NACIONES UNIDAS – El derecho a la educación secundaria fue negado a más de 2,6 millones de niñas en Afganistán desde que, hace cinco años, la milicia talibán se hizo con el poder en ese país, lamentó en una declaración este viernes 14 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Afganistán sigue siendo el único país del mundo donde la educación secundaria y superior está prácticamente vedada a las niñas y las mujeres.
Los talibanes tomaron el poder en Kabul el 15 de agosto de 2021, tras forzar el retiro de las últimas fuerzas de Estados Unidos y sus aliados al cabo de 20 años de guerra.
Desde septiembre de 2021, las niñas tienen prohibido el acceso a la educación formal más allá del sexto grado, y las mujeres el acceso a la universidad desde diciembre de 2022.
Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef, observó que “cinco años pueden parecer poco tiempo en la historia de un país, pero son un periodo crucial en la vida de una niña”.
“Un aula ofrece mucho más que aprendizaje. Le da a una joven voz y la oportunidad de desarrollar todo su potencial. Además, la protege del trabajo infantil, el matrimonio precoz, la violencia y el abuso. Cuando cerraron las escuelas, esa protección desapareció, justo cuando las niñas más la necesitaban”, agregó.
Los riesgos a los que están expuestos las niñas aumentan con la pobreza y el desplazamiento en los hogares, problemas generalizados en Afganistán. Desde 2023, más de 2,7 millones de personas han regresado desde Irán y Pakistán, donde estuvieron refugiadas huyendo de la guerra, y 60 % de ellas son niños y jóvenes.
Los efectos van más allá de las niñas directamente afectadas. Un análisis de Unicef, “El costo de la inacción en la educación de las niñas y la participación de las mujeres en la fuerza laboral en Afganistán”, reveló que el país corre el riesgo de perder hasta 20 000 maestras y 5400 trabajadoras de la salud para 2030.
El número de maestras en la educación básica ya ha disminuido en más de nueve por ciento, pasando de casi 73 000 en 2022 a 66 000 en 2024. La representación femenina en la administración pública cayó de 21 % a 17,7 % entre 2023 y 2025.
El mismo análisis estima que las restricciones a la educación de las niñas y al empleo femenino le cuestan a Afganistán 84 millones de dólares anuales en pérdida de producción económica, que se agravan cada año al mantenerse las restricciones.
Las consecuencias también se extienden a la siguiente generación en ese país con una población estimada en 45 millones de personas.
A medida que aumenta la proporción de madres sin educación, también aumentan los riesgos de bajo peso al nacer, vacunación incompleta y retraso en el crecimiento de sus hijos, lo que supone una presión adicional para un sistema de salud que ya se encuentra bajo presión.
También la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) señaló que las autoridades impusieron amplias restricciones al derecho de las mujeres al trabajo, a la libre circulación y a la participación en la vida pública, como parte de un sistema más amplio de control social destinado a sofocar cualquier forma de disidencia.
“La policía de la moral talibana ha llevado a cabo redadas en lugares de trabajo, vigilado espacios públicos y detenido arbitrariamente a mujeres por presuntas infracciones de los códigos de vestimenta”, recordó HRW.
El código de procedimiento penal reconoce ahora únicamente las agresiones físicas “excesivas” como violencia doméstica contra las mujeres, lo que deja sin acceso a la justicia a las sobrevivientes de otras formas de violencia y debilita aún más las protecciones legales de mujeres y niñas.
Además, un decreto sobre la separación judicial entre cónyuges elimina la edad mínima para contraer matrimonio en el caso de las niñas, lo que incrementa el riesgo de matrimonio infantil.
En el terreno de la educación, Unicef reivindica que, a pesar de las restricciones, en 2025 más de 3,7 millones de niños en escuelas públicas recibieron apoyo educativo de emergencia, 442 000 participaron en el aprendizaje comunitario (66 % de ellos niñas) y se construyeron o rehabilitaron 232 escuelas.
Russell instó a las autoridades afganas a levantar las restricciones a la educación y permitir que todas las niñas y mujeres regresen a las escuelas y universidades de inmediato”, declaró Russell.
“Un país no puede prosperar cuando la mitad de su juventud está retenida. El futuro de Afganistán está fuera de las aulas, esperando ser readmitido”, agregó.
A-E/HM


