri, quien asumirá el cargo en uno o dos meses, encontrará a su llegada un grupo de obispos que en su mayoría comulga con las líneas del Vaticano, con excepción de dos o tres que aún defienden las tesis de la Teología de la Liberación, rechazadas por el papa Juan Pablo II.
Durante la gestión de Prigone, quien se retiró al cumplir 75 años, edad de jubilación según indican las normas del Vaticano, fueron cambiados los jerarcas de la Iglesia mexicana y la mayoría de los sacerdotes acusados de seguir líneas progresistas o "izquierdistas".
En ese tiempo la jerarquía eclesial local aceptó, aunque bajo protesta, que el gobierno expulsara a varios sacerdotes extranjeros que trabajaban con grupos indígenas y que fueron acusados por las autoridades de injerencia política.
A pesar de la línea eclesial impuesta en México, donde alrededor de 90 por ciento de los 100 millones de habitantes son católicos, sobreviven decenas de comunidades eclesiales de base que comulgan con la Teología de la Liberación y en varias zonas, en especial en el estado sureño de Chiapas, muchos sacerdotes profesan esa corriente.
Además, en el país existe una fuerte presencia de grupos de jesuitas críticos del neoliberalismo y vinculados a organizaciones humanitarias, trabajo que los ha llevado a enfrentarse con el gobierno.
Entre las primeras tareas que tendrá el nuevo nuncio está la de aconsejar al Papa en la designación del nuevo obispo del estado de Chiapas, luego que Samuel Ruiz, el llamado "obispo rojo", renunció al cumplir 75 años.
Con cuatro décadas en este estado, Ruiz dejó miles de seguidores entre los indígenas, pero también muchos enemigos en círculos políticos y de hacendados que los acusaron de favorecer la irrupción de la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en enero de 1994.
Chiapas es un tema difícil y el nuevo nuncio deberá tener mucho cuidado, señaló Barranco.
Pero el tema Ruiz será sólo un reto puntual. Sandri tendrá además la tarea de enfrentarse a una creciente presencia de sectas y nuevas religiones, muchas de las cuales denuncian favoritismo del gobierno hacia los católicos.
La iglesia Apostólica Evangélica sostiene que 15 millones de personas pertenecen ya a las iglesias evangélicas, muchas de las cuales son calificadas de sectas por los sacerdotes católicos, y su número de adeptos crece 10 por ciento cada año.
A fines de 1999, los evangélicos iniciaron un amplia ofensiva para ganar terreno en México, con masivas concentraciones, reuniones con políticos y demandas al Poder Ejecutivo para que se les permita manejar medios de comunicación.
En México existen 5.263 asociaciones religiosas inscritas en la Secretaría (ministerio) de Gobernación (Interior), de ellas 2.638 son católicas, 1.271 evangélicos, 1.209 bautistas, 56 presbiterianas, 39 espiritualistas, 14 orientales y nueve judías.
La Iglesia Católica mexicana reconoce la pérdida de fieles y señala que trabaja para afrontar el fenónmeno, pero se queja de que los evangélicos tienen mucho dinero y a veces un discurso radical que atrae a personas desorientadas.
Cuando llegó a Venezuela en 1997, el nuevo nuncio mexicano advirtió que haría todo lo posible para contener el avance de las sectas y otros movimientos religiosos que antagonizan con el catolicismo, tarea que otra vez estará en la primera línea de su agenda. (FIN/IPS/dc/dm/cr/00)


