El gobierno de Cuba afirmó hoy que Estados Unidos pone en peligro la vida de "miles de ciudadanos cubanos", pues su incumplimiento del compromiso de repatriar a todos los emigrantes clandestinos alienta riesgosas tentativas de alcanzar las costas de Florida.
Un editorial de Granma, órgano oficial del gobernante Partido Comunista de Cuba, calificó de "una gran burla o una total impotencia" que Estados Unidos intercepte sólo 12,85 por ciento de las personas que intentan llegar a ese país "por vías ilegales".
Washington "no ha podido o no ha querido cumplir sus compromisos" sobre la repatriación de todos los cubanos interceptados en alta mar por el Servicio de Guardacostas estadounidense cuando intentaban llegar al estado de Florida, aseguró el diario.
Así mismo, "Estados Unidos cumple cada vez menos aspectos esenciales de los acuerdos migratorios", los únicos existentes entre ambos países, cuyas relaciones se limitan a la actividad de oficinas de intereses.
La acusación de La Habana puso en tela de juicio como nunca antes la voluntad real del gobierno de Bill Clinton de cumplir con los acuerdos bilaterales firmados tras el éxodo en agosto de 1994 de más de 30.000 cubanos, un episodio conocido como la "crisis de los balseros".
Granma aseguró que Estados Unidos no ha devuelto a la isla a alrededor del 30 por ciento de las personas interceptadas en los últimos años cuando intentaban alcanzar irregularmente la costa de Florida.
Además, "el número de los que se interceptan es cada vez menor", mientras aumentan las tentativas exitosas, agregó.
"Ha surgido el contrabando con naves matriculadas en Estados Unidos y traficantes que residen en ese país. Ni uno solo de éstos ha sido arrestado. ¿Burla? ¿Impotencia? ¿Mala fe?", se preguntó el único diario de Cuba.
Los acuerdos firmados en septiembre de 1994 y en mayo de 1995 obligan a ambas partes a garantizar la emigración legal, ordenada y segura de cubanos a Estados Unidos, a promover la reunificación familiar y a evitar la pérdida de vidas en alta mar.
Washington se comprometió a entregar un mínimo de 20.000 visas anuales a emigrantes cubanos y a repatriar a todos los que sean interceptados al pretender ingresar ilegalmente en Estados Unidos.
Cuba, por su parte, no tomaría represalias contra las personas repatriadas, que hasta ese momento podían ser sancionadas por el delito de "salida ilegal del país".
Lo "único que (Estados Unidos) ha cumplido" en materia de acuerdos migratorios es la entrega de las visas estipuladas. Pero ese hecho "nada resuelve", pues persiste el privilegio de asilo para las personas que logren pisar suelo estadounidense, advirtió Granma.
La llamada Ley de Ajuste Cubano, de 1962, contempla el derecho de residencia en Estados Unidos para cualquier persona que llegue a ese país huyendo del régimen comunista de Castro, sin importar las vías que utilice.
El presidente de Cuba, Fidel Castro, afirmó el día 8 que esa legislación es una "monstruosidad" que estimula "las salidas ilegales de la isla y causa "dramáticas" situaciones en el mar, además de propiciar el contrabando de seres humanos.
Las autoridades de la isla consideran esa ley la causa fundamental de la decisión de una cantidad importante de cubanos de pagar a un traficante clandestino o aventurarse en una embarcación endeble para llegar a Estados Unidos.
En cuanto a los emigrantes, Granma expuso las historias personales de siete mujeres y siete hombres que fueron repatriados el viernes como parte de un grupo que incluía también dos niñas de dos años, un niño de cuatro y otro de 12 años.
La mayoría de las mujeres viajaban para reunirse con sus esposos en Estados Unidos, que también mayoritariamente habían logrado emigrar de modo clandestino en los últimos años.
Muchas de ellas habían intentado obtener visa para viajar legalmentey y algunas habían realizado otros intentos de "salida ilegal del país", según el diario. "Y en varios casos, dejaron claro que sus motivos para emigrar no eran necesidades económicas".
Los siete hombres devueltos por Estados Unidos a Cuba tienen antecedentes penales, aseguró Granma, y uno de ellos, Humberto Teodoro García Sosa, de 41 años, era prófugo de la justicia desde abril.
Esos hombres interceptados en el mar, que por sus antecedentes no podían obtener visa de entrada a Estados Unidos, "habrían sido recibidos sin la menor objeción si pisan sus costas, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano", comentó el diario.
Para complicar aún más el caso, el periódico aseguró que las autoridades estadounidenses excluyeron del grupo de repatriados al principal organizador del viaje, Alberto Reyes Manso, y a su esposa y tres hijos.
Según Granma, la exclusión de esas cinco personas se debió a los contactos de Reyes con un grupo disidente cubano denominado Asociación de Balseros Paz, Democracia y Libertad, que actúa en este país con el apoyo de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.
"Todo un símbolo del maridaje de Estados Unidos con apátridas, anexionistas y delincuentes en Cuba", concluyó Granma, en un tono evidentemente desafiante.
Mientras todo eso sucede, el gobierno cubano "ha cumplido rigurosamente con todos y cada uno" de los compromisos que le imponen los acuerdos de 1994 y 1995, finalizó Granma. (FIN/IPS/da/ff/ip pr/00


