MEDIO ORIENTE: Mujeres de Jerusalén llaman a la paz

Tres mujeres de Jerusalén -una musulmana, otra judía y otra cristiana- realizan sus propios esfuerzos en Estados Unidos por impulsar el proceso de paz de Medio Oriente al demandar un mayor liderazgo de Israel, la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y Washington.

Las tres mujeres llegaron al país el 7 de enero por invitación de la organización no gubernamental Socios para la Paz, con sede en Washington, y su visita coincide con la presencia en la capital estadounidense del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente palestino Yasser Arafat.

En su gira por 10 ciudades estadounidenses se dirigieron a grupos de diálogo árabe-estadounidenses y judío-palestinos, medios de prensa judíos, organizaciones religiosas, universidades y diversos foros políticos.

Las mujeres destacan en cuanta reunión se presentan que Estados Unidos otorga a Israel 1.800 millones de dólares en ayuda militar cada año.

Así mismo, exhortan a los contribuyentes estadounidenses a exigir más explicaciones de sus líderes sobre la forma en que invierten su dinero en el extranjero.

"¿Por qué su dinero debe ser parte del que se destina a Israel para la compra de armas? ¿Por qué mi hijo puede ser asesinado con un arma fabricada aquí?", preguntó Nahla Asali, una palestina de 59 años residente en Jerusalén oriental y profesora de Lenguaje de la Universidad de Birzeit, Cisjordania.

Las activistas no depositaron demasiadas esperanzas en los intentos del presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, por revivir el proceso de paz mediante sendas reuniones con Netanyahu y Arafat.

El proceso está estancado desde hace casi un año, y ambas partes se culpan mutuamente de haber infringido los acuerdos preliminares de paz, negociados secretamente en Oslo y firmados en Washington en septiembre de 1993.

El punto más escabroso de las negociaciones es la cantidad de tierras que Israel debería entregar a los palestinos en la disputada Cisjordania.

Las reuniones donde aparecieron las tres mujeres también condenaron la construcción de asentamientos judíos en la parte árabe de Jerusalén y los ataques violentos de extremistas palestinos e israelíes opuestos a cualquier arreglo.

Michal Shohat, la integrante judía del grupo, desestimó la presencia de Netanyahu en Washington al dirigirse el martes a esposas de legisladores y otras personas preocupadas por la política exterior de Washington en la embajada de Finlandia.

"No hablamos el mismo idioma", manifestó Shohat, de 44 años, miembro electa del Consejo Municipal de Jerusalén.

"Estoy aquí porque creo que la única posibilidad de que el estado de Israel sobreviva y sea fuerte consiste en la creación de un estado palestino", declaró Shohat.

"Es muy importante que ustedes escuchen a la gente común de Israel hablar sobre paz. Deben oírnos, porque nosotros somos quienes enviamos nuestros hijos al ejército y vivimos con miedo a los atentados", exhortó.

Shohat se transformó en una activista por la paz tras cumplir el servicio militar obligatorio en el ejército israelí. "Realmente espero que mi hija menor, que ahora tiene 11 años, no tenga que servir en el ejército", dijo.

"También espero que mis tres hijos, a diferencia de mí, tengan la oportunidad de criar a los suyos sin temor a la guerra", agregó.

Las tres mujeres sólo se conocieron en una reunión que mantuvieron durante una hora en Jerusalén antes de viajar a Estados Unidos. Los contactos se realizaron por medio de amigos de Socios para la Paz en Medio Oriente, según representantes de la organización.

Asali habló de "la gran esperanza" que abrigaron muchos palestinos cuando se inició el actual proceso de paz en 1991, con la Conferencia de Madrid.

"Nuestro pueblo siguió de cerca este proceso de paz porque ha sufrido y perdido mucho", pero "desafortunadamente, hubo un cambio de gobierno en Israel", dijo en referencia al asesinato en 1996 del primer ministro Yitzak Rabin, más comprometido con el proceso que el actual gobierno israelí.

Claudette Habesh, la tercera integrante del grupo, reside en Jerusalén oriental al igual que Asali, pero es cristiana.

Ambas nacieron en Jerusalén occidental pero perdieron sus hogares en 1948, el año de la ocupación del área y la fundación del estado de Israel.

"En Jerusalén hay dos aspiraciones nacionales a satisfacer (palestina e israelí), y tres religiones a respetar (judía, cristiana y musulmana)", destacó Habesch, quien dirige la organización Caritas en Jerusalén e integra varios grupos cristianos. (FIN/IPS/tra-en/yjc/mk/ml/ip/98

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