Mucho más que playas, ron y tabaco

Niños y niñas en el Festival de la Ciencia, celebrado a inicios de junio. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS.

La palma corcho (Microcycas calocoma), declarada monumento nacional en Cuba, es una de las especies de flora endémicas y amenazadas que busca preservar una iniciativa dirigida por una organización no gubernamental.

«Queremos que la gente se sienta orgullosa de su flora y se comprometa a conservarla», indicó a Tierramérica el vicepresidente de la Sociedad Cubana de Botánica, Alejandro Palmarola, al describir el proyecto Planta!, dirigido a estudiantes universitarios, profesores, instituciones, empresas y público en general.

«Normalmente se conocen como símbolos y riquezas de nuestra tierra las playas, el ron y el tabaco, pero muchas personas no saben que Cuba es la isla que más cantidad de especies vegetales tiene por kilómetro cuadrado en todo el mundo. Somos un gran paraíso de la botánica”, enfatizó.

Hay más de 7.500 especies vegetales terrestres, 212 en áreas marinas y 1.328 en zonas de humedales de agua dulce.

La mitad de la flora cubana es endémica, es decir única de esta isla. «Por ello somos una referencia para los científicos relacionados con la botánica en todo el planeta», apuntó Palmarola.

Estos datos y muchos otros sobre la importancia de cuidar la vegetación aparecen en los mensajes y actividades que realiza Planta!, una plataforma divulgativa creada en 2012.

[related_articles]Con apoyo del Jardín Botánico Nacional y de la Academia de Ciencias de Cuba, el programa partió de los hallazgos de una encuesta sobre el conocimiento popular de la flora. La mayoría de los encuestados identificaron solo dos especies como típicas de esta isla caribeña, la palma real (Roystonea regia) y la mariposa (Hedychium coronarium).

Planta! arrancó con una campaña que incluye artículos en la prensa, un video musical que transmite la televisión estatal y varios libros, incluido un volumen sobre las 50 especies más amenazadas de Cuba, que publicará el Centro Nacional de Áreas Protegidas.

«Se incluye la palma corcho y muchas otras que no tienen nombre común y pocas personas conocen. Se seleccionaron especies de todas las provincias y ecosistemas del país», explicó Palmarola.

«Estuvimos trabajando en Villa Clara y Sancti Spíritus (en el este del país), con adultos, niños y niñas. El mayor éxito lo obtuvimos gracias a los pequeños, que llevaron los mensajes a la casa con vehemencia y entusiasmo movilizador», describió este investigador del Jardín Botánico.

En mayo, voluntarios de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana divulgaron durante 15 días las propiedades de las plantas y su importancia entre estudiantes de escuelas primarias y secundarias de los municipios capitalinos Habana Vieja y Centro Habana.

Su rol en la captura de agua y dióxido de carbono, el control de la erosión del suelo, la producción de oxígeno, la alimentación y el control del clima fueron algunos de los temas expuestos.

El proyecto integró un Festival de la Ciencia en el centro histórico de La Habana.

“Si no cuidamos las plantas, también pueden morir las aves e insectos que viven en sus ramas. Por eso la biodiversidad tiene que pensarse como un todo”, dijo a Tierramérica una de las participantes, la estudiante Lauren Díaz, de 12 años.

Datos de 2011 del Centro Nacional de Biodiversidad indican que 3.163 especies de flora están amenazadas. Entre ellas, 24 están extintas, 413 en peligro crítico, 442 se encuentran en peligro, 332 son vulnerables y 286 están casi amenazadas.

Esto representa 0,66 por ciento de las especies con algún grado de peligro en todo el mundo, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Algo más de 27 por ciento del territorio cubano está cubierto de árboles. Pero hay problemas de degradación de suelos, pérdida de diversidad biológica y deforestación.

Los incendios son la primera amenaza para los bosques. En 2011, las autoridades registraron 723 fuegos forestales, la inmensa mayoría por acciones humanas.

Planta! tiene grandes desafíos. «Pensamos trabajar en diferentes puntos de la geografía cubana, mediante la colaboración del voluntariado estudiantil», destacó Palmarola.

«Queremos extender esas experiencias educativas a lugares donde normalmente no van los biólogos y ecologistas a desempeñar trabajos investigativos y de conservación», añadió.
* Este artículo fue publicado originalmente el 6 de julio por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.

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