Venezuela, tercer exportador de petróleo del mundo, considera que la crisis financiera de Asia hará de 1998 un año incierto y con tendencia a la sobreoferta, pero descarta una debacle de precios en el sector como la de 1986.
El petróleo sufre un agudo descenso en su cotización, con su valor más bajo en 45 meses, durante un periódo estacional de precios al alza, pero que el gobierno venezolano insistió este martes que es coyuntural, aunque se traducirá en caídas de ingresos para los productores en 1998.
En el caso de Venezuela, por cada dólar que cae el valor de su barril de exportación, dejan de entrar al país 1,1 millones de dólares diarios, explicó a corresponsales extranjeros Luis Giusti, presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
Giusti, de 53 años y a la cabeza de PDVSA desde 1994, dijo que Asia redujo su demanda en unos 400.000 barriles diarios de crudo y el invierno más benigno en el Norte industrial en 60 años mermó el consumo previsto en otros 500.000 barriles.
A la caída en torno al millón de barriles por esos dos factores, se suma la afluencia de crudo de Iraq, que va a ser importante durante el primer bimestre por el sistema establecido por las Naciones Unidas para el bombeo de crudo de ese país.
El consumo mundial de petróleo está en unos 74 millones de barriles diarios, con una expansión predecible de dos millones anuales. Para Giusti, los tres factores y otras percepciones que tensan el mercado se traducirían en un rezago de un semestre en esa expansión, pero la tendencia positiva se mantendrá.
El presidente de la casa matriz venezolana, calificada como la segunda o tercera petrolera del mundo, tras la saudita Aramco y junto con la angloholandesa Shell, detalló varios elementos que apoyan un reequilibrio del mercado.
Entre esos elementos citó la esperable recuperación de los países asiáticos por la afluencia de la multimillonaria ayuda multilateral y por el relanzamiento de las exportaciones, tras las devaluaciones que corrigieron las sobrevaloraciones de las monedas de la región.
Otro elemento son las pocos existencias de petroleo en manos de los consumidores, que han descubierto los beneficios de ese nuevo manejo estratégico de sus compras, pero también facilitará que "el mercado retome rápido su pulso de demanda creciente".
Los vaivenes en el mercado petrolero, "cuando suceden en forma tan dramática, tienden a tener un efecto de reacomodo igualmente rápido", aseguró Giusti.
Pero insistió que a valores reales constantes, no hay escenarios que pronostiquen una tendencia al alza o caídas desmesuradas de precios en el mercado petrolero mundial, por el conjunto de elementos que actúan en el sector de la energía.
"Si los precios se van muy arriba, el petróleo sería desplazado en su consumo por carbón y gas", dentro de los combustibles fósiles, dijo el presidente de PDVSA, que en 1997 tuvo ganancias récord de 4.700 millones de dólares.
Y si el precio se va muy arriba "también saltan automáticamente presiones políticas y económicas de corrección, porque se afectan las economías industrializadas y los productores petroleros de altos costos, como el mismo Estados Unidos", añadió.
Giusti analizó que desde la última debacle de precios, en 1986, razones propias y ajenas al mercado han hecho que, cada vez que los precios sobrepasan un piso y un techo de 14 y 22 dólares el barril del marcador estadounidense (el West Texas Intermediate), se produzca el ajuste.
El jefe de la industria que aporta 80 por ciento de las divisas y 24 por ciento del producto interno bruto en Venezuela rechazó que el exceso de producción de miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) sea un factor determinante en la caída de los precios.
Aseguró que la OPEP mantiene un nivel productivo similar al de noviembre, cuando la organización de ll miembros oficializó en Yakarta el exceso productivo que mantenía hasta entonces. Giusti situó el excedente de la OPEP en unos 400.000 barriles diarios.
En el caso de Venezuela, criticó la "autoflagelación" de analistas internos que aseguran que la sobreoferta venezolana contribuyó netamente a la crisis de precios. Lo que este país produce por encima de su cuota de la OPEP, dijo, sólo representa O,7 por ciento del volumen del consumo mundial.
Venezuela produce en torno a 3,6 millones de barriles diarios – 340.000 para el mercado interno-, dijo Giusti, cuando su cuota desde el inicio del año es de 2,6 millones de barriles diarios.
Giusti aseguró que PDVSA no cree que la limitación extractiva sea una salida para enjugar la crisis de precios e indicó que justamente su volumen la repara de la caída de la cotización de su crudo, que se fijó en 15,5 dólares promedio para el año y ahora se corrigirá a 14,2 dólares por cada barril exportado. (FIN/IPS/eg/ag/if/98


