PARAGUAY: Acusador de Oviedo teme ser muerto si se desdice

El gobierno de Paraguay cayó bajo sospecha de manipular la investigación del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña, del que culpa al ex general Lino Oviedo, asilado en Argentina, cuando el principal testigo del caso admitió que quiere desdecirse, pero teme por su vida.

Gumercindo Aguilar, un ex convicto con pedido de captura y que percibe salario de la Presidencia como electricista, se transformó en estrella del caso del atentado contra Argaña, que era presidente del gobernante Partido Colorado y estaba enfrentado con Oviedo cuando fue muerto el 23 de marzo.

Aguilar fue clave en la acusación, pues se presentó como testigo de una reunión en la localidad de Pedro Juan Caballero, fronteriza con Brasil, en la que Oviedo, el diputado Conrado Pappalardo, el senador Víctor Galeano y un gobernador organizaron supuestamente el complot para asesinar a Argaña.

El desafuero de senadores y diputados, acusados de responsabilidad en el asesinato y en la muerte de siete jóvenes que defendían la sede del Congreso durante la crisis de marzo, sirvió para acabar con el peso político del grupo oviedista en el parlamento.

Pero la afirmación de Aguilar no fue corroborada con pruebas, y el mismo testigo, básico en el proceso contra Oviedo, confesó el miércoles que teme ser encarcelado y asesinado si se desdice, informó Luis Alfonso Resck, asesor de la Fiscalía General y reconocido defensor de los derechos humanos.

Resck se entrevistó con Aguilar en el edificio de ABC Color, un diario de Asunción al que se tilda de oviedista y que ha calificado a éste de falso testigo. Aguilar prefirió quedarse allí con su familia a la espera de su abogado defensor.

"No quiero ir preso, porque me van a matar", confió Aguilar a Resck, quien lo puso en diálogo telefónico con el fiscal general Aníbal Cabrera Verón que, a su vez, le prometió garantías para su vida y la de su familia, bajo custodia judicial.

Una fiscal concurrió el miércoles de noche a la sede de ABC Color, mientras que Resck denunciaba "a los que están en las alturas", porque "se pretende confundir a la opinión pública con fuentes inciertas" en favor de "intereses subalternos".

Aguilar señaló que teme "correr la suerte de Coco Villar", chofer de un senador oviedista y señalado como ejecutor del asesinato. Villar fue muerto por agentes antidrogas cuando negociaba su presentación ante legisladores para dar pruebas de su inocencia.

Villar llevaba la cabellera hasta la cintura, mientras que los testigos del asesinato de Argaña habían asegurado que los pistoleros que actuaron el 23 de marzo tenían el pelo corto.

El testimonio de Aguilar sirvió de base para pedir a Argentina la extradición de Oviedo y para votar el desafuero de los legisladores oviedistas y detener a partidarios de éste como el guardaespaldas Máximo Osorio, el capitán Alfredo Florenciáñez y el gobernador Víctor Hugo Paniagua.

Florenciáñez y Paniagua fueron puestos el martes en libertad condicional, e incluso el gobernador reasumió sus funciones. En cuanto a Osorio, también sería liberado.

No hay pruebas de la participación de Osorio en la muerte de Argaña y un nuevo detenido, confeso miembro del comando que perpetró el asesinato, no lo mencionó al identificar a sus cómplices.

El nuevo testigo, Pablo Vera Esteche, realizó el miércoles una reconstrucción de los hechos que los fiscales consideraron "creíble". Su declaración desplomó el testimonio de Aguilar, que ya se había devaluado al comprobarse que cobraba sueldo de la Presidencia y tenía captura pendiente por robo.

La justicia había suspendido la reconstrucción el sábado, debido a amenazas de muerte contra un juez, Vera Esteche y el chofer de Argaña, único sobreviviente del atentado, quien reconoció al nuevo testigo y a otras dos personas, Luis Alberto Rojas y Fidencio Vega, como participantes en los hechos.

El ministro del Interior, Walter Bower, defendió la versión de Aguilar, arguyendo que es "conciliable" con la de Vera Esteche, pues uno habla del plan y el otro se refiere a la ejecución, y sostuvo que Oviedo fue autor "moral" del atentado.

Por su parte, Aguilar se creyó expuesto a la acusación de perjurio, un delito sancionado con prisión, y buscó refugio en ABC Color, el mismo diario que señalaba sus contradicciones.

Allí explicó que teme por su vida "si dice la verdad" y que "está cansado de estar protegido en cuarteles", donde el gobierno lo mantiene custodiado, señaló Resck.

Tampoco está libre de la presunción de manipulación oficial el caso del autoconfeso Vera Esteche, detenido por fuerzas militares el 23 de octubre a iniciativa del ministro de Defensa Nelson Argaña, hijo del asesinado vicepresidente, que está disconforme con la actuación policial.

Vera Esteche no fue llevado ante el juez hasta cinco días después de su detención. Las autoridades arguyeron haberlo usado de señuelo para intentar atraer a sus cómplices desde Argentina hasta la frontera con Foz de Iguazú, Brasil.

El testigo fue presentado en conferencia de prensa, donde sostuvo que sólo disparó sobre el chofer de Argaña, que salvó su vida, y atribuyó a sus compañeros los disparos contra el vicepresidente y su custodio, que también murió en el atentado.

Vera Esteche dijo que Oviedo y el entonces presidente Raúl Cubas prometieron una paga de 300.000 dólares por el asesinato de Argaña y obtendría la reducción de su condena por colaborar con la justicia.

También señaló como intermediario al mayor oviedista Reinaldo Servín, detenido hace dos meses por tener un depósito de armas y que, según el diario La Nación, de Asunción, "ha orinado sangre" a causa de supuestas torturas para que inculpara a Oviedo.

El vínculo de Servín con el caso Argaña estaría dado por el registro de llamadas en el día del atentado entre su teléfono cellular y el de un comprador de vehículos robados, Constantino Rodas, a quien se acusa de haber provisto automóviles y datos para el atentado. Pero él sostiene su inocencia, aún sin abogado defensor.

Vera Esteche repitió una y otra vez que el dinero prometido, del que sólo recibió 25.000 dólares, lo pagarían "Oviedo, Pappalardo, Cubas y Galeano". Pero aclaró que nunca los vió ni habló con ellos, sino que se trata de la información que les daba otro implicado, a quien llamó "Condorito" Rodas.

"Cada vez estamos más inmersos en una nebulosa, donde un día se acusa a unos y luego se acusa a otros, liberando a los anteriores", observó Resck.

"No soy sólo yo el confundido, sino también los diplomáticos destacados en Paraguay", advirtió. (FIN/IPS/cm/ff/ip/99

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