Mientras Beijing incrementa sus amenazas de guerra en vísperas de las elecciones presidenciales de Taiwan, previstas para el sábado, la capital china parece albergar dos mundos diferentes.
Según la propaganda comunista, la guerra con Taiwan será inminente en caso de que el nuevo líder del territorio, al que China considera una provincia renegada, continúe evadiendo las conversaciones sobre reunificación con el continente.
Pero entre la gente común de Beijing, la propaganda gubernamental suena como ruido de cañones de una tierra lejana, que nada tiene que ver con sus preocupaciones cotidianas.
"Veo que los periódicos hablan mucho de atacar a Taiwan, pero no creo que eso realmente suceda", expresó Mu Yan, una vendedora.
"No nos preocupa la posibilidad de guerra porque no cambiaría nada nuestras vidas. En el pasado, cuando ocurría algo grande como la Revolución Cultural, afectaba la vida de todos", agregó.
Aunque la comparación puede sonar rebuscada, refleja la diferencia de visión del tema de la reunificación de Taiwan con China continental entre las autoridades y la gente común.
Casi todos los chinos se suscriben a la gran causa patriótica de la reunificación con la madre patria, pero mientras la administración de Jiang Zemin la pretende con urgencia, los residentes de Beijing no tienen apuro alguno.
"Es claro que China recuperará a Taiwan algún día. Tras la devolución de Hong Kong y Macao, es el último territorio chino que le queda por recobrar al Partido Comunista", señaló Li Shuyan, una niñera.
"Pero China es un gran país y no precisa ir a la guerra para eso. Al final, Taiwan cederá", vaticinó Li.
No obstante, los mandarines de Beijing parecen mucho menos seguros de una victoria tan fácil.
Las últimas semanas fueron testigo de una serie de amenazas belicosas, aparentemente destinadas a influir en el resultado de las elecciones presidenciales taiwanesas y en la postura política del próximo presidente.
En un ultimátum emitido el 21 de febrero, por primera vez Beijing advirtió a Taiwan que su negativa a negociar la reunificación podría ser causa de una invasión militar.
Anteriormente, Beijing había advertido que atacaría la isla sólo si Taipei declarase la independencia o si se involucraran fuerzas extranjeras.
La amenaza fue incluida en una propuesta de ley realizada por la Oficina para Asuntos de Taiwan y la Oficina de Información del Consejo de Estado, el gabinete chino.
El documento advierte que Beijing se vería forzado a emplear "medidas drásticas, incluso la fuerza militar" si Taiwan postergara indefinidamente las negociaciones destinadas a la reunificación con el continente.
El primer ministro Zhu Rongji formuló otra advertencia a Taiwan en un informe de trabajo presentado en la sesión anual del Congreso Nacional del Pueblo (parlamento), el día 5.
"No nos sentaremos pasivamente a presenciar actividades separatistas dirigidas a debilitar la soberanía y la integridad territorial de China, como las que promueven la teoría de los dos estados o la independencia de Taiwan", dijo, en una clara advertencia a los candidatos presidenciales taiwaneses.
Varios líderes militares se sumaron a las amenazas de guerra. "La independencia de Taiwan significa guerra, mientras el separatismo significa la ausencia de paz", declaró el general Zhang Wannian, vicepresidente de la Comisión Militar Central, a un grupo de delegados militares que asistieron a la sesión parlamentaria.
El pasado julio, el presidente taiwanés Lee Teng-hui anunció su intención de establecer "relaciones especiales de estado a estado" con China, lo que puso en peligro la política de "una China", base de las relaciones entre Taipei y Beijing desde los años 80.
El anuncio del documento político refleja claramente el temor de Beijing a que el próximo presidente de Taiwan continúe retardando la reapertura de las negociaciones sobre una reunificación pacífica y se concentre en tratar de preservar la situación actual.
Los tres candidatos presidenciales con mayores probabilidades se pronunciaron a favor de mejorar los vínculos con Beijing, aunque ninguno se manifestó partidario de la reunificación.
Chen Shui-bian, el candidato del opositor Partido Democrático Progresista, cuya plataforma independentista más preocupa a Beijing, prometió no declarar la independencia ni modificar el nombre de la nación.
Mientras, Lien Chan, el actual vicepresidente y candidato por el gobernante Partido Nacionalista, y James Soong, el postulante independiente, también expresaron su confianza en una mejora de las relaciones.
Diplomáticos en Beijing creen que las autoridades publicaron el documento político para advertir a Chen y otros candidatos que deben iniciar negociaciones reales poco después de la votación.
La tensión a través del estrecho de Taiwan reina desde que las fuerzas del general Chiang Kai-shek huyeron de China continental tras su derrota por las fuerzas comunistas, en 1949.
El apuro de Beijing por entablar negociaciones tiene que ver con el interés de Jiang, cuyo mandato expira en el otoño boreal del 2002, en pasar a la historia como el hombre que reunificó a China, opinaron analistas.
"Aunque Hong Kong y Macao volvieron a China bajo su mandato, la devolución fue preparada por (el difunto líder comunista) Deng Xiaoping", señaló un académico.
"Sin embargo, si Jiang logra un acuerdo con Taiwan, podría compararse a figuras históricas como la de Qin Shihuangdi, el emperador que primero unificó a China en el año 221 antes de Cristo", añadió. (FIN/IPS/tra-en/ab/ral/mlm/ip/00


