NACIONES UNIDAS – Las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán, que se han reanudado y suspendido en repetidas ocasiones y que han sido menospreciadas por los líderes israelíes, han dado lugar a una inusual ruptura con Israel, un aliado de Medio Oriente que ha contado con el apoyo inquebrantable y «a toda prueba» de Washington desde su creación en 1948.
Las grietas eran visibles, desde Tel Aviv hasta Washington. Pero, ¿se trata de algo real o solo de una disputa familiar pasajera entre los gobiernos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu?
El vicepresidente de Estados Unidos, James D. Vance, que ha liderado las negociaciones en Ginebra, arremetió la semana pasada contra los israelíes por su ataque muy personal al presidente Donald Trump.
«Donald Trump es el único jefe de Estado de todo el mundo que se muestra solidario con la nación de Israel en este momento, y da la casualidad de que es el jefe de Estado de la superpotencia mundial», afirmó ante los periodistas en la Casa Blanca.
Vance señaló que «dos tercios de las armas que protegían a Israel eran de fabricación estadounidense y se habían pagado con el dinero de los contribuyentes estadounidenses».
«Si yo formara parte del gabinete del gobierno israelí, quizá no estaría atacando al único aliado poderoso que me queda en todo el mundo», advirtió.
Ramzy Baroud, autor palestino y editor de Palestine Chronicle, dijo a IPS: «Aunque los comentarios del vicepresidente JD Vance puedan sugerir que existe cierta divergencia entre Estados Unidos e Israel, debemos ser cautelosos y no sacar conclusiones precipitadas ni dar por sentado que indican un cambio fundamental en la política estadounidense».
En primer lugar, señaló que no es la primera vez que surgen críticas a Israel desde una administración estadounidense, ni siquiera de parte de funcionarios ampliamente considerados como firmes defensores de Israel. Ya han surgido desacuerdos similares anteriormente sin que ello haya dado lugar a ningún cambio significativo en la política estadounidense.
En segundo lugar, ha habido informes fiables que indican que, durante la administración de Joe Biden, el antecesor de Trump, la aparente tensión entre el presidente Biden y el primer ministro israelí Netanyahu, a menudo se exageró y no reflejaba la realidad del continuo apoyo estadounidense al genocidio en Gaza.
A pesar de los desacuerdos públicos, el respaldo militar, financiero y diplomático estadounidense se mantuvo prácticamente sin cambios, afirmó.
Del mismo modo, los recientes intentos de presentar una ruptura entre el presidente Trump y Netanyahu —ya sea real o exagerada— han tenido hasta ahora escaso impacto en el apoyo deEstados Unidos a Israel.
De hecho, solo unos días después de las declaraciones del vicepresidente Vance, Estados Unidos llevó a cabo otro ataque contra Irán, en consonancia con los objetivos defendidos desde hace tiempo por el extrmista gobierno de Netanyahu, señaló Baroud.
Al mismo tiempo, Washington está impulsando activamente un plan más amplio en el Líbano destinado a lograr políticamente lo que Israel no consiguió por la vía militar: debilitar a la resistencia y reestructurar el panorama político y de seguridad del Líbano a favor de Israel, todo ello mientras sigue ignorando el genocidio en curso en Gaza, consideró el especialista en Medio Oriente.
Por otra parte, según una ficha informativa del Departamento de Estado de Estados Unidos, «el apoyo inquebrantable a la seguridad de Israel ha sido una piedra angular de la política exterior estadounidense para todas las administraciones de Estados Unidos desde la presidencia de Harry Truman (1945-1953)».
«Desde la fundación de Israel en 1948, Estados Unidos ha proporcionado a Israel más de 130 000 millones de dólares en ayuda bilateral centrada en hacer frente a amenazas de seguridad nuevas y complejas, subsanar las carencias de capacidad de Israel mediante la asistencia y la cooperación en materia de seguridad, aumentar la interoperabilidad a través de ejercicios conjuntos y ayudar a Israel a mantener su Ventaja Militar Cualitativa (QME)», detalla.
Esta ayuda ha contribuido a transformar las Fuerzas de Defensa de Israel en uno de los ejércitos más capaces y eficaces del mundo, y ha convertido a la industria militar y al sector tecnológico israelíes en uno de los mayores exportadores de capacidades militares a nivel mundial.
Desde 1983, Estados Unidos e Israel se han reunido periódicamente en el marco del Grupo Conjunto Político-Militar (JPMG) para promover políticas compartidas, abordar amenazas y preocupaciones comunes, e identificar nuevas áreas de cooperación en materia de seguridad.
La 48 reunión del JPMG, celebrada en octubre de 2022, reafirmó la sólida alianza estratégica entre Estados Unidos e Israel, subrayando el compromiso mutuo de impulsar la colaboración en apoyo de la seguridad regional y reforzar los logros históricos de la normalización en el marco de los Acuerdos de Abraham.
Los Acuerdos de Abraham fueron mediados Estados Unidos en 2020, durante la primera presidencia de Trump (2017-2021), para establecer y normalizar las relaciones diplomáticas, comerciales y de seguridad entre Israel y sus vecinos árabes.
Israel es el principal receptor mundial de la ayuda de seguridad estadounidense en virtud del Título 22, dentro del programa de Financiación Militar Extranjera (FMF). Esto se ha formalizado mediante un Memorando de Entendimiento (MOU) de 10 años (2019-2028).
De conformidad con el MOU, Estados Unidos aporta anualmente 3300 millones de dólares en concepto de FMF y 500 millones de dólares para programas de cooperación en materia de defensa antimisiles.
Desde el ejercicio fiscal 2009, Estados Unidos ha proporcionado a Israel 3.4 mil millones de dólares en financiación para la defensa antimisiles, incluidos 1300 millones de dólares destinados al apoyo al sistema de «Cúpula de Hierro» a partir del ejercicio fiscal 2011.
A través del FMF, Estados Unidos proporciona a Israel acceso a algunos de los equipos militares más avanzados del mundo, incluido el F-35 Lightning.
Israel también puede acogerse a la financiación de flujo de caja (Cash Flow Financing) y está autorizado a utilizar su asignación anual del FMF para adquirir material de defensa, servicios y formación a través del sistema de Ventas Militares al Extranjero (FMS), de los acuerdos de Contrato Comercial Directo —que son adquisiciones de Ventas Comerciales Directas financiadas por el FMF— y mediante la Adquisición en el Extranjero (OSP).
A través de las OSP, el actual memorando de entendimiento permite a Israel destinar una parte de su FMF a artículos de defensa de origen israelí en lugar de origen estadounidense. Esta proporción fue de 25 % en el ejercicio fiscal de 2019, pero está previsto que se elimine progresivamente y se reduzca a cero en el ejercicio fiscal de 2028.
Al detallar esta información, Baroud señaló: «Es importante prestar atención a cualquier indicio de desacuerdo entre Washington y Tel Aviv. Sin embargo, la retórica política carece en última instancia de sentido a menos que vaya acompañada de cambios tangibles sobre el terreno».
Israel sigue siendo el mayor receptor de ayuda militar y financiera de Estados Unidos en todo el mundo, incluso mientras lleva a cabo el genocidio en la Franja de Gaza.
Mientras esta ecuación fundamental no cambie, cualquier supuesto desacuerdo o disputa personal entre los dos gobiernos no es más que palabras vacías, aseguró.
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