Dos jóvenes argentinas supieron en febrero que eran hijas de desaparecidos durante la dictadura militar (1976-1983). Una de ellas había sido adoptada de buena fe, y la otra vivía con militares que la registraron como hija propia.
Las dos jóvenes restituidas a su familia sanguínea en febrero tienen 21 y 22 años y las dos se llaman Victoria. La historia de ambas se conoció el jueves.
María de las Victorias Ruiz fue secuestrada cuando tenía dos años, en 1980, junto a sus padres y a un hermano, Marcelo, de cuatro años. La madre, además, estaba embarazada cuando fue capturada por militares.
La otra joven restituida en los últimos días es Claudia Victoria Poblete, que luego de pasar un tiempo en un centro clandestino de detención fue entregada a un militar.
Estas restituciones, que siguen saliendo a la luz, son una prueba del delito por el que están en prisión domiciliario los ex dictadores indultados Jorge Videla y Emilio Massera, entre otros, a los que se los acusa de secuestro de menores, robo de identidad y falsificación de documentos públicos.
Abuelas de Plaza de Mayo, la asociación humanitaria argentina que nació en 1976 para buscar a los hijos de desaparecidos, ha denunciado la desaparición de 260 menores, de los cuales 66 ya fueron encontrados y muchos de ellos restituidos a su familia sanguínea, como ocurrió en estos dos últimos casos.
Los padres de María de las Victorias Ruiz desaparecieron tiempo después del cautiverio en la Escuela de Mecánica de la Armada, donde nació Laura, la tercera de los hermanos.
María de las Victorias fue abandonada en la provincia de Santa Fe por un marino que le colgó un cartel: "Mis padres no me pueden alimentar", rezaba.
Fue entonces adoptada por una familia, sin saber que, mientras tanto, su hermano Marcelo había sido abandonado de la misma forma pero a 500 kilómetros de distancia, en la provincia de Córdoba.
Alba Lanciloto, secretaria de Abuelas de Plaza de Mayo, comentó a IPS que la restitución se gestó porque la joven siempre supo que era hija adoptiva y una vez reconoció su fotografía de pequeña al leer en la prensa una nota en la que se entrevistaba a la presidenta de la asociación.
La joven se presentó de inmediato para someterse al análisis genético que permite conocer con 99,9 por ciento de certeza la identidad de una persona. Se extrajo sangre de ella y de su abuela, que la buscaba, y se determinó que era, en efecto, hija de los desaparecidos Orlando Ruiz y Silvia Dameris.
Marcelo, su hermano, había sido restituido hacía 10 años, y desde entonces buscaba a sus dos hermanas. "El pobre Marcelo tuvo varias frustraciones con jóvenes que finalmente no eran de su familia, pero esta vez fue algo hermoso, se miraban y lloraban sin poder hablar", comentó Lanciloto con emoción.
Maria de las Victorias le contó que de niña siempre les pedía a sus padres adoptivos que adoptaran a un varón, "pero uno más grande que yo, porque quiero tener un hermano más grande", intentaba relatar la joven entre sollozos, en el primer encuentro con Marcelo, su hermano, al que recordaba de los dos años.
"Ahora somos más para buscar a Laura", le respondió Marcelo, que desde que encontró a María de las Victorias es más optimista que nunca acerca de la posibilidad de localizar a la pequeña hermana desaparecida al nacer.
El mismo recuerda las alternativas del parto de su madre cuando nació la niña en prisión, y lo relató a sus padres adoptivos siendo muy pequeño. Así, su familia de crianza lo ayudó a buscar a los que quedaban de su familia de sangre. Hoy recuperó a su hermana y a abuelos, tíos y primos.
"Están en un idilio. El amor que se tienen está intacto. Los dictadores no tuvieron en cuenta que el amor iba a ser más fuerte que todo lo que hicieron para destruir a nuestras familias, matando a los padres, separando a los niños, abandonándolos a su suerte o robándolos ellos mismos", lamentó Lanciloto.
El destino de Claudia Victoria Poblete fue aun más trágico. Secuestrada a los ocho meses junto a su madre, cuando estaban en su casa, fue llevada a un centro clandestino de detención, hasta ser entregada al teniente coronel Jorge Landa y su esposa.
"Un médico militar me la ofreció, me dijo que había sido abandonada", comentó el uniformado ante el juez federal que investigaba el paradero de la joven. La prueba genética a la que fue sometida demostró que era hija del chileno José Poblete y la argentina Gertrudis Hlaczik, ambos desaparecidos.
Un día de febrero de este año, Claudia Victoria supo que los Landa, que le hicieron creer que era su hija biológica, eran en verdad apropiadores, y que sus verdaderos padres eran desaparecidos. Ese mismo día, los apropiadores fueron a prisión.
"Pobrecita, ella está muy confundida, no se negó a conocer a su verdadera familia pero tiene mucho temor. Les pidió por favor a su abuela y a su tío que nunca le mientan", comentó Lanciloto.
"Estos militares son tan perversos, tan despreciables, que no solo fueron capaces de elucrubar un plan sistemático de secuestro y desaparición de personas sino que además hicieron todo lo posible para arruinarles la vida a sus crías", denunció.
Lanciloto consideró una verdadera tragedia el caso de estos niños, que quieren a sus apropiadores y tienen que soportar el inmenso dolor de saber que no solo les mintieron sino que son responsables de la desaparición de sus padres.
Las Abuelas de Plaza de Mayo realizan trabajos de inteligencia y con sus aportes a la justicia federal consiguieron que vayan a prisión ex dictadores que habían sido indultados de violaciones de derechos humanos.
En aquel momento no se consideraba un delito sistemático la desaparición de niños, pero en los últimos años las abuelas reunieron información suficiente de niños asesinados, desaparecidos y entregados a supuestos adoptantes militares que les cambiaron su identidad y los mantienen secuestrados.
Paralelamente a la labor de Abuelas de Plaza de Mayo se formó un Banco Nacional de Datos Genéticos, que funciona en un hospital público, donde se realizan los estudios de ADN.
Además, desde 1992 existe la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad, a la que se acercaron en los últimos siete años 174 jóvenes para conocer su origen.
"Muchos presumen que pueden ser hijos de desaparecidos", explicó Claudia Carlotto, coordinadora de la Comisión. La mujer sostuvo que en los dos últimos años, desde que los ex dictadores cayeron en prisión, aumentó enormemente el número de jóvenes adoptivos que quieren saber quienes son. (FIN/IPS/mv/mj/hd/00


