EREVÁN – La 17 Conferencia de las Partes (COP17) sobre biodiversidad culminó este viernes 30 en la capital de Armenia con el anuncio de nuevos compromisos y la intensificación de las gestiones con los donantes, pero manteniendo prácticamente sin cambios el déficit de financiación para la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (MMB).
Antes de la COP17, la primera revisión global de los avances sobre el MMB, a menudo denominada «revisión global de la biodiversidad», pintó un panorama alarmante: el compromiso de movilizar 200 000 millones de dólares al año para la biodiversidad aún estaba muy lejos de alcanzarse.
Por lo tanto, la COP17 se inauguró el lunes 19 de octubre en Ereván en medio de una presión creciente sobre los gobiernos por los objetivos no cumplidos, la responsabilidad empresarial y los derechos de los pueblos indígenas.
En ese contexto, la financiación se ha convertido en uno de los temas más seguidos en las negociaciones.
«Hemos iniciado el noveno ciclo de reposición, correspondiente al periodo 2026-2030, y las contribuciones iniciales se anunciaron en junio en la Asamblea General del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), celebrada en Samarcanda, Uzbekistán», dijo . Diego Mesa, recien nombrado director ejecutivo de ese fondo.
Esas contribuciones iniciales, detalló, «ascendieron a 3900 millones de dólares para los próximos cuatro años».
Donantes nuevos y emergentes, incluidas las ciudades
Desde la adopción del MMB, ha surgido una tendencia notable en materia de financiación: las ciudades y las regiones de algunos países han comenzado a contribuir directamente a los mecanismos de financiación de la biodiversidad.
La tendencia se inició hace dos años, cuando Quebec, la provincia de la que Montreal es capital y que acogió a la COP15 en 2022, donó de forma independiente 1,4 millones de dólares.
En la COP17, la tendencia continuó.
El 26 de octubre —celebrado como el Día de la Financiación—, la ciudad de Berlín se comprometió a aportar 56 000 dólares al Fondo del Marco Mundial para la Diversidad Biológica (GBFF, en inglés), mientras que Quebec anunció una segunda contribución de 1,5 millones de dólares canadienses.
En conjunto, los gobiernos nacionales y subnacionales se comprometieron a aportar más de 60 millones de dólares estadounidenses al GBFF. Según fuentes del FMAM, que administra este fondo, esto incluía contribuciones de Alemania (50 millones de euros), Islandia (160 millones de coronas islandesas) y Mónaco (1,5 millones de euros).
Aunque la ampliación de la base de donantes es una señal alentadora, se estima que el mundo seguirá necesitando 200 000 millones de dólares al año de aquí a 2030 para detener y revertir la pérdida de biodiversidad. Por lo tanto, el ritmo actual de movilización de fondos sigue siendo mucho más lento de lo que se requiere.
Mesa reconoció estas preocupaciones sobre el déficit de financiación para la biodiversidad, pero argumentó que la financiación del FMAM tiene un efecto catalizador, ya que atrae inversión pública y privada adicional.
Señaló que cada dólar comprometido a través del Fondo suele movilizar varios dólares más procedentes de otras fuentes, y que muchos países donantes también proporcionan financiación para la biodiversidad a través de programas bilaterales al margen del sistema del FMAM.
«Obviamente, ya sabes, estamos preocupados. Hemos leído el informe de revisión (global). Pero lo que también debemos destacar es que, además de los fondos que llegan a través del FMAM, tenemos que tener en cuenta lo que he mencionado sobre la capacidad de movilizar fondos adicionales, ya sea, como saben, un multiplicador de 8 o 8,2, de media, si tomamos el FMAM 8 como referencia, o la financiación combinada, que ronda el 18,5», afirmó.
Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), organizador de la COP17,, subrayó que los avances siguen siendo insuficientes a pesar de algunos logros.
«Todos sabemos que hace cuatro años, en Montreal, se asumieron muchos compromisos (entre ellos) movilizar al menos 200 000 millones de dólares al año para la biodiversidad a partir de 2030, procedentes de todas las fuentes», recordó.
También en 2022 en la COP15, agregó, se asumieron compromisos para «reducir los incentivos perjudiciales en al menos 500 000 millones de dólares al año y armonizar los flujos financieros públicos y privados con un marco».
«Hemos observado un aumento bastante sustancial de la financiación para la biodiversidad, pero partiendo de niveles muy, muy bajos. Algunas cifras sugieren que habríamos alcanzado los 19 000 millones de dólares en 2024. Eso se acercaría al hito de 20 000 millones fijado para 2025», continuó Schomaker.
Sin embargo, «también sabemos que los presupuestos de ayuda están sometidos a una gran presión, por lo que ese progreso aún no está asegurado, por decirlo suavemente», afirmó Schomaker en un discurso durante la Jornada de las Finanzas.
Desde la Secretaría, aseguró, «nos gustaría señalar tres cuestiones o prioridades que esperamos que puedan debatir en esta COP y en las que puedan avanzar»
«En primer lugar, incorporar las estrategias y los planes de acción nacionales sobre biodiversidad a los presupuestos nacionales. En segundo lugar, reformar los incentivos perjudiciales. Y, en tercer lugar, hacer que la financiación pública y para el desarrollo llegue más lejo», concluyó Schomaker.
Una nueva coalición se centra en las subvenciones perjudiciales
Aunque gran parte del debate se centró en la movilización de nueva financiación para la biodiversidad, los negociadores también hicieron hincapié en la necesidad de frenar el gasto perjudicial para el medioambiente.
En ese contexto, cobró impulso la iniciativa para reformar las subvenciones perjudiciales con el lanzamiento de una nueva coalición de países comprometidos con el Objetivo 18 del Marco Mundial sobre Biodiversidad.
Conocida como los «Amigos de la Meta 18», la coalición se centra en el objetivo del Marco Mundial de reducir los incentivos perjudiciales en al menos 500 000 millones de dólares al año, al tiempo que se amplían los incentivos positivos para la biodiversidad.
Liderada por Colombia y Finlandia, y con el apoyo del CDB, la coalición cuenta también con el respaldo del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Iniciativa de Financiación de la Biodiversidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD Biofin).
«Nuestro trabajo aquí en Ereván puede influir en cómo se utilizan los recursos naturales, cómo se producen y consumen los bienes, y hacia dónde se dirigen los recursos financieros públicos y privados», afirmó Hambardzum Matevosyan, ministro de Medio Ambiente de la República de Armenia y presidente de la COP17.
Hasta ahora, solo cinco países se han sumado a la iniciativa. Sin embargo, Marina Von Weissenberg, asesora ministerial principal de Finlandia y copresidenta de los Amigos de la Meta 18, se mostró convencida de que más países seguirían su ejemplo.
«No necesitamos gastar más para cubrir el déficit de financiación de la biodiversidad, sino gastar mejor. Los gobiernos tienen aquí una oportunidad real de reorientar el gasto público pensando en las generaciones futuras, pero no pueden hacerlo solos. La coordinación internacional es clave para dar a los gobiernos la confianza necesaria para liderar el cambio», afirmó.
Mientras tanto, el FMAM sigue centrándose no solo en recaudar nuevos fondos, sino también en ampliar la base de donantes.
«Esto es exactamente lo que estábamos haciendo con esta ronda de compromisos, con los 5 millones de dólares destinados al Fondo Fiduciario del FMAM y con los 60 millones destinados al GBFF. Pero también ampliando la base de donantes. Y por eso nos complació mucho anunciar que contamos con un total de nueve nuevos contribuyentes a la familia de fondos del FMAM», dijo Mesa a IPS.
El FMAM mantiene abierta la ventana de compromisos
En un esfuerzo por atraer apoyo adicional, el FMAM ha introducido un cambio significativo en su proceso de reposición.
Tradicionalmente, los plazos de compromiso de aportaciones se cierran cuando finaliza un ciclo de reposición. Según ese sistema, los compromisos para el noveno ciclo de reposición se habrían cerrado a principios de junio, cuando el FMAM celebró su Asamblea en Samarcanda.
Este año, sin embargo, el plazo permanece abierto, lo que permite a los países realizar aportaciones a lo largo de todo el año.
«Es la primera vez que mantenemos abierta la ventana para las promesas de contribución. Y esto responde a las peticiones de mayor flexibilidad por parte de los donantes. Así pues, esperamos celebrar una sesión adicional de promesas de contribución en la COP31», sobre cambio climático, que arrancará el 9 de noviembre en la ciudad turca de Antaya, explicó Mesa.
Añadió que «también esperamos que se realicen contribuciones adicionales durante el próximo año natural. Por lo tanto, la ventana permanecerá abierta».
T: MF / ED: EG


