Crece el número de refugiados en el mundo

Refugiados sirios llegan a Turquía, en esta imagen de archivo. Acnur plantea que la falta de recursos para asistir a las personas refugiadas en los países de acogida se traduce a menudo en nuevos desplazamientos de las personas hacia terceros países, muchas veces con travesías riesgosas y hacia destinos inciertos. Imagen: I. Prickett / Acnur

GINEBRA – La población forzosamente desplazada y refugiada en el mundo sigue creciendo, ya ha alcanzado los 110 millones de personas y puede incrementarse con el actual conflicto palestino-israelí advirtió la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

La actual escalada de ese conflicto en el Medio Oriente “infligirá mayor congoja y podría dar lugar a una grave inestabilidad en esa región de por sí plagada de tensiones”, dijo el alto comisionado de las Naciones Unidas a cargo de Acnur, Filippo Grandi, en una reunión con la plana mayor de la entidad.

Acnur, recordó, “no tiene el mandato de abordar las consecuencias humanitarias inmediatas y trágicas del conflicto palestino-israelí, pero está presente y activo en la región, y allí donde la guerra obliga a la gente a huir”.

Dentro del sistema de la ONU, la atención en servicios y ayuda de emergencia a unos cinco millones de palestinos en la región, incluida la Franja de Gaza que es epicentro de la actual confrontación con Israel, está a cargo de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (Unrwa en inglés).

Grandi expuso que los conflictos son la principal causa del desplazamiento forzoso y huida en busca de refugio, y subrayó que a medida que crecen “aumenta la falta de respeto al derecho internacional humanitario”.

Los civiles “son los más afectados, porque se ven obligados a huir para salvar la vida, dejándolo todo atrás para emprender arduos viajes hacia destinos inciertos donde, a menudo, continuará su sufrimiento”, agregó.

Refirió una lista de los conflictos que han provocado gran parte de los desplazamientos en los últimos años, como los de Sudán, Ucrania, Etiopía, Siria y Myanmar, sin dejar de mirar hacia lo que ocurre en Israel y Palestina.

En el mundo, según Acnur, hay unos 63 millones de desplazados dentro de sus países, 36 millones de refugiados en el extranjero, unos seis millones de solicitantes de asilo y otros cinco millones de necesitados de protección internacional.

Más de la mitad de los refugiados provienen de apenas tres países, Afganistán, Siria y Ucrania y al año nacen casi 400 000 niños como refugiados. En el total de personas desplazadas y refugiadas unos 44 millones son menores de 18 años.

Grandi planteó que mientras crecen las necesidades de atención a millones de personas desplazadas y refugiadas a causa de los conflictos, su agencia encara una insuficiencia de recursos para cumplir su labor en diversas regiones del mundo.

Este año opera con un déficit de 650 millones de dólares –de un presupuesto original de 10 600 millones- “lo que impide responder en la escala requerida por las necesidades”, y las perspectivas para 2024 “son todavía más inquietantes y peligrosamente bajas”.

“Nunca había estado tan preocupado en mis casi ocho años en este cargo”, dijo Grandi para subrayar su preocupación por el déficit de dinero en la agencia.

Para ilustrar ese déficit citó el plan de respuesta humanitaria dentro de Sudán, para cuatro millones de desplazados desde abril –mientras chocan el ejército nacional y una fuerte milicia del occidente- y que sólo está financiado en una tercera parte.

En cuanto a la respuesta regional a los refugiados de Sudán –cerca de un millón de personas en países vecinos-, que requiere unos 1000 millones de dólares, solo cuenta con una cuarta parte de los recursos.

Grandi explicó que algunos donantes importantes argumentan que sus presupuestos humanitarios se están reduciendo pese al aumento de las crisis.

Acnur, según dijo, reajusta sus planes y cuenta con financiamiento privado que “será sustancial, pero no al mismo nivel que el año pasado, cuando la crisis ucraniana desencadenó un gran esfuerzo de solidaridad”.

La falta de fondos ya ha provocado reducciones en la ayuda alimentaria en Bangladesh –que atiende a la población rohinyá que huyó de Myanmar-  y Jordania –donde viven más de dos millones de palestinos-, y en varios países africanos.

Grandi señaló que los gobiernos anfitriones y las organizaciones humanitarias hacen lo posible, pero con recursos en gran medida insuficientes para estabilizar a las poblaciones, por lo que “a nadie debería sorprenderle la decisión de las personas de emprender viajes peligrosos”, para continuar su peregrinaje.

Por ejemplo, detalló que entre las personas que hoy llegan a Túnez e Italia se encuentran ciudadanos sudaneses que huyeron recientemente de los combates y se dirigieron a países vecinos de Sudán, donde la ayuda es en gran medida insuficiente.

El número de sirios que intenta cruzar el Mediterráneo también está aumentando en un momento en el que la asistencia humanitaria a Siria y países vecinos como Jordania y Líbano enfrenta de nuevo cortes drásticos, agregó Grandi.

Finalmente, insistió en sus demandas de recursos al recordar que, en lo que va de año, Acnur ha respondido a 44 situaciones de emergencia en unos 30 países. La más reciente, la huida en septiembre de unas 100 000 personas desde el enclave de Nagorno Karabaj, en Azerbaiyán, hacia la vecina Armenia.

A-E/HM

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