AMBIENTE-ANGOLA: Tras los secretos del río Kwanza

Más de 50 especies de peces fueron identificadas y registradas, en la fase inicial de un proyecto de investigación de dos años, en el angoleño río Kwanza.

El Instituto Nacional de Investigación Pesquera (INIP), de Angola, y el Instituto Sudafricano de Biodiversidad Acuática (Saiab, por sus siglas en inglés), vinculado a la sudafricana Universidad de Rhodes, se asociaron para conocer en profundidad las especies que habitan la cuenca baja del Kwanza.

El Ministerio de Pesca de Angola encargó al INIP una investigación sobre el potencial del río Kwanza, que desemboca en el océano Atlántico unos 60 kilómetros al sur de Luanda.

Pero antes de evaluar su potencial para la pesca, el INIP estimó como prioridad una investigación completa de la biodiversidad del río y la elaboración de una lista de las especies que lo habitan.

El INIP se contactó a fines de 2005 con Saiab para evaluar la posible investigación conjunta.
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) aportó la mayor parte de la financiación a la iniciativa. También contribuyó con un monto sustancial la sudafricana Fundación Nacional de Investigación.

Tres especialistas de Saiab, Ernst Swartz, Paul Skelton y Luis da Costa, visitaron Angola en noviembre de 2006 para hacer un diagnóstico del alcance del proyecto.

Los tres realizaron trabajos de campo en la represa de Capanda, unos 230 kilómetros al sudeste de Luanda, junto con investigadores del INIP y de la empresa estatal que gestiona la obra.

Luego realizaron otra investigación conjunta en el Parque Nacional de Kissama en la cuenca baja del río Kwanza, a unos 70 kilómetros de Luanda, con funcionarios del establecimiento.

Luego, Swartz y da Costa participaron en la conferencia anual del Ministerio de Pesca y el INIP, en la que explicaron la diversidad de peces del río y discutieron oportunidades de proyectos futuros.

Entre ellos, destacaron una serie de talleres dedicados a la transferencia de capacidades a investigadores angoleños, a realizarse en la sede de Saiab en esta ciudad sudafricana a fines de este año.

Los talleres se concentrarán en técnicas de recolección de datos, identificación de peces y procesos curativos.

Los responsables del proyecto aprovecharán la oportunidad para planificar la recolección de datos final así como la publicación de los resultados el año que viene.

Algunos investigadores creen que el proyecto podría derivar en el descubrimiento de especies desconocidas para la ciencia. Por eso realizan análisis morfológicos y genéticos rigurosos.

La desembocadura del Kwanza es conocida en círculos de pesca mayor como un excelente lugar para utilizar redes de arrastre y capturar sábalos, que allí alcanza un peso promedio de 90 kilogramos.

Los pescadores locales están familiarizados con las especies de la zona, pero hasta que no empezó la investigación del INIP y del Saiab no se había hecho ningún intento por compilar información de todas las especies del río.

Cuando el gobierno de Angola decidió construir una represa en el río Kwanza, por ejemplo, ningún estudio de impacto ambiental evaluó los efectos de un proyecto de esas dimensiones sobre la biodiversidad fluvial.

Las autoridades angoleñas firmaron un acuerdo con empresas de Brasil y de la hoy disuelta Unión Soviética en 1982 para construir la represa de Capanda. Los trabajos comenzaron cuatro años después, con una inversión estatal de 750 millones de dólares.

Pero las demoras causadas por la guerra civil elevaron el costo total estimado del proyecto a más de 4.000 millones de dólares. La guerra terminó formalmente en 1991, pero hubo enfrentamientos esporádicos hasta 2002.

Capanda es el mayor proyecto de ingeniería civil de Angola.

El Ministerio de Pesca tiene esperanza en que la infraestructura de Capanda sea vital para la pesca de especies de agua dulce en el futuro. Pero el objeto principal de la represa es la generación de energía eléctrica para Luanda y las provincias del norte.

Capanda tiene cuatro turbinas, cada una con una capacidad de 130 megavatios de electricidad, con una producción total de unos 520 megavatios.

Las cuatro turbinas funcionan, pero aún hay problemas para llevar electricidad a Luanda, donde los cortes de energía son parte de la vida cotidiana.

El proyecto de investigación del INIP y Saiab ofrecerá información útil para el gobierno, que planea construir al menos otras siete represas en el poco utilizado Kwanza.

Se calcula que la corriente del río tiene el potencial para generar más de 5.000 megavatios de energía, según fuentes oficiales.

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