PERU: Otra vez la deuda externa

La deuda externa, problema que el actual gobierno de Perú había "resuelto" mediante una difícil negociación de postergación de pagos, comenzó otra vez a presionar al país.

Si bien la mayor presión se concentrará entre los años 2003 y 2009, cuando se deba abonar a los acreedores externos alrededor de 2.100 millones de dólares anuales, ya en 1998 Perú deberá pagarles casi 1.700 millones.

Cuando asumió el presidente Alberto Fujimori, en 1990, la deuda ascendía a 21.000 millones de dólares excluyendo intereses, suma impagable pues el Banco Central no tenía ni un dólar de reserva, y el déficit del Tesoro Público era escondido con una emisión incontrolable y una inflación de 7.000 por ciento.

El gobierno de Alan García (1985-90), lider del socialdemócrata partido Aprista, encaró el problema de la deuda externa mediante una moratoria decidida unilateralmene y rehusó pagar a sus acreedores.

Esta política no sólo dejó para su sucesor una deuda en crecimiento automático por acumulación de intereses sino que también determinó el corte absoluto del financiamiento externo.

Fujimori recuperó capacidad de crédito pagando la deuda a los organismos internacionales, sometiéndose a un duro programa de reajuste, y obtuvo un cronograma de postergación de pagos a los países que conforman el llamado Club de París.

Ese cronograma alejó los pagos más onerosos, pero la etapa de abonos pesados comenzó este año y en condiciones diferentes, pues ya no se puede aludir a la crisis para pedir postergaciones ni nuevos plazos.

La deuda pública con la banca privada internacional se resolvió en marzo de 1997, tras cinco años de difíciles negociaciones, mediante un Plan Brady consistente en el pago en bonos con un plazo a 30 años a una cotización equivalente al 55 por ciento de su valor original.

Los 1.700 millones de dólares que deben pagarse en 1998 no tienen un peso insoportablemente oneroso, porque ahora el Banco Central dipsone de más de 10.000 millones de dólares de reserva, el flujo de capitales es favorable y hay estabilidad económica (la tasa de inflación anual es menor al ocho por ciento).

Pero la coyuntura aporta algunos riesgos nuevos. Los impactos negativos del fenómeno climático del Niño y de la crisis de las economías asiáticas, que reducirán el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Alberto Verme, analista de la consultora Salomon Smith Barney, comentó en un reciente seminario sobre economía peruana organizado por Promo Perú, que El Niño y la crisis asiática aminorarán el crecimiento del PBI, que el año pasado fue de seisa por ciento, a sólo cuatro.

El economista Jorge Mariscal, director del Grupo de Análisis de Renta Variable para América Latina de Goldman Sachs, añadió en el mismo seminario que "Perú podría recibir, además, el impacto de la probable crisis económica que sufrirá Brasil en los próximos meses".

"En una economía cada vez más interdependiente, lo que ocurra en un gigante regional como Brasil afectará a sus vecinos", comentó Mariscal, quien recomendó estar atento también a la disminución previsible del precio internacional del cobre y de otros productos de exportación tradicional.

Otros analistas incluyeron entre los riesgos a tomar en cuenta los posibles efectos de un sobrendeudamiento privado de corto plazo, sobre todo en el presente contexto de la inestabilidad financiera internacional originado por la crisis asiática.

El crecimiento rápidamente expansivo de las deudas privadas es consecuencia del éxito del programa económico de Fujimori, pues años atrás el crédito exterior se había reducido a su mínima expresión, y actualmente las líneas de crédito a tres, seis o doce meses superan los 7.000 milones de dólares.

Hasta ahora el déficit de cuenta corriente, equivalente a cinco por ciento del PBI, resulta financiado por el flujo de capitales favorable de unos 3.000 millones de dólares al año, pero ello implica una relativa dependencia y vulnerabilidad externa.

En el mismo seminario, el presidente del Consejo de Ministros, Alberto Pandolfi, se mostró optimista y sostuvo que la disciplina fiscal y monetaria del gobierno del que forma parte evitará los riesgos mencionados y vaticinó que "en cuatro años el déficit de cuenta corriente será menor al tres por ciento del PBI".

Pero no todos los analistas se muestran tan convencidos como Pandolfi de la futura disciplina fiscal del presidente Fujiori, pues algunos lo suponen inclinado a adoptar medidas económicas populistas por razones electorales a partir del presente año, pues se propone ser reelegido en los comicios del 2000.

La Constitución actual prohíbe la reelección por segunda vez consecutiva y para superar ese obstáculo y mejorar su potencial electoral, Fujimori tendría que aliviar la dureza de su programa fiscal, tal como lo hizo en 1994 y 1995 para ganar la primera reelección, que ahora quisiera repetir. (FIN/IPS/al/dg/if-ip/98

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