El fin de la ocupación israelí del sur de Líbano marcará un punto de inflexión para el grupo radical islámico Hizbollah y reducirá la dependencia de sus mentores, Siria e Irán, según analistas.
"Mientras haya guerra, Hizbollah dependerá de fuerzas externas para adquirir fondos y armas, pero con el fin del conflicto, esa dependencia se reducirá", pronosticó Joseph Samaha, editor político del periódico árabe Al Hayat.
Al no haber más bombardeos de Israel, Hizbollah (Partido de Dios) ya no tendrá que financiar la hospitalización de guerrilleros, la reconstrucción de viviendas y otros gastos de guerra que asume a cambio del apoyo popular.
El grupo podrá concentrarse entonces en su transformación en partido político con representación parlamentaria y en la red social, educativa y cultural que comenzó a crear desde el día de su fundación.
Hizbollah surgió entre 1982 y 1985, luego de la invasión israelí de 1982, que recibió el nombre en clave de "Paz para Galilea".
La invasión estuvo destinada a silenciar a los guerrilleros palestinos que utilizaban Líbano como base de la lucha armada para liberar su tierra ocupada.
Un resultado no previsto fue la creación de otro grupo guerrillero, Hizbollah, respaldado y financiado por Irán.
Se estima que Irán proporciona a Hizbollah entre 50 y 200 millones de dólares por año, principalmente en armas.
"Pero la relación entre Irán y el Partido de Dios no tiene lugar por medio del gobierno sino mediante el líder espiritual iraní, Alí Jamenei", explicó Salem Mashqour, experto iraquí en temas iraníes.
Observadores locales afirman que Hizbollah cuenta ahora con sus propias fuentes de financiación, que incluyen la reinversión de los fondos que recibe. Estos incluyen remesas y donaciones de expatriados, en ocasiones muy generosos.
Los objetivos y los métodos de la guerrilla fundamentalista chiíta cambiaron desde su creación a comienzos de los años 80.
Los primeros objetivos declarados de Hizbollah fueron la lucha armada contra "los enemigos del Islam", es decir Israel y sus aliados, que en ese entonces comprendían a Estados Unidos y a los cristianos maronitas libaneses.
Además, se cree que Hizbollah estuvo detrás del secuestro de ciudadanos occidentales durante la década de 1980 en Líbano.
Sin embargo, aunque por más de 10 años el discurso de Hizbollah exhortó a "la destrucción del enemigo sionista", el grupo se concentra ahora en el objetivo más moderado y realista de la liberación del sur de Líbano.
El cambio de imagen de Hizbollah fue casi un preludio de la relativa apertura dispuesta en Irán en los últimos tiempos.
El grupo se integró a la sociedad libanesa a través de su red social y gracias a las elecciones legislativas en que consiguió una coalición de nueve bancas, que incluye a un cristiano maronita.
Los principales grupos religiosos de Líbano son cristianos maronitas, musulmanes chiítas y sunitas y drusos. Aunque no se celebran censos de población desde 1936, se calcula que los chiítas constituyen cerca de 60 por ciento de la población, seguidos por maronitas y sunitas.
El otro mentor de Hizbollah es Siria, que utiliza a la guerrilla como forma de presionar a Israel para que se retire de las Alturas del Golán, ocupadas por ese país desde 1967.
Desde mediados de los años 80, toda comunicación entre Hizbollah e Irán se realiza a través de la embajada iraní en Damasco, la escala necesaria para todo embarque de armas que Teherán envía a Hizbollah.
Paralelo a su mutua necesidad estratégica, los intereses de Siria e Irán difieren con respecto de la paz en Medio Oriente, y sobre todo con un acuerdo de paz definitivo, la única manera en que Damasco puede recuperar las Alturas del Golán.
"En Irán hay dos posiciones: una ideológica, que considera necesaria la lucha contra la entidad sionista hasta conseguir la destrucción de Israel, y otra política, que prevalece en la actualidad y se guía por la realidad", dijo Mashqour.
Hay dudas sobre cuan fundamentalista podrá permanecer Hizbollah después de que la propia República Islámica de Irán optara por el cambio. Hasta el momento, Teherán y Damasco evitaron los choques de intereses en la práctica, a pesar de las diferencias en sus discursos políticos.
El subsecretario de relaciones exteriores iraní declaró la semana pasada en Beirut que el retiro israelí de Líbano sin un acuerdo sería una victoria para Hizbollah. Pero eso privaría a Siria de su peón.
Los dirigentes de Hizbollah niegan que sean una "herramienta de un país" e insisten que representan a Líbano y su derecho a la resistencia.
Observadores locales también consideran que el grupo se transformó en una entidad independiente que sencillamente toma en consideración las necesidades de sus aliados extranjeros.
Las elecciones legislativas de agosto probarán hasta qué punto cuenta Hizbollah con apoyo popular.
Si para entonces se produjo el retiro israelí, como estipula la decisión del gabinete israelí del domingo pasado, entonces el partido podrá ganar más de las nueve bancas parlamentarias que tiene ahora, ya que el retiro es visto en el sur de Líbano como una victoria para Hizbollah. (FIN/IPS/tra-en/kg/sm/mlm-aq/ip/00


