El diplomático caribeño Oliver Jackman se dispone a iniciar contactos para reanudar las negociaciones limítrofes entre Guyana y Venezuela, pero en su primera visita a Caracas advirtió que el optimismo no debe superar al realismo.
Jackman, representante personal del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Kofi Annan, en una misión de buenos oficios entre los dos países, visitó Venezuela esta semana y se prepara para visitar Guyana los próximos días.
Su paso por Caracas, caracterizado por la cautela, concluyó con el anuncio de que sus gestiones podrían derivar en la reanudación en mayo de las negociaciones, que en los últimos años fueron discretas.
"Soy optimista, aunque no estoy en condiciones de decir que un arreglo va a llegar mañana o pasado mañana", dijo Jackman.
El camino a recorrer es espinoso. El diferendo existe hace 100 años y fue detonado por el reclamo venezolano a la soberanía sobre 159.000 kilómetros cuadrados del Esequibo, un territorio que cubre las dos terceras partes de la actual Guyana.
La disputa inicialmente involucró a Gran Bretaña, potencia colonial a la cual Venezuela acusó de lograr en 1899 con dolo la definición de los límites en un laudo arbitral en París. Guyana heredó ese diferendo cuando logró su independencia en 1966.
Venezuela considera ese laudo como "nulo e írrito", mientras Guyana defiende su vigencia. Este diferendo ha gravitado sobre las relaciones entre los dos países, incluso generando momentos de tensión, pero la reanudación de contactos en este momento estaría enmarcada en vínculos cordiales.
Jackman advirtió que, dadas las condiciones del diferendo territorial, es importante tener "una visión más realista" sobre las opciones para resolver el problema.
La reanudación de los contactos sobre el Esequibo en cierta forma responde a una iniciativa venezolana, enunciado por el presidente Hugo Chávez el 2 de octubre en ocasión del centenario del laudo.
"Queremos colocar el tema en la mesa de negociaciones", dijo Chávez entonces, y agregó que lo haría "con respeto a Guyana".
En diversas oportunidades la cancillería del actual gobierno, que asumió el poder en febrero de 1999, ha planteado que existe "un auspicioso clima de entendimiento" entre los dos países, y han asegurado que la única alternativa válida es la solución pacífica.
El ministro de Relaciones Exteriores venezolano, José Vicente Rangel, anunció que el relanzamiento del proceso "no excluye absolutamente nada", y aseguró que en la mesa de negociaciones "todas las propuestas son válidas y tienen que discutirse".
"Vamos con el punto de honor de defender lo que es venezolano", adelantó Rangel. Por otra parte, la cancillería de este país espera que las relaciones vayan más allá de los conflictos y potencien el acercamiento.
Este año, la tendencia es a buscar "soluciones prácticas". El facilitador (negociador) venezolano, Carlos Ayala, advirtió que este país tendrá "lineamientos firmes pero dinámicos" frente al asunto.
Los dos países se comprometieron a la búsqueda de soluciones prácticas desde 1966, cuando suscribieron un acuerdo en Ginebra.
La solución práctica más comentada en los últimos años ha sido la de correr un poco la parte norte de la línea limítrofe para dar salida a Venezuela al océano Atlántico, como alternativa a la recuperación de una zona que despojaría a Guyana de la mayor parte de su territorio.
Sin embargo, el gobierno de Chávez aún no ha revelado cuál sería su posición definitiva. "Vamos a asumirlo plenamente, con el mismo derecho que tiene Guyana", adelantó Rangel.
Para Jackman, un diplomático de Barbados que en 1995 fue elegido juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se estrena en el puesto de mediador de buenos oficios en el cual reemplazó a Alister McIntyre en octubre de 1999.
Guyana y Venezuela aceptaron los buenos oficios de la Secretaría General de la ONU en 1983, momento en el cual el diferendo generaba tensiones y gravitaba negativamente sobre las relaciones bilaterales. McIntyre se había encargado del asunto en 1989. (FIN/IPS/lc/mj/ip/00


