Video: Campesinos cosechan alimentos y agua en Corredor Seco Centroamericano

Cristian Castillo es uno de los beneficiarios de la instalación de un sistema de cosecha de aguas lluvia en su parcela de casi una hectárea, en el caserío Paraje Galán, un asentamiento rural de 400 familias, del distrito occidental salvadoreño de Candelaria de la Frontera. Imagen: Edgardo Ayala / IPS

CANDELARIA DE LA FRONTERA, El Salvador – En el Corredor Seco Centroamericano, las condiciones climáticas vuelven difícil la producción de agua y de alimentos, debido a que en la ecorregión la época de lluvias, de mayo a diciembre, no es tan regular como en el resto del istmo.

Eso lo sabe en carne propia Cristian Castillo, un joven agricultor salvadoreño que justo cuando había sembrado tomates en su pequeña parcela, de menos de una hectárea, vivió como se secó el pozo artesanal con el que pensaba irrigar el cultivo.

 

 

“Tenía un pozo y debido a temblores (de tierra) se fueron cerrando las venas (del acuífero) y el agua ya no brotó”, narró a IPS Castillo, parado al lado de su casa y de su parcela, en el caserío Paraje Galán, un asentamiento rural de 400 familias, del distrito de Candelaria de la Frontera, en el oeste de El Salvador.

Pero con o sin temblores, frecuentes en el país de seis millones de habitantes, no es extraño que los pozos se sequen en la zona del Corredor Seco, debido a las prolongadas sequías en la época lluviosa. Y sin agua no hay modo de cosechar alimentos ni de criar ganado vacuno o porcino, con lo que sobreviven sus pobladores.

Ese Corredor, de 1600 kilómetros de largo, cubre 35 % de América Central, donde viven más de 10,5 millones de personas.

En ese cinturón más de 73 % de la población rural vive en la pobreza y 7,1 millones de personas sufren inseguridad alimentaria grave, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

América Central es una región de siete naciones, con una población de 50 millones de habitantes y de grandes carencias sociales.

Conscientes de las duras condiciones climáticas en el Corredor, unos 25 municipios de Guatemala, Honduras y El Salvador, países que comparten fronteras, conformaron en 2007 la Mancomunidad Trinacional Fronteriza Río Lempa, un esfuerzo regional, no gubernamental, que impulsa proyectos de desarrollo sostenible en sus territorios.

Entre esos proyectos está el de promover técnicas de cosecha de agua lluvia, para que las familias construyan tanques de captación y logren irrigar sus cultivos.


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Castillo es una de las personas beneficiadas con la construcción de uno de esos tanques, con capacidad para almacenar 10 metros cúbicos de agua, equivalentes a 50 bidones.

“Toda esa agua lluvia recolectada la bombearé hacia la parte de arriba de la propiedad donde está el cultivo de tomate”, sostuvo Castillo, de 36 años.

En el vecino caserío de Cristalina, siempre en la jurisdicción de Candelaria de la Frontera, la Mancomunidad fue una de las organizaciones que ayudó en la instalación de un tanque de distribución de agua potable que lleva el recurso a un centenar de familias, que antes carecían de ese servicio.

“Aquí tenemos pozos artesanales, pero ya no dan abasto, y cuando vino el proyecto (de agua) nosotros encantados de la vida, porque ya íbamos a tener agua todo el tiempo”, contó a IPS Gladis Chamuca, de 57 años, habitante de Cristalina.

ED: EG

 

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