COMERCIO: Clinton enfrenta dura lucha en el Congreso por China

El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y las principales empresas multinacionales de este país redoblaron sus esfuerzos para que la Cámara de Representantes conceda a China las mismas preferencias que a la mayoría de los otros socios comerciales.

Esta campaña, que podría determinar la forma de las relaciones entre Beijing y Washington por un largo tiempo, forma parte de la mayor batalla legislativa en materia de política exterior que Clinton deberá enfrentar en su último año de mandato.

Pero las relaciones chino-estadounidenses no son el único asunto en cuestión, pues la votación del Congreso probará también el poder de las fuerzas favorables y opuestas a la globalización económica.

Pese a la fortaleza de la economía de Estados Unidos, nacionalistas económicos por un lado y una coalición de sindicatos y grupos ambientalistas por otro han obstruido los esfuerzos de Clinton por lograr la aprobación de amplias leyes sobre libre comercio en los últimos cinco años.

La Casa Blanca, confiada hace un mes en que ganaría la votación sobre China, está preocupada ahora. Por primera vez, Clinton dedicó la semana pasada un discurso entero al tema, además de presentar un proyecto al Congreso solicitándole una acción rápida.

Ambas partes concuerdan en que la votación, cuando sea que ocurra, será muy pareja.

Al otorgar a China el estatuto permanente de "relaciones comerciales normales" (RCN, antes conocido como el estatuto de nación más favorecida), el Congreso ratificará un amplio acuerdo bilateral de comercio firmado entre Washington y Beijing el pasado noviembre.

El pacto, que otorga a las empresas de Estados Unidos más libertad para vender sus productos en el vasto mercado de China y aprovechar las ventajas de su mano de obra barata, también prepara el camino para la admisión de Beijing en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Paradojalmente, la batalla será librada principalmente dentro del gobernante Partido Demócrata.

Cerca de dos tercios de los congresistas demócratas se oponen a la concesión a China de RCN permanentes por considerar que podría restar influencia a Washington en temas clave de disputa como los derechos humanos y laborales.

Actualmente China goza de relaciones comerciales normales con Estados Unidos, pero por ser un país comunista, el Congreso debe aprobarlo una vez al año.

Para otorgar a Beijing el estatuto permanente de RCN, ambas cámaras del Congreso deben enmendar la ley que dispone la aprobación anual, y aunque eso será relativamente fácil en el Senado, donde las fuerzas procomerciales son más fuertes, será muy difícil en la Cámara de Representantes.

Desde que Beijing reprimió de manera sangrienta el movimiento por la democracia en 1989, la renovación del estatuto de RCN ha sido una constante fuente de debate en la cámara baja.

Si China obtiene RCN permanentes, los congresistas perderán la única oportunidad regular que tienen de influir en la política de Washington hacia China.

Líderes republicanos sostienen que Clinton debe obtener el voto de unos 100 demócratas (poco menos de la mitad de su número total en la cámara baja), pero la mayoría de los analistas creen que el presidente no logrará tantos votos de su propio partido.

Los legisladores "no quieren renunciar a la influencia que eso implica", declaró el secretario político de un influyente congresista demócrata.

Por otra parte, Beijing y grandes empresas estadounidenses con intereses en China favorecen el ingreso de ésta a la OMC y la concesión de RCN permanentes porque eliminarían la posibilidad de que Washington imponga repentinamente sanciones económicas a Beijing que amenacen sus planes de inversión y desarrollo.

La situación se complica ante la cercanía de las elecciones presidenciales de noviembre, que casi seguramente enfrentarán al vicepresidente Al Gore con el gobernador de Texas, George W. Bush. También se renovarán los 435 escaños de la cámara baja y un tercio del Senado.

El movimiento sindical, base electoral de los demócratas, se opone férreamente a la concesión de RCN permanentes a China y convirtió la lucha contra ella en su prioridad legislativa para este año.

A medida que se acercan las elecciones, el costo político del respaldo al proyecto de Clinton será mayor para los candidatos demócratas, incluido Gore, según analistas políticos.

Por esa razón, la Casa Blanca desea que la votación se realice antes del Día de Conmemoración de los Caídos, el 28 de mayo, dado que después de esa fecha la campaña electoral adquirirá plena fuerza.

En cambio, los líderes republicanos de la Cámara de Representantes, que controlan el calendario legislativo, pretenden demorar la votación hasta el verano para obtener la máxima ventaja política, aun a riesgo de enterrar el proyecto.

Mientras, las grandes empresas -que invertirán hasta 20 millones de dólares en una campaña publicitaria y de presión en favor de las RCN permanentes- presionan a los republicanos para no convertir el asunto en "fútbol político".

"Esto es demasiado importante", destacó un representante empresarial, y advirtió que el voto de los legisladores tendrá un efecto decisivo en las contribuciones financieras para sus campañas electorales.

En general, el Partido Republicano recibe más contribuciones de las grandes empresas que el Partido Demócrata.

La decisión legislativa sobre las RCN para China tendría un efecto decisivo sobre la economía china, que el año pasado obtuvo un superávit comercial con Estados Unidos superior a 50.000 millones de dólares.

El mercado estadounidense adquiere cerca de 40 por ciento de las exportaciones chinas. (FIN/IPS/tra-en/jl/da/mlm/ip-if/00

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