MEXICO: Conflicto de Chiapas cambió a las Fuerzas Armadas

El conflicto en el estado mexicano de Chiapas cambió el perfil de las Fuerzas Armadas locales, las expuso a vaivenes políticos que golpearon su prestigio y sembró dudas sobre la efectiva sumisión de sus mandos al poder civil.

Los militares exhiben, a cuatro años de la irrupción de la guerrilla zapatista en el estado sureño, nuevo armamento, renovadas estrategias contrainsurgentes y un polémico trabajo de servicio social, desarme y control de la delincuencia en zonas indígenas.

Para grupos humanitarios, políticos de oposición y algunos analistas, Chiapas es para los militares el escenario de su peor desgaste en la historia, mientras para el gobierno es el lugar donde demostraron "su vocación de servicio" y su "papel humanitario".

Más allá de la polémica, los hechos muestran que la presencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) activó un proceso de cambio radical en las Fuerzas Armadas mexicanas, en cuya historia jamás se enfrentó a guerrillas como las que actuaron en América Central o del Sur.

Parte de las modificaciones implementadas fueron la compra de equipo sofisticado, definición de nuevas estructuras de investigación, creación de cuerpos de élite e involucramiento mayor con tareas sociales.

A la sombra de ese proceso, que permitió definir planes de contingencia para terminar en pocos días con las escasas y mal armadas tropas del EZLN, y al masivo depliegue de soldados en todas las regiones Chiapas, se organizaron grupos paramilitares y aumentó la violencia en la zona del conflicto.

Entre las condiciones que pone la comandancia del EZLN para reactivar el diálogo de paz con el gobierno, en suspenso desde 1996 cuando las autoridades rechazaron al contenido de un proyecto de ley sobre derechos indígenas redactado por mediadores, está reducir la presencia militar en Chiapas.

Desde la matanza de 45 nativos en diciembre a manos de paramilitares contrarios a la guerrilla, y luego que el gobierno decidió esta semana cambiar por quinta vez en cuatro años el equipo que negociará con los insurgentes, muchas voces insisten en pedir el repliegue del ejército.

Con los nuevos funcionarios, nombrados en medio de una de las periódicas crisis en que entra el conflicto en Chiapas, los militares seguramente recibirán órdenes para mantener o cambiar sus estrategias.

La Iglesia Católica, algunos de cuyos miembros fueron la semana pasada acusados directamente por un jefe militar de ser cómplices de la guerrilla, exhortó este miércoles al gobierno a "revalorar la presencia militar en Chiapas", donde muchas comunidades demandan su retiro.

Para grupos humanitarios, políticos de oposición y mediadores entre el EZLN y el gobierno, la salida del ejército de Chiapas contribuiría en forma definitiva a la paz.

En las masivas marchas que se realizaron esta semana en México para demandar la pacificación del estado sureño y pedir se sancione a los responsables de la matanza de diciembre, una de las consignas principales fue exigir el retiro de tropas.

Según el gobierno, las Fuerzas Armadas no se moverán de Chiapas pues son necesarias para lograr el desarme de los paramilitares, proteger a la población y evitar que queden impunes hechos como la matanza de 45 indígenas y el asesinato, este lunes, de una mujer prozapatista a manos de la policía.

Sujetas como nunca antes al escrutinio público, las Fuerzas Armadas tienen actuamente en Chiapas a más de 30.000 efectivos, que se apoyan en moderno equipo de tierra y satélites que vigilan los movimientos de la guerrilla.

Desde 1994, en los cuarteles y oficinas militares de Chiapas se han firmado acuerdos con comunidades indígenas, definido estrategias de desarrollo social, planeado tareas policiales y distribuido recursos federales para diferentes proyectos.

Además, en esos mismos recintos, los jefes militares han dado conferencias de prensa. En la última, se acusó al obispo Samuel Ruiz y a su equipo de colusión con la guerrilla.

Querer "politizar el ejército, como ha sucedido en Chiapas, es una grave equivocación" del gobierno, sostiene el líder del opositor Partido de la Revolución Democrática, Porfirio Muñoz.

Para varios analistas, entre ellos Arnaldo Córdova y Lorenzo Meyer, si el discurso de pacificación del gobierno es cierto, los militares estarían actuando por su propia cuenta en Chiapas.

Cuando portavoces oficiales afirman que en el estado sureño todas las estrategias apuntan a lograr la pacificación, los militares realizan patrullajes y cateos en plena zona de influencia de la guerrilla, según reportes provenientes de la zona.

De acuerdo al EZLN, en múltiples ocasiones sus tropas y bases han debido huir cuando llegan los soldados para evitar la reactivación de los combates, suspendidos el 12 de enero de 1994.

No hay duda de que el ejército "se está hoy pudriendo en Chiapas y está contribuyendo a la descomposición de la vida social en ese lugar", sostiene Córdova, columnista del diario La Jornada. (FIN/IPS/dc/dg/ip/98)

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