AMBIENTE: India y Kenia contra el comercio de marfil

India y Kenia, dos países con gran cantidad de elefantes, se oponen a que la próxima Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies en Peligro (CITES) permita la venta de marfil.

En una propuesta que se discutirá en la 11 Conferencia de las Partes (COP 11) de la CITES, a celebrarse en Kenia del 11 al 20 de abril, los dos países acusaron al organismo de 145 estados miembros de violar sus propias reglas al permitir que estados de Africa austral vendan sus reservas de marfil, lo cual condujo al aumento de la caza furtiva de elefantes.

La propuesta también cuestiona el "énfasis puesto" en el valor del comercio internacional de la fauna, a expensas del papel de conservación que debe asumir el organismo de Ginebra, sostienen.

"Las partes del tratado deben recordar que la primera función de la CITES no es el comercio, sino salvar a las especies en peligro", dijo el director de los Servicios de Fauna de Kenia, Nehemiah Rotich, en Nairobi.

En 1989, la CITES declaró que el elefante africano era una de las especies en peligro de extinción y prohibió el comercio de los productos derivados del animal en el Apéndice I de la convención, que brinda la mayor protección.

Sin embargo, en la COP 10 celebrada en Zimbabwe en 1997, las poblaciones de elefantes de Botswana, Namibia y Zimbabwe se catalogaron en el apéndice II, lo cual permitió el comercio de marfil y productos derivados del animal, como un experimento.

Pero India y Kenia sostienen que el experimento fracasó porque no cuenta con un sistema capaz de controlar las consecuencias que el levantamiento de la prohibición tiene en los elefantes de otros países.

"Para que un experimento sea significativo, se debe idear un sistema practicable y asequible para controlar las consecuencias de manera constante", señala la propuesta.

Ambos países proponen que el elefante sea incorporado nuevamente a la máxima protección que brinda el Apéndice I.

"Una decisión de la CITES preveía el desarrollo de un sistema para controlar y denunciar la caza furtiva de elefantes", señala la propuesta de India y Kenia.

Pero el sistema aún no se desarrollo, tres años después de que la protección de los elefantes de los tres países africanos se limitó a la que brinda el Apéndice II y cuando varios estados denuncian el aumento de la caza furtiva.

Según Kenia, el sistema de Control de la Matanza Ilegal de Elefantes propuesto por los integrantes de la CITES en la COP 10, a un costo de 14 millones de dólares, ignoró las objeciones de los países en desarrollo y fue "demasiado extravagante" para muchos estados con escasez de fondos.

"Muchos países de Africa y Asia experimentaron un aumento en la caza furtiva y temían que la venta de marfil tuviera efectos aun mayores sobre la caza de elefantes", agrega.

En julio, el Servicio de la Fauna de Kenia descubrió un gran depósito de marfil enterrado en el distrito nororiental de Turkana. Un mes después, funcionarios aduaneros en China detuvieron a seis hombres en relación con un cargamento que se cree se envió desde Sudáfrica.

Funcionarios en Dubai también requisaron un gran cargamento de colmillos de elefantes.

Esos últimos descubrimientos reforzaron la inquietud de los conservacionistas sobre la decisión de permitir a los países de Africa austral de vender sus provisiones de marfil.

"Lo que hagan los demás también afecta a nuestra fauna", declaró Rashid Aman, de Museos Nacionales de Kenia.

Aunque el contrabando de marfil no alcanzó proporciones graves aún, Rotich dijo que la tendencia más inquietante es que casi todo el marfil ilegal capturado desde 1997 se halló en manos de diplomáticos o personas con pasaporte diplomático.

Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabwe, países con gran población de elefantes, declararon su intención de que se permitan más concesiones con respecto a las reservas de marfil, para lucrar con sus manadas.

Esos países aseguran que gran parte de sus reservas de marfil proceden de la mortalidad natural de los elefantes.

No obstante, Kenia se opone a toda propuesta para liberar el comercio del marfil. En su lugar, propone un "método sencillo" por el cual los países donantes adopten convenios bilaterales para adquirir reservas declaradas con fines no comerciales.

El período de gestación de los elefantes demora dos años. El animal es importante para el turismo, que en Kenia es la principal fuente de divisas.

Durante los años 70 y 80, Kenia perdió hasta 85 por ciento de la población de sus elefantes, calculada entonces en 140.000, debido a la caza furtiva.

La situación se agravó a fines de los años 80, cuando el país de Africa oriental perdía unos 2.000 elefantes por año. En la actualidad sólo quedan 26.000 elefantes en los parques nacionales. (FIN/IPS/tra-en/ja/sm/aq/en/00

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