La ONU sigue esperando que Indonesia restablezca el orden en Timor Oriental, mientras aumenta el apoyo internacional al envío de una fuerza de mantenimiento de la paz al territorio asolado por la violencia.
El secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Kofi Annan, declaró que Indonesia cree que podrá controlar los cientos de asesinatos, saqueos e incendios intencionales perpetrados por bandas armadas proindonesias opuestas a la independencia.
Con ese fin, Yakarta decretó la ley marcial y el toque de queda nocturno en Timor Oriental. De hecho, la noche del miércoles fue "relativamente tranquila, quizá la más tranquila que hayan tenido" en los últimos días, destacó Annan.
Más de 250.000 timorenses debieron abandonar sus hogares por el recrudecimiento de la violencia desde que el 30 de agosto 78,5 por ciento de los electores optaron por la independencia de Timor Oriental en un referéndum de autodeterminación.
Pero Annan advirtió que si la situación no mejora drásticamente en los próximos dos o tres días, el Consejo de Seguridad de la ONU considerará medidas alternativas para poner fin a la violencia antiindependentista.
El funcionario agregó que el lapso que se dé a Indonesia para aplacar la violencia debe tener un límite. "No creo que deba extenderse", subrayó.
Funcionarios de la ONU planean enviar hasta 6.000 soldados de una fuerza internacional dirigida por Australia que también tendría efectivos de Bangladesh, Brasil, Canadá, Malasia, Pakistán y Tailandia.
Pero la ONU seguía este jueves con la estrategia de esperar y observar la situación cuando fue evidente que el Consejo de Seguridad no autorizaría la fuerza internacional aún.
El Consejo también espera el informe de un equipo de cinco embajadores, dirigido por el representante de Namibia Martín Andjaba, que visitará a Timor Oriental el sábado.
El equipo de la ONU se reunió en Yakarta esta semana con el presidente indonesio Bacharuddin Jusuf Habibie, pero no logró persuadirlo de que acepte la fuerza extranjera. China, Estados Unidos y otros integrantes del Consejo consideran que la aceptación indonesia es esencial para enviar la fuerza.
Observadores independientes sostienen que las fuerzas armadas indonesias apoyan la violencia de las milicias antiindependentistas, pero Yakarta insiste en que podrá imponer la tranquilidad.
"La situación en el territorio es preocupante. Pero hemos declarado la emergencia militar allí, y la situación está mejorando", declaró el embajador indonesio ante la ONU, Makarim Wibisono.
Wibisono sostuvo que se puede confiar en que su país respete el resultado del referéndum que pondría fin a los 24 años de ocupación indonesia en Timor Oriental.
"Estamos decididos a que el futuro de Timor Oriental dependa del deseo de la mayoría" de los timorenses, declaró.
El portavoz de la ONU, Fred Eckhard, agregó que el foro mundial está dispuesto a darle a Indonesia la oportunidad de demostrar que puede ponerle fin a la violencia porque en las últimas 24 horas hubo señales de que está cediendo.
"Comenzamos a ver cierta mejoría. Vamos a darles un poco más de tiempo", dijo Eckhard.
Pero Eckhard reconoció que los funcionarios de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Timor Oriental (Unamet) que permanecen en Dili, la capital timorense, fueron testigos de una destrucción generalizada en la ciudad.
"Gran parte del centro de Dili fue saqueado e incendiado. Una proporción importante de la población está desplazada, y quizá cientos de personas fueron asesinadas", agregó.
No obstante, Unamet cambió sus planes de retirar al personal de Dili, ya que la mitad de los 200 empleados habrían ofrecido quedarse, informó Eckhard.
Funcionarios de la ONU, preocupados por la seguridad de unos 2.000 timorenses refugiados en las instalaciones de Unamet, decidieron esta semana "reducir" la presencia en Dili, en lugar de retirar a todo el personal.
Representantes de la ONU creen que la situación en Timor Oriental sigue siendo inaceptable, ya que las milicias proindonesias se desplazan libremente, a veces en vehículos robados de Unamet, e intimidan a la población.
El líder independentista timorense, Xanana Gusmao, quien fuera liberado esta semana por Yakarta tras pasar ocho años detenido, pidió a la ONU que envíe de inmediato a la fuerza de paz, con o sin la aceptación de Indonesia.
Pero Wibisono declaró que la ONU debe asumir la responsabilidad de la seguridad de Timor Oriental recién en la "etapa tres" del proceso que fijó el acuerdo de paz del 5 de mayo entre Indonesia y Portugal (la antigua potencia colonial del territorio) que permitió el referéndum de autodeterminación.
Esa etapa no comienza hasta que el parlamento indonesio acepte el resultado del referéndum, como se espera que haga en noviembre.
En la etapa actual, la dos, o sea el período entre el referéndum y la aprobación formal por parte de Indonesia, Yakarta está autorizada a controlar la seguridad en el territorio.
Pero el embajador portugués Antonio Monteiro culpó al ejército indonesio de la violencia y argumentó que fue este el que formó y armó a las milicias que controlan el territorio desde el referéndum. (FIN/IPS/tra-en/fah/mk/aq/ip/99


