La universidad en Brasil, como en muchas otras partes, se vio superada por los hechos y enfrenta con retraso el desafío de adaptarse a la nueva realidad económica y social.
El principal factor del rezago es "la capacitación para el empleo", cuando ese tipo de relación laboral va desapareciendo, apuntó Luiz Carlos Scavarda, asesor de Planificación y Desarrollo de la privada Universidad de Sao Francisco, en Sao Paulo.
La formación de personas con "la osadía que lleva al futuro" debe ser el objetivo tanto de la enseñanza universitaria como de la secundaria, porque el mundo actual "ofrece trabajo y oportunidades, no empleos", sentenció Scavarda, experto en la reforma de universidades.
Además, la rígida separación en las carreras y asignaturas tradicionales choca con el desmantelamiento del "mundo positivista" y los cambios en el mercado de trabajo, señaló Ana Lagoa, periodista especializada en educación con amplia experiencia.
Las reformas promovidas por autoridades educativas y universidades privadas no acompañan la rapidez de las transformaciones tecnológicas y sociales.
"Hay conocimientos técnicos aprendidos en el inicio del curso que ya serán obsoletos al final", señaló Lagoa, basada en los numerosos expertos que entrevistó para el suplemento semanal "Educación, Trabajo y Empleos" que dirige en el diario Jornal do Brasil, de Río de Janeiro.
Esa disparidad de ritmos se nota especialmente en informática, lo que explica que muchos de los más brillantes profesionales o empresarios del área, como Bill Gates por ejemplo, no concluyeran un curso universitario o ni siquiera lo iniciaran.
En Brasil, profesiones tradicionales, y aparentemente indispensables para un país en construcción, presentan alto índice de desempleo y muchos graduados trabajan fuera del área de formación.
El Consejo Federal de Ingeniería y Agronomía (Confea), que congrega a más de 800 profesionales, registra un desempleo de 11,7 por ciento en ese sector. Además, 20,8 por ciento de los ingenieros trabajan en otras actividades, cerca de la mitad por no conseguir empleo en su área de especialización.
El desempleo y la desviación profesional son particularmente acentuados entre los agrónomos, reconoció Gerson Quirino, quien coordina una Comisión de Ejercicio Profesional en el Confea.
Muy pocos de los más de 130.000 profesionales graduados en la universidad o en escuelas técnicas se dedican a la labor de orientar la producción agrícola, porque su empleador tradicional, el gobierno, ya no los contrata, observó.
Los órganos gubernamentales de fomento y difusión de técnicas agrícolas se encuentran en vías de extinción y se eliminaron los concursos para contratación de agrónomos, que pasaron a ejercer funciones de gerente u otros cargos en empresas de agrotóxicos, semillas o comercio agrícola, señaló Quirino.
Además de la enseñanza desactualizada y sin estructuras rurales, la inestabilidad típica de la agricultura, vulnerable a crisis económicas y climáticas, contribuye al desempleo y a la "fuga del campo", evaluó.
Si embargo, en el país existen aún 55 escuelas, casi todas estatales, que gradúan cerca de 4.500 agrónomos por año. Algunas modificaron sus planes de estudio para infundir el espíritu emprendedor en los alumnos, especialmente porque muchos de ellos son hijos de hacendados o pretenden ser agricultores, señaló.
Sólo algunas nuevas escuelas privadas tratan de incorporar nuevas tecnologías, como la agricultura de precisión, y nuevos conceptos del agronegocio, lamentó Quirino.
Una formación más flexible, y más adecuada a la situación actual de la economía, concentrada en servicios, ofrece mayor posibilidades de empleo, permite concluir un estudio sobre egresados de las escuelas de Comunicación, coordinada por María Immacolata Lopes, de la Universidad de Sao Paulo.
"Son pocos los desempleados" entre los graduados de periodismo, radio y televisión, cine, publicidad y relaciones públicas, aunque muchos trabajan en actividades distintas a las de su formación e incluso totalmente fuera del área de comunicación, observó Lopes.
Estos últimos suelen trabajar en bancos, comercio, turismo y administración, ya que "el conocimiento adquirido se los permite", señaló la experta. La desviación más elevada -60 por ciento- se produce entre los graduados en relaciones públicas.
Esa realidad permite que el desempleo entre los egresados no alcance a cuatro por ciento, inferior al índice general del país, de 7,6 por ciento actualmente.
Eso explica también que los cursos de Comunicación -86 en todo el país- sean de los más procurados por los estudiantes. Los exámenes de selección en las facultades de mayor prestigio son muy disputados, con decenas de candidatos para cada lugar.
Pero la sociedad tampoco parece muy actualizada en relación a los cambios en el mundo y en el mercado de trabajo. Las carreras tradicionales, como ingeniería, medicina y derecho, siguen siendo de las más disputadas, aunque ya hay un exceso en el país de profesionales de esas áreas. (FIN/IPS/mo/ag/ed/00


