/Integración y Desarrollo/ AMERICA DEL NORTE: Unos 1.000 mexicanos ingresan cada día a EEUU

Unos 1.000 mexicanos ingresan a Estados Unidos cada día con intenciones de residir allí, un fenómeno que desafía leyes y controles y que se mantendrá al menos 15 años más, cuando podría bajar siempre que la economía de México se mantenga estable.

Nada detiene el flujo migratorio legal o ilegal hacia Estados Unidos, ni siquiera las últimas mejoras registradas en la economía de México, pues el motor del fenómeno está ligado a redes familiares y comunitarias creadas por mexicanos en el país vecino, indicó el estatal Consejo Nacional de Población (CONAPO).

A pesar del endurecimiento de leyes y controles migratorios dispuesto por Washington, que incluye más agentes, patrullajes y uso de tecnología de avanzada, en 1999 ingresaron a ese país 364.000 inmigrantes mexicanos, 96 por ciento de los cuales obtuvo trabajo, informó la CONAPO esta semana.

En Estados Unidos viven unos 7,5 millones de mexicanos de nacimiento, 2,3 millones de los cuales son indocumentados. La edad promedio de los inmigrantes fluctúa entre 28 y 32 años, 40 por ciento tienen menos de cinco años de escolaridad y 6,8 por ciento son analfabetos.

"No es difícil entrar. Yo lo hice sin mucha bronca y rápido conseguí trabajo de ayudante de carpintero cerca de Los Angeles por más de 800 dólares (mensuales), eso sí, trabajando canijo (duro)", narró a IPS Fausto Cantor, quien ingresó a Estados Unidos en 1998.

Cantor, que en México era portero de un edificio en una zona residencial de la capital con un salario menor a 200 dólares por mes, regresó de Estados Unidos en dos ocasiones para visitar a sus familiares y luego volvió a internarse en Estados Unidos de forma ilegal para seguir trabajando.

La emigración mexicana a Estados Unidos no podrá erradicarse. Quizá haya un mantenimiento o caída en los próximos 15 años pero nada más, y eso si la estabilidad de la economía mexicana se consolida, dijo a IPS Juan Pedro Sarmuda, experto en asuntos migratorioss de la Universidad Iberoamericana.

México y Estados Unidos, socios junto con Canadá del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, acuerdo que abrió el flujo de mercancías, pero no de personas, deberán redefinir su agenda, pues la emigración es un fenómeno indetenible, apuntó.

Si, en el peor de los escenarios, la economía mexicana, que creció un promedio de 5,1 por ciento en los últimos cuatro años, se estanca, la emigración hacia Estados Unidos podría aumentar aun más y llegar a sumar 18 millones de mexicanos en 2030, advirtió la CONAPO.

Por el contrario, si la economía de México continúa estable y en crecimiento, para 2015 el flujo actual de 1.000 inmigrantes por día podría bajar, añadió.

Según el director del CONAPO, Rodolfo Tuirán, México y Estados Unidos tienen que establecer mecanismos migratorios "que disminuyan el costo social y económico" del fenómeno, "que difícilmente podrá erradicarse en las próximas tres décadas".

Altos funcionarios de los dos países, que comparten una frontera de 3.200 kilómetros, se reúnen al menos una vez al año para evaluar sus relaciones.

En materia de migración, las autoridades pactan medidas para frenar el tráfico de personas y perseguir a las bandas que alientan el flujo, pero discrepan por el carácter estrictamente policial con el que Washington trata en ocasiones el problema, mientras México lo considera un problema de carácter social.

Expertos de Estados Unidos y México, en una investigación financiada y apoyada por autoridades de los dos países, revelaron en 1997 que las estrategias migratorias que el gobierno de Bill Clinton aplicó los últimos años fueron un fracaso.

Clinton dispuso el reforzamiento de los controles policiales, la construcción de muros, el endurecimiento de sanciones y el uso de tencología de guerra para detectar movimientos en la frontera. Sin embargo, nada detuvo la emigración.

Se estima que en Estados Unidos viven más de 20 millones de mexicanos o descendientes de mexicanos, lo que transforma a esa nacionalidad en una de las principales minorías en ese país.

Los mexicanos, la igual que la mayoría de latinoamericanos que residen en Estados Unidos, realizan los trabajos menos remunerados y tienen escasa educación. Además, sufren discriminación y son víctima de xenofobia, denuncian grupos humanitarios.

A contracorriente de la política migratoria de Washington, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Alan Greenspan, declaró en enero que sería conveniente abrir las fronteras de su país a una emigración ordenada y legal, postura que despertó reacciones positivas en México.

"Estados Unidos ya no puede seguir ignorando que los inmigrantes son una fuente productiva y que su aporte no es el de un delincuente. Por eso la posición de Greenspan parece muy sensata y ojalá tenga eco", dijo Sarmuda. (FIN/IPS/dc/mj/pr/00

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