Un crucero integrado por 900 turistas homosexuales de Estados Unidos sería bienvenido en Belice y Jamaica, luego de que el gobierno de Islas Caimán rechazara la visita del buque debido a la orientación sexual de los pasajeros.
"La posición del ministerio se basa en el hecho de que los requisitos previos para permitir la visita de un crucero a Belice no prevén la declaración de preferencia sexual de los pasajeros", declaró Henry Young, ministro de Turismo y Ambiente de Belice.
"Quien quiera visitar Jamaica será bienvenido mientras respete al gobierno y las leyes del país", dijo el director de Travesías por Crucero, Alan Gotting.
"Una cuidadosa investigación y la experiencia anterior nos llevó a concluir que no podemos esperar que este grupo mantenga la conducta adecuada que se espera de los visitantes a Islas Caimán, por lo que, por desgracia, no podemos ofrecer nuestra hospitalidad", declaró el gobierno de esa nación caribeña.
Islas Caimán iba a ser el destino de unos 900 turistas homosexuales a bordo del crucero MS Leeward, de la línea Norwegian, que se preparaba para partir de California el 30 de enero y recalar en las cálidas aguas del país, para que los visitantes pudieran salir de compras y practicar el buceo.
La nave fue contratada por la firma californiana Atlantis Events Inc., una agencia de viajes "gay", para un crucero de una semana por el Caribe con escala en Islas Caimán.
La negativa de Islas Caimán a recibir a los turistas fue interpretada por Belice como una gran oportunidad para multiplicar sus ingresos turísticos. El gobierno informó a los visitantes gay que no habría problema si el buque cambiara de rumbo y echara anclas en sus aguas.
"El Ministerio no tiene intención de impedir que los cruceros visiten las playas de Belice basado sólo en la preferencia u orientación sexual de los pasajeros", señaló Young.
El turismo es la segunda fuente de moneda extranjera en Belice, después del azúcar. Este año se espera que la industria genere unos 75 millones de dólares al país.
Pero no todos los ciudadanos de Belice están dispuestos a sacrificar lo que consideran como un alto nivel de moralidad nacional por unos pocos dólares del turismo.
"Permitir el ingreso a esta gente en cierta forma desafía el código moral de Belice", sostuvo el sacerdote católico Callistus Cayetano. Casi 58 por ciento de la población, o 500.000 habitantes, son fieles de la Iglesia Católica.
"Si permitimos que visitantes de la categoría de esta gente ingresen al país, nuestros ciudadanos captarían el mensaje erróneo de que el dinero es más importante que la preservación de la integridad moral de nuestros hijos", opinó el presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas, Norman Wallacy.
La Asociación representa a varias religiones fuera de la Iglesia Católica.
Wallacy recordó que un crucero con pasajeros homosexuales llegó al país el año pasado y la visita dejó un amargo sabor en muchos belicenses.
"Nuestros ciudadanos adultos y niños honrados presenciaron un espectáculo vergonzoso de perversidad dondequiera que (los pasajeros) fueran", aseguró.
Aparte de los argumentos religiosos, otras personas afirman que si Young logra su propósito, saldrá a relucir la ley de Belice sobre la homosexualidad.
La Ley de Inmigración de 1992 prohíbe el ingreso de personas homosexuales o que ejerzan la prostitución. La norma no fue cuestionada, ya que la mayoría de la población continúa reprobando la homosexualidad.
"Toda persona que sea un inmigrante prohibido e ingrese al país puede ser detenida por un funcionario de inmigración, y se le podrá pedir que abandone el territorio o comparezca ante un tribunal para su inmediata deportación", explicó el fiscal general Gian Ghandi.
No obstante, una sección de la ley faculta al Ministerio de Inmigración a otorgar un permiso especial a los inmigrantes prohibidos para ingresar al país bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, el movimiento de estas personas podría ser restringido.
"Somos una sociedad democrática y libre y mientras el MS Leeward haya cumplido con los requisitos que establece la ley, permitiremos que visite nuestro amado país", sostuvo el ministro Young.
Mientras, en Jamaica, aunque no existen leyes que discriminen a los homosexuales, la sociedad sigue siendo homofóbica y las personas "gay" corren el riesgo de ser acosadas y aun de daño físico. (FIN/IPS/sk/cb/aq-ml/hd-if/98


