ARGENTINA: Agricultores sin tierra y con deudas alzan la voz

Pequeños productores enedeudados, campesinos sin tierra, indígenas, pobladores de asentamientos ilegales y otros excluidos de la economía rural de Argentina realizaron hoy 20 manifestaciones para reclamar acceso a la tierra y el desarrollo.

René Boneto, secretario general de la Federación Agraria Argentina, explicó a IPS que el objetivo de los actos es "mostrar a la otra Argentina, muy distinta de la Argentina oficial del boom agropecuario, que es la cara de la exclusión, el éxodo, el despoblamiento y la pobreza rural".

El contraste surge a raíz de una serie de cosechas de granos que cada año es más voluminosa, gracias a avances tecnológicos, aplicación de fertilizantes y de biotecnología y a la economía de escala, que permite reducir costos. Pero estos avances no llegan a los sectores más vulnerables, alejados del crédito.

Según Boneto, la marginación esta relacionada con el proceso de creciente concentración de la propiedad que se vive en el campo.

Entre 1992 y 1997, el número de explotaciones agropecuarias decreció 31 por ciento. Miles de pequeños productores endeudados, incapaces de competir con las economías de escala, perdieron la tierra.

Esos ex pequeños productores, que hoy engrosan el número de desempleados y sin techo en la capital del país y en las de provincia, son mayoría entre los que acumularon deudas de casi 7.000 millones de dólares, y están provocando un verdadero "vaciamiento" del campo, advirtió Boneto.

El lema de la convocatoria de este martes es "por la tierra, el hábitat y el desarrollo" y participaron distintas organizaciones del área rural argentina.

Entre ellas, figura una que se formó hace menos de un año con 400 líderes comunitarios que reclaman acceso a la tierra y a la vivienda, tanto en el interior como en la capital.

Se trata de campesinos desarraigados, indígenas y ocupantes de tierras de unas ocho provincias, muchos de ellos trasladados a la ciudad, organizados en la Federación de Trabajadores por la Tierra, la Vivienda y el Hábitat, que reclaman al Estado que les ceda tierras fiscales para su explotación.

También adhirió el Movimiento de Mujeres en Lucha, una red creada por trabajadoras de pequeñas parcelas junto con sus familias, que hace algunos años se reúnen para impedir que se concreten los remates de las tierras que explotan ante la imposibilidad de pagar las deudas.

En la provincia de Misiones, al noreste del país, fronteriza con Brasil, el obispo católico Joaquín Piña apoya las demandas de unas 8.500 familias que decidieron ocupar predios privados, abandonados por grandes productores madereros, y fiscales, que están vírgenes.

Allí también se realizan manifestaciones este martes, Día Nacional del Agricultor, al igual que en otras provincias donde los marginados del sector rural realizaron peregrinaciones, marchas, jineteadas y otras actividades para llamar la atención sobre el fenómeno.

Los manifestantes que reclamaron este martes en la Plaza de Mayo de la capital frente a la sede del gobierno nacional, dicen representar a unas 3,7 millones de familias que proceden del campo y hoy viven en asentamientos ilegales y precarios alrededor de las ciudades o en casas vacías ocupadas clandestinamente.

En la provincia de Corrientes, al nordeste, unas 60 familias de la localidad de Goya están resistiendo el desalojo de tierras fiscales que fueron vendidas a una empresa transnacional. Otras 20 familias ya fueron expulsadas y levantaron tiendas de campaña en la banquina de la ruta nacional número 12.

"La Federación Agraria cree necesaria una política de desarrollo sustentable y equitativa para el sector rural, que no desplace a los pequeños productores ni deforme la estructura de tenencia de la tierra en el país, como está ocurriendo ahora con la fuerte concentración en pocas manos", dijo Boneto.

La propia Sociedad Rural, la asociación que nuclea a los grandes terratenientes, advirtió hace pocos días al gobierno sobre la necesidad de "reprimir ocupaciones ilegales" que ocurren todos los días, causando temor a inversores nacionales y del extranjero recién llegados al campo argentino.

Muchos de los dirigentes que están al frente de los reclamos creen que el fenómeno es similar al Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, aunque en un grado muy inferior. En Brasil, el movimiento nuclea a unos 700.000 campesinos y la concentración de la tierra es allí más fuerte que en Argentina.

"Estamos a gran distancia de Brasil y queremos dejar en claro que los pequeños productores somos celosos custodios de la propiedad privada, pero la concentración de la tierra en pocas manos está creando una situación que en poco tiempo más puede resultar explosiva", advirtió el dirigente. (FIN/IPS/mv/mj/dv/98

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