Algunos países latinoamericanos salen del… ¿confinamiento?

Mascarillas colgadas en una ventana de la capital de Cuba. Los tapabocas protectores son de uso obligatorio en los lugares públicos en la mayoría de los países de América Latina para reducir los contagios de la covid-19, pero parte de la población no los utiliza ni mantiene la también preceptiva distancia personal. Foto: Jorge Luis Baños/IPS
Mascarillas colgadas en una ventana de la capital de Cuba. Los tapabocas protectores son de uso obligatorio en los lugares públicos en la mayoría de los países de América Latina para reducir los contagios de la covid-19, pero parte de la población no los utiliza ni mantiene la también preceptiva distancia personal. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La  mayoría de los países de América Latina se acercan en este mes de julio a su punto más alto de contagios por covid-19, aun así algunos de ellos ya enfrentan los retos de la desescalada, eso sí en una manera muy propia de la región más desigual del planeta.

Y justo por las profundas brechas económicas que afectan a las poblaciones del área, las cuarentenas y otras medidas de aislamiento y distanciamiento resultan insostenibles para amplios segmentos de la población de los 33 países latinoamericanos y caribeños, donde habitan 629 millones de personas.

“Para mi comunidad fue imposible estar confinada por completo ya que existe un grado muy alto de pobreza: había que salir a trabajar para llevar el sustento a la familia… se vive al día”, contó a IPS la herbolaria Lucía Pérez, desde la ciudad de San Cristóbal de las Casas, en el sureño estado mexicano de Chiapas.[pullquote]3[/pullquote]

Con medidas de protección, Pérez tampoco se mantuvo aislada porque apoya a las personas que solicitan sus servicios. “La información debería ser más amplia y con más opciones de prevención. Una de ellas y muy importante sería recurrir a las plantas medicinales que están al alcance de todos”, defendió quien es una de las autoras de un manual colectivo de medicina natural para prevenir la covid.

“El confinamiento no ha sido homogéneo en toda nuestra población”, dijo a IPS en La Habana  el epidemiólogo peruano José Moya, representante en Cuba de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y con una trayectoria de trabajo en el continente.

“En América Latina, las personas que han estado en cuarentena por dos incluso tres meses, es porque tienen las condiciones de hacerlo pero la inmensa mayoría de nuestras poblaciones no puede sostener un nivel de confinamiento por tan largo tiempo”, indicó el especialista, que también representa a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El alto porcentaje del trabajo informal y familias que viven al día, de personas que no acceden a agua y saneamiento, de ausencia de neveras para guardar alimentos, las condiciones de hacinamiento y limitada cobertura del comercio electrónico y servicios por esa vía, obstaculizan el confinamiento recomendado.

Con el informe “La crisis de la covid-19 y el empleo informal”, la Organización Internacional del Trabajo calculó que son informales 158 millones de los 292 millones de personas empleadas en América Latina. Otros estudios revelan que 65 millones de habitantes carecen de agua y jabón, y 55 millones de los hogares son precarios.

“Todos estos elementos han provocado un nivel de transmisión sostenido, que lamentablemente ha condicionado situaciones tan extremas como el colapso de los servicios de salud en varios de nuestros países”, continuó Moya, sobre la pandemia que hasta el 6 de julio acumulaba en la región 2 881 971 cas