AMERICA LATINA: Inequidad impide alcanzar la educación para todos

América Latina amplió en forma considerable en los últimos años el acceso a los diversos niveles de instrucción, pero la meta de "Educación Para Todos" planteada por la Organización de las Naciones Unidas está lejana debido a la inequidad social y económica.

La región "rendirá examen" sobre su desempeño en esta materia en el Foro Mundial de Educación, que entre el 26 y el 28 de abril reunirá en Dakar, Senegal, a representantes de 180 países, convocados por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En este encuentro se hará un balance del estado mundial de la cobertura educacional, en el marco de la iniciativa de la "Educación Para Todos", conocida por la sigla en inglés EFA, lanzada por la Unesco en 1990 en Jomtien, Tailandia.

América Latina llegará a Dakar con un Marco de Acción Regional, cuya versión preliminar, a la cual tuvo acceso IPS, fue redactada en una reunión celebrada en Santo Domingo del 10 al 12 de febrero y que actualmente es revisada por los gobiernos.

El documento consigna que la región se sumó en esta década a los avances generales en la ampliación de la cobertura educacional, sobre todo en los niveles de instrucción primaria, con aumentos también importantes en el ámbito preescolar.

América Latina tuvo asimismo en los últimos años una disminución relativa del analfabetismo, como consecuencia de una mayor atención en primaria y, fundamentalmente, en la educación de adultos.

El diagnóstico elaborado en Santo Domingo destacó la creciente preocupación por la equidad y la diversidad en las políticas educativas y una inclusión progresiva de temas de educación para la vida en las modalidades formal y no formal.

En la década de los años 90, la educación latinoamericana se abrió a actores múltiples, como las organizaciones no gubernamentales, padres y madres y la sociedad civil, bajo consensos de que la instrucción es una prioridad nacional y regional.

Sin embargo, la atención al desarrollo integral de la primera infancia (menores de cuatro años) sigue siendo insuficiente y prevalecen altas tasas de deserción y repetición en primaria, al tiempo que pierden prioridad los planes de alfabetización y educaci=n de jóvenes y adultos.

Los niveles de aprendizaje en la región son bajos, al igual que la valoración y profesionalización de maestros y profesores, en tanto los recursos para la educación se incrementan en forma insuficiente y el uso de los disponibles es ineficiente.

La distribución de los servicios educativos, en términos de eficiencia y calidad, es inequitativa, según el documento aprobado en República Dominicana, que advierte también la falta de articulación entre los distintos actores involucrados en la "Educación Para Todos".

Hay una "carencia de mecanismos eficaces para la formulación de políticas educativas de Estado, concertadas con la sociedad civil", indica el diagnóstico, que consigna además la "insuficiente disponibilidad y utilización de las tecnologías de información y comunicación".

En una visión exclusivamente estadística, América Latina ha ido a la par con el aumento en todo el mundo del acceso de niños y adolescentes a los grados de educación primaria, secundaria y superior, en el transcurso de esta última década.

Las estadísticas más actualizadas de la Unesco señalan que las tasas brutas de escolarización aumentaron en el planeta de 99,2 por ciento en 1990 a 101,8 por ciento en 1997 en la instrucción primaria, y de 51,8 a 60,1 por ciento en la secundaria.

La escolarización en la enseñanza superior creció de 13,8 por ciento en 1990 a 17,4 por ciento en 1997. Mientras a comienzos de la década, en promedio en los tres niveles era de 57,5, siete años después llegaba a 63,3 por ciento.

Las tasas brutas de escolarización se calculan cotejando los porcentajes de población en los grupos de edades correspondientes a cada nivel con los números de matrículas registrados, a su vez, en los establecimientos primarios, secundarios y universitarios.

En ese sentido, la tasa puede superar el 100 por ciento, como ocurre en la enseñanza primaria, porque incluye tanto a los que ingresan tardía como precozmente a un nivel. No obstante, este es el mejor índice para medir la cobertura educacional.

La tasa bruta de escolarización primaria en América Latina, de 105 por ciento en 1990, aumentó a 113,6 por ciento en 1997. En la escuela secundaria se incrementó de 50,9 por ciento a 62,2 por ciento en el período considerado.

En tanto, en la enseñanza superior fue de 16,8 en 1990 y aumentó a 19,4 en 1997. El promedio general de escolarización en América Latina aumentó entre los dos años considerados de 66,1 a 72,6 por ciento.

Las mujeres tienen comparativamente menores posibilidades de acceso a la educación que los hombres. La tasa bruta de escolarización femenina en la escuela primaria fue de 110,2 por ciento, en tanto la masculina llegó a 116,9.

La situación varía en la escuela secundaria, donde la escolarización de las mujeres fue de 65,3 por ciento en 1997 frente a 59,2 de los hombres, los cuales retoman la delantera en la educación superior, con una tasa bruta de 20,1 por ciento, en tanto la femenina es de 18,7 por ciento.

Uno de los desafíos de América Latina es "formular políticas educativas inclusivas y diseñar modalidades y programas escoalres diversificados para atender a la población excluida por razones individuales, de género, lingüísticas o culturales".

El Plan de Acción Regional para los próximos 15 años hecho en Santo Domingo plantea asegurar la plena permanencia, integración y participación en la educación básica de "todos los niños, niñas y adolescentes, en especial indígenas, con discapacidad, los que viven en la calle, trabajadores, personas afectadas de VIH-sida, y otros". (FIN/IPS/ggr/dm/ed hd/00

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