CUBA: Las puertas siguen abiertas pese a la ley Helms-Burton

Cuba insiste en la apertura de su economía a un año de la firma de la ley Helms-Burton por el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, que refuerza el bloqueo contra este país caribeño.

Altos funcionarios del gobierno cubano reconocen los efectos negativos de la ley sobre la economía pero, al mismo tiempo, aseguran que se mantiene la captación de capital extranjero y el comercio aumenta.

"Fastidia bastante pero no lo suficiente como para desestimular", comentó el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, durante una mesa redonda organizada este mes en La Habana por la revista británica The Economist.

Entre los perjuicios ocasionados por la ley estadounidense, el ministro cubano de Comercio Exterior, Ricardo Cabrisas, señaló la dilación del financiamiento para la compra de fertilizantes y los obstáculos para adquirir instrumental médico y artículos de primera necesidad.

Uno de los puntos más polémicos de la ley, aprobada el 12 de marzo del año pasado, es el que prevé llevar ante la justicia estadounidense a empresas de terceros países que comercien con antiguas propiedades de ciudadanos norteamericanos en Cuba.

Fuentes oficiales cubanas insisten en afirmar que, a pesar de los efectos negativos de la ley Helms-Burton, hasta el momento ninguna empresa extranjera se ha retirado de la isla por su causa.

Pero, al mismo tiempo, reconocen el exceso de cautela en buena parte de los socios potenciales, la disminución del ritmo de atracción de capital y el cada vez más difícil acceso a créditos de mediano y largo plazo.

Según Lage, entre los primeros efectos de la ley se encuentra el retraso del financiamiento externo previsto para garantizar la producción de azúcar en la zafra 1996-1997, que debe culminar con unas 4,8 millones de toneladas.

El holandés ING Bank, con representación en Cuba, anunció el año pasado que retiraba su participación en el prefinanciamiento de la zafra azucarera por temor a las represalias previstas en la ley Helms-Burton.

A principios de este mes, observadores en Estados Unidos atribuyeron a la misma causa la posible retirada del grupo mexicano Domos del negocio de las telecomunicaciones en Cuba y la venta de sus acciones a la compañía telefónica italiana STET.

Sin embargo, versiones que trascendieron en La Habana aseguran que Domos enfrentó dificultades financieras casi desde el momento en que compró una participación de 49 por ciento en la telefónica cubana ETECSA.

En septiembre de 1995, Domos no cumplió con el último plazo para pagar 300 millones de dólares y desde entonces venía arrastrando la deuda y pagando intereses moratorios, aseguran esas fuentes.

Lage reveló que desde la aprobación de la ley Helms-Burton se han creado 42 asociaciones económicas con capital extranjero en Cuba y aseguró que todas las medidas de apertura externa de la economía cubana "tienen que consolidarse".

Fuentes oficiales aseguran que a principios de este año funcionaban en la isla 260 asociaciones con capital extranjeros, 17 por ciento de las cuales se acordaron después de marzo del año pasado.

Entre los principales socios aparecen España, Canadá, Italia, Francia, México, Holanda y Gran Bretaña, y según estimados oficiales, 53 por ciento de las inversiones foráneas provienen de países miembros de la Unión Europea.

El ministro cubano de Inversión Extranjera y Colaboración Económica, Ibrahim Ferradáz, anunció que su gobierno estudia la adopción de nuevas leyes destinadas a facilitar e incentivar el ingreso de capitales extranjeros a la isla.

A la ley para la inversión extranjera, de septiembre de 1995, se sumaría una nueva sobre sociedades anónimas que sustituiría la vigente, basada en el código real español de 1882, y un régimen legal de bienes raíces.

La ley Helms-Burton "tiende a crear el ambiente de que con Cuba es imposible tener vínculos comerciales o económicos", aseguró el ministro de Comercio Exterior.

Aun así, Cabrisas reveló que el comercio exterior cubano creció el año pasado 22 por ciento en relación con 1995 y la lista de países con los que la isla mantuvo intercambios comerciales pasó de 111 a 132.

John Kavulich, presidente del Consejo Económico Comercial Estados Unidos-Cuba, afirmó durante la mesa redonda de The Economist que "lejos de frenar el interés de los hombres de negocios estadounidenses, la ley Helms-Burton significó un salto en la búsqueda de información sobre Cuba".

Kavulich, quien se dedica a suministrar información sobre posibilidades de negocios con Cuba a empresarios de Estados Unidos, afirmó que en los dos últimos años el valor de la actividad comercial autorizada de empresas estadounidenses en la isla ascendió a 500 millones de dólares.

Los negocios se realizaron sobre todo en las áreas de telecomunicaciones, transporte aéreo, suministros de equipos médicos y tarjetas de créditos, y se mantuvo en ascenso el registro de marcas estadounidenses en Cuba, informó el empresario. (FIN/IPS/da/ag/if/97

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