CHILE: Gas natural de Argentina abastecerá a regiones mineras

Las tres regiones del desértico extremo norte de Chile, que poseen la mayor parte de los recursos mineros del país, recibirán gas natural desde Argentina para abastecer desde 1999 el sistema de generación eléctrica.

El consorcio Endesa se asoció esta semana con la compañía estadounidense CMS-Williams, para construir el gasoducto Atacama, de 928 kilómetros de extensión, que traerá gas natural desde la provincia argentina de Salta hasta el llamado Norte Grande.

La central eléctrica Tocopilla, eje del Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), anunció a su vez este miércoles un plan de inversiones para transformar sus plantas, activadas a petróleo, al uso del gas natural, un combustible no contaminante.

La central situada en el puerto de Tocopilla, 1.560 kilómetros al norte de Santiago, utilizará el gas natural de Salta, ya sea mediante el tendido de un gasoducto propio o del gasoducto Atacama, indicaron sus ejecutivos.

De esta forma, se expanderá al norte de Chile el proceso de integración energética en Argentina, iniciado en 1995 con la construcción de dos gasoductos que abastecerán de gas natural a las regiones del centro y centro-sur desde fines de este año.

En Santiago, Valparaíso y otros núcleos urbanos del centro de Chile el gas natural se empleará sobre todo como combustible doméstico y para automotores de servicio público y sólo complementariamente para la generación de energía eléctrica.

El sistema interconectado que abastece de electricidad al país desde la cuarta a la décima regiones, unos 500 kilómetros al norte y 1.000 kilómetros al sur de Santiago, se abastece casi en su totalidad de energía hidroeléctrica.

No obstante, existen también en el centro de Chile plantas termoeléctricas, cuya función fundamental es suplir la escasez de hidroelectricidad en épocas de sequía, y que igualmente se planea reconvertir desde el uso de combustible diesel al de gas natural.

Distinta es la situación en el SING, cuyas tres plantas son exclusivamente termoeléctricas debido a la ausencia absoluta de cursos de agua aptos para generar energía hidroeléctrica en las vastas regiones del Norte Grande.

Las regiones primera, segunda y tercera, que cubren un área desde 700 hasta 2.000 kilómetros al norte de Santiago, albergan a sólo cinco por ciento de los 14 millones de chilenos, pero son las que reportan más divisas a la economía chilena.

En la segunda región de Antofagasta están los mayores yacimientos de cobre de Chile y en todo el Norte Grande se concentran inversiones para expolotar tanto yacimientos cupríferos como de plata, yodo, molibdeno, oro y hierro.

La central Tocopilla, que genera 75 por ciento de la electricidad en el SING, pertenecía a la estatal Corporación del Cobre (Codelco), que en 1996 vendió 51 por ciento de las acciones, adquiridas por un consorcio de tres empresas.

Ejecutivos de la central dijeron que están dispuestos a conectarse al gasoducto Atacama si Endesa garantiza que las tres plantas del SING recibirán el gas natural al mismo precio, para no producir distorsiones tarifarias en el mercado.

De no ser así, Tocopilla optará por construir su propio gasoducto desde Salta, con una inversión no determinada hasta la fecha.

El presidente de Endesa, José Yuraszeck, indicó que el gasoducto Atacama requerirá una inversión de 340 millones de dólares y posibilitará una rebaja del orden de 10 por ciento en las actuales tarifas de energía eléctrica en el Norte Grande.

Endesa y su socio CMS-Williams confían en adjudicarse la obra que será asignada mediante licitación por las autoridades chilenas el 1 de abril, en la perspectiva de iniciar los trabajos en enero de 1998 y concluirlos exactamente un año después.

Los planes de integración energética entre Chile y Argentina se gestaron a partir de los acuerdos suscritos en agosto de 1991 por el mandatario argentino Carlos Menem y el entonces presidente chileno Patricio Aylwin (1990-94).

Chile sólo posee yacimientos de gas natural en el extremo austral de su territorio, en el área del Estrecho de Magallanes, desde donde resulta imposible tender gasoductos hacia el centro por la gran distancia y los obstáculos geográficos insalvables.

Los yacimientos argentinos de Neuquén o Salta, en cambio, están en condiciones de abastecer la demanda chilena de gas natural, merced a su cercanía con la cordillera de Los Andes, que marca la frontera entre los dos países. (FIN/IPS/ggr/ag/if-en/97

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