Los cancilleres del mundo árabe mantuvieron en la capital de Líbano una reunión que puede haber sido preámbulo de la cuenta regresiva para la paz en Medio Oriente.
"Existe el sentimiento de que se acerca el final y que todos deberían pronunciarse acerca de estos tratados, especialmente el que podrían firmar Siria, Líbano e Israel, la madre de todos los acuerdos", advirtió Fawaz Traboulsi, catedrático de historia de la Universidad Libanesa-Americana, de Beirut.
Las negociaciones entre Israel y Siria se paralizaron a principios de enero, después de dos semanas de diálogo. Fueron las primeras conversaciones bilaterales desde 1996, y la reunión realizada este fin de semana por la Liga Arabe en Beirut podría darles nuevo ímpetu.
Los ministros también consideraron las penurias de Líbano, que en los últimos 22 años ha sido invadido y atacado con frecuencia por Israel. La declaración final confirmó un fuerte respaldo del mundo árabe a Líbano y su resistencia a Israel, que ocupa el sur del país.
La resistencia libanesa "es el resultado de la ocupación (israelí) y no su razón", señalaron los cancilleres. Aviones de guerra de Israel bombardearon el 8 de febrero centrales de electricidad de Líbano, con el saldo de 30 heridos.
Casi inmediatamente después de ese episodio, el secretario general de la Liga Arabe, Esmat Abdel Meguid, telefoneó al primer ministro libanés Selim Hoss para proponerle celebrar la reunión de cancilleres en Beirut, en lugar de El Cairo, la sede proyectada inicialmente.
La conferencia de cancilleres árabes, de convocatoria bianual, se realiza habitualmente en la capital egipcia, donde la organización está radicada.
Desde febrero, la presencia de personalidades en Beirut no ha cesado, a partir del arribo del presidente de Egipto, Hosni Mubarak, el primer jefe de Estado de su país que visitó Líbano.
El segundo visitante fue el príncipe heredero de Arabia Saudita, Abdallah bin Abdel Aziz, y luego llegaron el canciller de Jordania y el vicecanciller iraní.
"Cuando al principio se decidió celebrar la reunión allí, la intención y el significado eran uno. Dos semanas después habían cambiado", dijo Joseph Samaha, editor político del diario internacional en árabe Al Hayat.
"Se esperaba que la declaración final de la reunión tuviera una fuerte posición contra Israel, pero desde entonces… Israel votó a favor del retiro (de sus fuerzas de ocupación) de Líbano y se reanudaron las negociaciones israelí-palestinas", agregó, explicando que la crítica contra Israel sería menor.
Según Samaha, quien habló con IPS en la víspera de la reunión, la mayoría de los objetivos se alcanzaron incluso antes de que los ministros árabes se reunieran, aun cuando no fue la repentina solidaridad árabe con Líbano lo que desencadenó los cambios.
Líbano ha sido sometido a ataques israelíes desde la primera invasión de Israel en 1978, pero nunca había recibido este tipo de apoyo a su causa.
"Esta vez la reacción popular árabe fue muy fuerte. La gente sintió que ya era demasiado, sobre todo dado que no hubo (lanzamiento de misiles) Katyushas contra Israel" de parte de la resistencia libanesa, dijo Samaha.
"Incluso los palestinos… se aliaron con Líbano en esta ocasión. Apedrearon a un líder occidental que, de hecho, había venido a darles su apoyo", agregó.
Samaha se refería al incidente en la Universidad Bir Zeit cuando el primer ministro francés Lionel Jospin fue objeto de la ira de estudiantes palestinos después de que empleó la palabra "terrorista" para referirse al Hezbollah, la guerrilla libanesa que combate contra las fuerzas de ocupación del sur de Líbano.
Los observadores también dicen que Egipto hizo un gran esfuerzo por activar la diplomacia árabe con el fin de acabar con la escalada militar que padecía Líbano y que podría haber perturbado las gestiones de paz.
Teóricamente, la Liga Arabe debe fortalecer los lazos entre los países miembros, pero en la práctica ha sido un espejo de los conflictos que los dividen.
La Liga se fundó en 1945, en El Cairo, y cuenta con 21 estados miembros cuya población habla árabe. Entre ellos se encuentran Comoras, Mauritania y Somalia.
En 1979, Egipto fue suspendido después de firmar un tratado de paz con Israel y la sede de la Liga se trasladó de El Cairo a Túnez hasta 1989, cuando el país fue readmitido.
La reunión en Líbano tuvo un éxito relativo, pero igual hubo divergencias y tensiones.
Egipto y Siria habrían discrepado con respecto a la decisión israelí de retirarse unilateralmente de Líbano para julio, algo a lo que el gobierno sirio se opone.
También trascendió que Siria no quedó conforme con las gestiones de Egipto para ocupar el liderazgo de la región.
El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, quien también es el líder del partido Amal, habría boicoteado la reunión por la presencia del ministro libio. Moussa Sader, fundador del partido chiíta Amal, desapareció en 1978 durante un viaje a Libia.
Una de las 18 cláusulas del comunicado final pidió a los países árabes que reconsideren sus relaciones con Israel. Líbano había solicitado inicialmente un "boicot", pero Egipto y Jordania se negaron a hacerlo. Jordania fue el segundo país en firmar la paz con Israel en 1994.
Aun así, el comunicado y la cláusula sobre las relaciones con Israel provocaron la ira de Israel.
"Esta declaración es muy grave. Nos recuerda difíciles períodos en las relaciones de Israel con el mundo árabe", declaró Danny Yatom, asesor de seguridad de Barak. (FIN/IPS/tra-en/kg/sm/ff-aq/ip/00


