La secretaria de Estado (canciller) de Estados Unidos, Madeleine Albright, excluyó el comercio con América Latina de las prioridades de su gestión para 1998, entre las que sí ubicó el intercambio con Africa.
Albright mencionó entre sus grandes metas de este año el pago de los aportes adeudados por su país a la ONU y el FMI, la obtención de aval del Congreso para ampliar en el tiempo la misión de paz en Bosnia, el ingreso de nuevos miembros a la OTAN y la promoción del comercio con Africa.
Las cuatro metas establecidas en el discurso que pronunció la funcionaria al cumplir su primer año en el cargo son modestas, lo que deja en evidencia las dificultades que tendrá para obtener respaldo de los dos partidos, el Republicano y el Demócrata, para iniciativas importantes.
Pero la gestión de Albright podría considerarse exitosa si cumple con desafíos diplomáticos que corresponden de forma directa a su cartera, como el salvataje del proceso de paz en Medio Oriente.
La secretaria de Estado no mencionó la obtención de la autoridad de la "vía rápida" ("fast-track") requerido para negociar nuevos acuerdos de libre comercio con otros países, en especial de América Latina.
Se trata de una de las prioridades de 1997 cuya concreción se frustró por divisiones dentro del propio Partido Demócrata al que ella y el presidente Bill Clinton pertenecen.
La omisión de este punto en el discurso refleja las dudas de Clinton, que aún no decidió si pedirá este año al Congreso la "vía rápida" o si restará alcance a su solicitud anterior para cubrir solo acuerdos en sectores específicos como el agrícola, según fuentes del gobierno.
Pero el gobierno de Clinton procurará este año la aprobación en el Congreso de la ya propuesta "ley de crecimiento y oportunidades para Africa". La mención del proyecto entre las prioridades de Albright sorprendió aun a quienes lo respaldan.
Esta norma impulsaría las exportaciones, los créditos de inversión y garantías para empresas estadounidenses activas en Africa, y autorizaría el alivio de la deuda y acuerdos de libre comercio con países de ese continente que implementen reformas económicas.
La ley cuenta con el apoyo del Partido Demócrata, el Bloque de Congresistas Negros y legisladores republicanos clave como el presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich.
El gobierno no enfrenta mayores resistencias en el Congreso para aprobar esta iniciativa, como tampoco las relativas a Bosnia- Herzegovina y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte). Pero sí tendrá dificultades en el debate sobre las deudas con la ONU y el FMI.
Clinton pretende ampliar la misión de Estados Unidos en Bosnia más allá del 30 de junio, el plazo que él mismo impuso cuando se desplegó por primera vez la fuerza comandada por la OTAN en diciembre de 1995.
El eventual retiro debería suponer el cumplimiento de una serie de "metas" aún no reveladas en materia de paz más que el vencimiento de un plazo, según el presidente. Unos 8.000 soldados estadounidenses integran la fuerza de la OTAN.
Por otra parte, la aceptación en la alianza de Polonia, Hungría y la República Checa tiene pocos enemigos en el Congreso, en especial luego de que nuevos estudios revelaron que el costo de la ampliación será menor del que se supuso al principio.
Pero la retención de las deudas con la ONU (Organización de las Naciones Unidas) votada por el Congreso como represalia por los fondos asignados a planificación familiar dejó a Estados Unidos sin capacidad de presión contra el presidente de Iraq, Saddam Hussein, afirmó Albright.
"Me resulta tan absurdo que hayamos hecho esto que no puedo imaginar hasta qué punto podríamos continuar dañando a Estados Unidos manteniendo el plan (de pagos) como rehén. Es verdaderamente ridículo", dijo.
El destino de las deudas con la ONU y el FMI es incierto. Los diputados republicanos ponen como condición para la aprobación del pago la negativa de fondos a grupos que efectúen o alienten abortos en el extranjero. Clinton, por su parte, dijo que vetará cualquier ley que incluya esa condición.
Washington debe a la ONU unos 1.400 millones de dólares. El año pasado, el gobierno alcanzó un acuerdo con el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el ultraderechista Jesse Helms, para pagar 926 millones en tres años.
Además, hubo acuerdo para pagar 3.500 millones de dólares al FMI destinados al rescate de Asia oriental. La institución multilateral ya comprometió más de 100.000 millones de dólares para salvar las economías de Tailandia, Indonesia y Corea del Sur.
El FMI también pidió a Estados Unidos 14.500 millones de dólares para este año en carácter de cuota de recapitalización. La financiación de Washington es más urgente que nunca, según fuentes del organismo.
La aprobación de las asignaciones a la ONU y el FMI estaba prevista para noviembre, cuando se votó el presupuesto de asistencia externa de 1998, pero las fuerzas antiabortistas en la Cámara de Diputados la impidieron porque Clinton no cumplió con sus reclamos.
Gingrich anunció que los fondos para la ONU y el FMI y su línea en materia de planificación familiar serán asuntos vinculados "a perpetuidad". (FIN/IPS/tra-en/jl/mj/ip/97


