EL SALVADOR: La puerta del poder se entreabre para la izquierda

Las elecciones parciales del domingo en El Salvador dejaron entreabierta la puerta para que el izquierdista Frente Farabundo Martí (FMLN) dispute de tú a tú la silla presidencial en el 2004 a la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

El ex insurgente FMLN, según el último recuento oficial de votos, obtuvo 31 diputados, ante 31 del partido gobernante. Por primera vez en los 11 años que lleva en el poder, Arena fue derrotada en elecciones legislativas y municipales.

Pero eso no significa que el FMLN tendrá mayoría en el parlamento, pues, como anticipaban las encuestas, hubo un mayor crecimiento de los partidos emergentes, que, en conjunto, lograron 24 escaños. La mayoría se logra con 43, sobre un total de 84.

En cuanto a los gobiernos municipales, el FMLN ganó un mínimo de 70, de un total de 262. Triunfó incluso en San Salvador, que seguirá administrada por Héctor Silva.

La celebración estuvo a la altura del triunfo. Algunos aseguran que entre la noche del domingo y la madrugada de este lunes, el FMLN vivió la fiesta más concurrida y prolongada desde que se acabó la guerra civil, el 16 de enero de 1992.

Analistas políticos como Francis Hasbun atribuyeron la victoria de la izquierda al desgaste de Arena, causado a su vez por la política de privatizaciones, por la ausencia de una política de negociación con los grupos sociales y sobre todo, por la falta de iniciativas para solucionar los problemas de pobreza que agobian a 50 por ciento de la población.

"El Frente no subió significativamente en las intenciones de voto, pero sí bajó Arena", explicó Hasbun.

Sea como fuere, el resultado demuestra que, como lo afirmó Schafik Handal, dirigente del FMLN, "se ha producido un gran viraje de la ciudadanía de nuestro país".

Ya en la noche del domingo, en medio de miles de rostros pintados de rojo que coreaban "el pueblo unido, jamás será vencido", Handal señaló la meta de su partido: "Este es sólo el comienzo, desde mañana nos vamos a poner a trabajar para quitarle totalmente el poder a la derecha", anunció.

Esta no es la primera vez que el FMLN le pisa los talones a Arena. En las elecciones de 1997, los antiguos guerrilleros se apoderaron de San Salvador y de otros 40 gobiernos municipales, y ganó 27 escaños en el parlamento.

La mesa estaba servida para las elecciones presidenciales de 1999, pero el FMLN no pudo con su división interna y su conflicto ideológico entre "reformistas" y "ortodoxos".

Tras un año de desgarradoras convenciones internas, el FMLN fue a esas elecciones con Facundo Guardado como candidato, pero también profundamente dividido, y obtuvo un resultado desastroso y humillante.

En un proceso interno posterior, los llamados ortodoxos (representados por Handal) tomaron el control del partido, sin excluir a otras corrientes.

De ahí la importancia del llamado que hicieron tanto Silva como Handal frente a sus miles de seguidores: el FMLN debe mantenerse unido, a pesar de las diferentes corrientes de pensamiento que alberga, porque debe ser un partido pluralista.

El derechista Diario de Hoy, de El Salvador, indicó en su edición de este lunes que Silva fue el rostro de la moderación y cambio que permitió al FMLN superar a Arena en el número de diputados.

"Ha triunfado la inteligencia política. El alcalde reelecto, pese a haber proclamado su orgullo por ser del FMLN, en un audaz mensaje político que dió alas al voto duro del Frente, se granjeó durante su gestión el respeto de la derecha salvadoreña", señaló el periódico.

En cierto porcentaje, la derecha "ha diferenciado su voto en la alcaldía y en la apuesta legislativa, como un paso adelante en la superación de los miedos y los colores de la década pasada", agregó.

La reelección del médico Silva como alcalde de San Salvador estaba fuera de toda duda. Dos y tres meses antes de las elecciones, las encuestas le daban 85 por ciento de aprobación de los habitantes de la capital.

El alcalde, que también ha sabido labrarse su futuro político, logró construir un relleno sanitario, desalojar plazas de vendedores ambulantes y construir lagunas de oxidación para el tratamiento de desechos, entre otras obras que resultaron positivas para una capital que se ahoga en basura.

También propuso un acuerdo entre partidos para transformaciones que no serían posibles sin una voluntad común, como, por ejemplo, resolver el problema del transporte público, la rehabilitación del centro de la ciudad, mejorar los sistemas de drenaje y, en general, atender áreas críticas.

En la otra acera, el panorama se ve desalentador. El ex presidente Alfredo Cristiani (1989-1994), de Arena, planteó inclusive la posibilidad de una reestructuración del partido.

Independientemente de la lucha partidista, la abstención sigue siendo el principal enemigo de las organizaciones políticas salvadoreñas. Según los cálculos oficiales, no votaron 65 por ciento de los ciudadanos habilitados para hacerlo. (FIN/IPS/mso/ff/ip/00

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