Un movimiento intelectual católico podría estarse formando de manera subterránea en Cuba, tras varias décadas de intolerancia religiosa y de imperio del ateísmo como posición oficial.
Aunque buena parte de los potenciales afiliados al movimiento prefieren eludir el tema, la idea parece cobrar fuerza en coincidencia con el ambiente de apertura que rodea la visita a este país del Papa Juan Pablo II.
"Algo así no hubo nunca en Cuba", dijo a IPS el intelectual y periodista Juan Emilio Friguls, quien tras la revolución de 1959 pudo mantener un puesto en los medios de comunicación del Estado sin renunciar a su activismo como laico católico.
"Palabra Nueva", "Vitral", "Presencia", "Amanecer", "Fides", "Imago", "Cocuyo", son sólo alguno de los títulos de las publicaciones diocesanas que aparecieron en los últimos años, toleradas por el gobierno.
Editadas de forma casi artesanal, reproducidas en fotocopiadoras, con tiraje reducido y sin acceso a los puestos de venta de periódicos, esas publicaciones son seguidas por sus artículos de opinión, economía, ciencia, sociedad y religión.
El surgimiento de un movimiento cultural católico continuaría el camino abierto por la asociación de la prensa de igual confesión, fundada el pasado año, para abrir mayor espacio a asociaciones independientes en la sociedad civil.
Para Aurelio Alonso, investigador del departamento religioso del Centro de Estudios Psicológicos y Sociológicos, se "está empezando a conformar una inteligencia católica con puntos de vista para defender posiciones".
Alonso cree que la caracterización del presente de la Iglesia Católica en la isla pasa por la evaluación de este nuevo fenómeno en la esfera del pensamiento, que viene acompañado de posturas contestarias frente al oficialismo.
Se aguarda que algunos representantes de esa intelectualidad católica estén presentes en el encuentro que el Papa tendrá este viernes con el "mundo de la cultura" de Cuba.
La vinculación de movimientos artísticos y políticos se remonta en el país al siglo pasado, y tuvo uno de sus principales momentos en ocasión de la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado, en la década de 1930.
El héroe nacional cubano José Martí, que murió en el campo de batalla, luchando contra los colonizadores españoles, dejó 27 tomos que reúnen una vasta obra poética, ensayística y hasta cuentos para niños.
Pero, según Friguls, tradicionalmente la mayoría de los intelectuales católicos cubanos demarcaron una frontera entre la práctica de su fe y su obra, entre otros motivos, porque "la Iglesia no vivía momentos en que necesitara defenderse".
El cardenal cubano Jaime Ortega reconoció el lunes que la Iglesia Católica y el Estado podrían estar a punto de iniciar una nueva etapa de diálogo como resultado de la reunión que la jerarquía eclesiástica y el presidente Fidel Castro mantuvieron en diciembre.
La jerarquía católica solicita mayor espacio en los medios de comunicación masiva, el aumento de su capacidad de acción institucional y el derecho a opinar sobre la realidad nacional.
"No creo que exista un movimiento intelectual católico sino, más bien, que la Iglesia está haciendo cosas en el campo de la cultura", opinó el poeta y ensayista Roberto Méndez, uno de los invitados al encuentro del viernes con el Papa.
Con siete libros publicados, entre ellos dos ensayos vinculados a temas religiosos, Méndez cree que la creación de un movimiento artístico, del tipo que sea, exige en primer lugar "unidad de pensamiento, coherencia y organización".
Méndez no se autodefiniría como intelectual católico pues, según dice, esa caracterización sería "limitante", como encerrar dos conceptos muy amplios en una sola definición.
Es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, una agrupación de carácter nacional, no gubernamental pero vinculada al Estado, que reúne al grueso de los artistas de obra reconocida. (FIN/IPS/da/ff/ip cr/98


