Los organizadores del festival internacional de teatro de la capital de Venezuela, el de más tradición en América Latina, confirmaron hoy que lograron vencer el fantasma de la crisis económica y se preparan para levantar el telón a fines de mes para recibir compañías de 21 países.
"Dada la situación del país, lo que menos me podía imaginar es que lo íbamos a lograr", comentó la presidenta de la fundación que organiza el encuentro teatral, María Teresa Castillo, en el acto de presentación del repertorio a desarrollarse en Caracas durante dos semanas.
Esta es la duodécima edición del Festival Internacional de Teatro de Caracas, que había sido postergada desde mediados de 1999 ante las dificultades para superar el principal escollo de convocar a 25 compañías extranjeras y 13 grupos nacionales: un presupuesto de dos millones de dólares.
"La búsqueda de recursos fue muy intensa", reconoció Carmen Ramia, directora del festival.
Ramia reveló que el Estado, otrora gran financista del encuentro, este año sólo aportará la cuarta parte del presupuesto, mientras que el resto será facilitado por organizaciones, empresas y por una taquilla que inevitablemente se agota.
El Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, alcaldías, empresas y fundaciones forman parte del grupo de patrocinadores.
El festival, considerado la gran fiesta cultural venezolana, se realiza en un país donde hay una profunda crisis económica, que provocó una caída de 7,2 por ciento en el producto interno bruto en 1999.
Aunque Venezuela es rica en petróleo, estadísticas sociales citadas por el presidente Hugo Chávez revelan que 80 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza.
Los organizadores tuvieron que enfrentar problemas adicionales para realizar el festival del 2000, después que una temporada extraordinaria de lluvias provocara el 16 de diciembre la peor catástrofe natural en la historia venezolana, lo cual restringió aún más las posibilidades de conseguir recursos.
Pero Castillo planteó que el festival venció las barreras porque después de tantos años "ya es una tradición". En la actualidad, Bogotá, Buenos Aires y Montevideo también son sede de encuentros teatrales internacionales, sin embargo el de Caracas es "decano" de este tipo de convocatorias.
El Festival Internacional de Teatro de Caracas se realizó por primera vez en 1973. Bajo la batuta del prestigioso director Carlos Giménez, ya fallecido, y en un país que vivía la bonanza petrolera, convocó por primera vez a América Latina a las compañías más prestigiosas del mundo.
Para Caracas ha tenido un efecto catalizador, y cada una de sus ediciones provoca aglomeraciones en torno al centro cultural de la ciudad, en el moderno teatro "Teresa Carreño", donde se produce un verdadero bombardeo de funciones en una gran cantidad de idiomas hablados en varios continentes.
La fiesta teatral fue concebida desde el comienzo como un acontecimiento bianual, y se mantuvo así hasta 1988, cuando las protestas en Venezuela de la "década perdida", provocada por la crisis de la deuda externa, interrumpieron su realización por un período de cinco años.
Tras su reanudación ha mantenido una cierta periodicidad. Pero Giménez, en esa época consideraba que cada edición era "un acto heroico", debido a los esfuerzos que requería cada edición, incluyendo la disposición y cooperación de las agrupaciones extranjeras y de los países de donde provienen.
Giménez acuñó el lema de Caracas "escenario del mundo", debido a la variada concurrencia que convoca el festival, cuyo concepto ha sido el de una confrontación de ideas y estéticas vinculadas al mundo del teatro más que el de una simple muestra de obras.
El programa del 2000 incluye compañías de nueve naciones europeas, de siete países latinoamericanos, de Israel, de Costa de Marfil, de Canadá, y una potente delegación australiana, aparte de 13 grupos teatrales venezolanos. (FIN/IPS/lc/dm/cr/00


