El papa Juan Pablo II se pronunció hoy Cuba contra el aborto y el divorcio, por la unidad de la familia y la adhesión a la fe cristiana, en su primera misa celebrada en la central ciudad de Santa Clara.
Aunque en Cuba no existen políticas de control de la natalidad, el aborto es legal y considerado un derecho de la mujer.
El Papa exhortó a los alrededor de 100.000 cubanos congregados en el campo deportivo de Santa Clara, 300 kilómetros al este de La Habana, a "abrir el corazón al espíritu del amor, la reconcialización, la paz y la esperanza".
Al abordar el tema del aborto, Juan Pablo II recordó la crisis que sufren las familias en el mundo, la cual a su juicio está determinada por una falsa apariencia de libertad y progreso de sistemas económicos y culturales, que "promueven e incluso defienden una mentalidad antinatalista".
Según estadísticas oficiales, durante 1996 hubo en el país 83.000 abortos frente a un total de 140.276 nacimientos, lo cual equivale a 59,4 embarazos interrumpidos por cada 100 partos.
Tras advertir que los métodos de control de natalidad "no están de acuerdo con la dignidad humana", el Papa señaló que en el marco de la actual crisis de valores "se llega incluso al aborto, que es siempre, además de un crimen abominable, un absurdo empobrecimiento de la persona y la misma sociedad".
Puntualizó que la maternidad, cuando ocurren esos casos, se convierte en "un retroceso o una limitación de la libertad de la mujer, distorsionando así su verdadera naturaleza y su dignidad".
Precisó que las carencias materiales que ha sufrido Cuba, la insatisfacción por razones ideológicas, la atracción por la sociedad de consumo, la separación familiar y la emigración "ha desgarrado a familias enteras y ha sembrado dolor en una parte considerable de la población".
Señaló que esos causas y la sustitución del papel de los padres a causa de los estudios que se realizan lejos del hogar en la adolescencia, la promiscuidad, el empobrecimiento ético, la vulgaridad y las relaciones sexuales premaritales tempranas "ha dejado huellas negativas en la juventud".
Recordó que en el aspecto matrimonial "el servicio a la vida no se agota en la concepción, sino que se prolonga en la educación de las nuevas generaciones".
En un país donde la educación es laica y a cargo del Estado, el Papa señaló que son los padres quienes "tienen la gravísima obligación de educar a la prole y, por consiguiente, deben ser considerados como los primeros y principales educadores de sus hijos".
"El camino para vencer estos males no es otro que Jesucristo, su doctrina y su ejemplo de amor total que nos salva", subrayó el Papa ante una multitud que lo recibió en Santa Clara con banderas de Cuba y el Vaticano, globos amarillos y cantos religiosos a cargo de un coro de 500 personas.
Luego de indicar que "ninguna ideología puede sustituir su infinita sabiduría y poder", dijo que por eso es necesario recuperar los valores religiosos en el ámbito familiar y social, fomentando la construcción de un futuro "con todos y para todos como pedía José Martí".
"La familia, la escuela y la Iglesia deben formar una comunidad educativa donde los hijos de Cuba puedan crecer en humanidad", afirmó el Papa. "No tengan miedo, abran las familias y las escuelas a los valores del evangelio de Jesucristo que nunca son un peligro para ningun proyecto social". (FIN/IPS/sh/ag/ip- cr/98


