El Programa de Educacion Distrital (DPEP) de India, financiado por el Banco Mundial, recibe numerosas críticas, en especial referidas a la falta de aliento a los esfuerzos comunitarios.
La primera fase del DPEP, iniciada en 1994, cubrió 42 distritos en siete estados, pero en su tercera fase, aún en desarrollo, se ha extendido a 163 distritos en 14 de los 25 estados.
Una revisión del programa efectuada en conjunto por funcionarios del Banco Mundial, representantes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y de los gobiernos de Gran Bretaña y Holanda concluyó en la necesidad de desarrollar la participación comunitaria.
K. Venkatasubramanian, educador y miembro de la Comisión de Planificación, sostuvo que una educación pública universal debería constituir una iniciativa popular y no de un programa de gobierno.
"El gobierno debería dar conducción y quizás dinero, pero la iniciativa debería proceder del público y convertirse en un movimiento masivo", dijo Venkatasubramanian.
Un taller de trabajo del DPEP sobre participación comunitaria realizado el año pasado en Bangalore, capital del estado meridional de Karnataka, confirmó la necesidad de una mejor movilización comunitaria.
"Hay una tendencia general en todos los sectores de tratar a la gente como beneficiaria, masas a las que debe otorgarse ciertos beneficios por parte de aquellos que controlan los recursos económicos y el acceso a la información", dijo Anita Paul, directora de DPEP en Karnataka.
Paul expresó que el proceso requería dar confianza en la gente para que pudiera definir la educación que necesita y acceder a ella.
India es uno de los países que participó en las instancias preparatorias del Foro de Educación Mundial en Dakar, al que asistirán representantes de 180 países del 26 al 28 de abril.
Organizado con el auspicio del Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Foro reunirá a delegados de los cinco continentes para evaluar los avances logrados desde la conferencia mundial sobre Educación para Todos en Jamtien, Tailandia, celebrada en 1990.
La preparación del foro fue encargada a los nueve países en desarrollo más poblados (Bangladesh, Brasil, China, Egipto, India, Indonesia, México, Nigeria y Pakistan), que se reunieron a principios de año en Brasil y República Dominicana.
Funcionarios, como Mrinal Gohain y Buphen Das de Assam, en el noreste de India, se quejaron que la tradicional relación entre escuelas y comunidades ya se debilitó como resultado de los programas gubernamentales.
"La participación comunitaria en DPEP es una nueva experiencia para la educación primaria en el país y el proceso ha sido lento y complejo", admitio Sujaya Krishnan, subsecretaria del Ministerio de Recursos Humanos.
Krishnan dijo que la respuesta del Ministerio había sido tutelar la creación de comisiones de educación en las aldeas, a las que se ha delegado algunos poderes, funciones y recursos en distritos donde funciona el DPEP.
Pero el Informe Público sobre Educación Básica, difundido en 1999 por el Centro Universitario de Nueva Delhi para el Desarrollo Económico, sostuvo que la mayoría de las comisiones de aldea fueron ineficaces porque se formaron de manera verticalista.
Las decisiones, entonces, se basaban sobre directivas oficiales en lugar de necesidades comunitarias.
Expertos independientes en educación, entre ellos Vinod Raina, creen que es virtualmente imposible para grandes programas centralizados y financiados en el exterior, como DPEP, tutelar una auténtica participación comunitaria.
"La cultura del DPEP es completamente ajena a la de muchos de los distritos en los que funciona el programa y niega el espíritu de voluntariado o incluso el uso de recursos modestos", apuntó Raina.
Raina responsabilizó al DPEP por su marcada dependencia de una firma asesora privada, Consultora Educativa India Limitada, y paga a sus funcionarios altos salarios que las instituciones gubernamentales no pueden permitirse.
"Esos asesores, muchos de los cuales no tienen noción del funcionamiento de escuelas rurales o pedagogía y desarrollo infantil, recorren el país para proveer recursos a los departamentos estatales de educación", dijo Raina.
En su opinión, el problema se agravará porque el gobierno está embarcado en una política de obtener masivos fondos prestados del exterior para la enseñanza primaria, en lugar de movilizar sus propios recursos.
Un argumento a favor de la financiación externa del DPEP fue que sería inmune a interferencias políticas y burocráticas, pero los hechos desvirtuaron esa previsión.
Lo que en realidad sucedió fue que se instaló un nuevo despacho en el ministerio central, lo cual resultó en la fractura de la educación primaria en dos bloques, uno con financiacion interna y otro con financiación externa.
Los resultados a veces fueron ridículos. En Madhya Pradesh se les dijo a muchos distritos que iban a tener gastos uniformes para un proyecto de siete años, alrededor de 10 millones de dólares cada uno, si bien los distritos indios difieren enormemente en tamaño y características.
El DPEP, como su nombre lo indica, pidió una planificación más estrecha a nivel distrital con personal local para identificar necesidades en cada lugar y métodos y preparar su propio plan en lugar de uno impuesto por las autoridades centrales.
Según Raina, un gran fracaso del DPEP es que no promovió mecanismos alternativos y procesos descentralizados para mejorar la calidad, pues mantuvo la estructura del Consejo de Estudios y Formación Pedagógica, un organismo desacreditado.
El resultado fueron las diferencias abismales en la educación de los niños, como confirmaron estudios hechos por DPEP y el consejo.
Incluso en Kerala meridional, que ha obtenido casi acceso universal y escasas repeticiones, los niveles de aprovechamiento fueron bajos y hubo un desperdicio masivo en el intento de crear alfabetismo entre los niños.
El Informe Público sobre Educación Básica señaló que la tendencia general es que las comunidades acepten las condiciones del gobierno en materia escolar, pero se registraron diversos ejemplos de resistencia comunitaria, a veces rayana con la inercia.
Por ejemplo, a comienzos del año pasado, los niños de una remota región del estado occidental de Maharashtra marcharon 66 kilómetros en terreno montañoso hasta la población de Nasik, para quejarse a las autoridades por un director de escuela que va solo los fines de semana y por la falta de agua potable. (FIN/IPS/tra- eng/rdr/an/ego/ed dv/00


