Una foto con Reagan a cambio de la soberanía de Costa Rica

Como parte de una investigación para un libro sobre un período trágico de la historia centroamericana, un conflicto bélico que se prolongó durante 30 años, hasta 1987, he tenido acceso a documentos del gobierno de Estados Unidos recién desclasificados.

El propósito es que, con la perspectiva de un cuarto de siglo, se conozcan los hechos relacionados con el «affaire» Irán-Contra y la política del presidente Ronald Reagan durante ese período.

El affaire Irán-Contra se gestó entre 1985 y 1986 mediante la venta ilegal de armamento a Irán por parte de altos funcionarios de la administración Reagan.

El armamento había sido decomisado por Israel a la Organización para la Liberación de Palestina y donado a Estados Unidos, y fue en parte utilizado para financiar secretamente a la Contra, como se denominaba la resistencia armada al gobierno de Nicaragua, ya que existía una prohibición parlamentaria que impedía el uso de fondos públicos para tal efecto.

Reagan apoyaba a la Contra, y pretendía derrocar por la fuerza al régimen sandinista, que había derrotado a la dictadura de Anastasio Somoza en 1979. De esta manera el conflicto sobrepasó los confines de Nicaragua y se propagó a toda la región centroamericana.

El entonces director de la CIA, William Casey, encontró una vía para burlar la prohibición en la figura del teniente coronel Oliver North, quien dirigió la operación encubierta desde la Oficina de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

North y el general retirado Richard Secord constituyeron la Udall Research Corporation en Panamá para encubrir la compra de un terreno y la construcción de un aeropuerto en la localidad costarricense de Potrero Grande, clave para la apertura del llamado Frente Sur de apoyo a la Contra.

El aeropuerto se construyó en los primeros meses de 1986. El miércoles 17 de marzo de 1986, según consta en los registros de la Casa Blanca (documento 42), el entonces ministro de seguridad costarricense Benjamín Piza fue recibido por Reagan.

También participaron North y Joe Fernández, representante de la CIA en Costa Rica, quien testificó que Piza había pedido dicha reunión y una fotografía con Reagan, como única condición para apoyar la construcción del aeropuerto. North preparó el siguiente memorando para el presidente:

“El ministro Piza ha sido clave para ayudarnos a organizar el Frente Sur de oposición a los sandinistas. Ha intervenido ante el presidente Monge en numerosas ocasiones y ha colaborado en el desarrollo de una base de apoyo logístico de la oposición unida en Nicaragua a las fuerzas desplegadas al norte de Costa Rica. (…) Aunque el ministro Piza deja el cargo en mayo de 1986, cuando el gobierno de Arias se inaugura, continuará jugando un papel importante en la política y diplomacia costarricense. Como tal, es una figura clave en mantener el apoyo a nuestras políticas en la región».

Reagan le manifestó a Piza: «El almirante Poindexter me ha hablado de su dedicación a la causa de la democracia en Centroamérica. (…) Esperamos que su apoyo continúe después de mayo y que la resistencia democrática de Nicaragua cuente con lo necesario a fin de lograr una salida democrática”.

Todos lograron su objetivo: Reagan consolidó su apoyo a la Contra, Piza obtuvo su fotografía y North logró su aeropuerto para abrir el Frente Sur. Hubo sí un gran perdedor: la soberanía costarricense.

Después de la reunión, Piza se encontró con Secord. La reconstrucción de esta reunión consta en el testimonio de Fernández, que acompañó a Piza.

«Estoy muy preocupado ­dijo Piza­ por lo que estamos haciendo para encubrir esta pista” (documento 40) . Piza entonces dictó un memorando que Udall Research Corp. le debería dirigir (documento 39). “Por su petición verbal, Udall Research Corporation tiene el placer de poner a disposición del gobierno de Costa Rica un aeródromo en el área de Potrero Grande. A nuestro entender, esta área es necesaria para la formación de la Guardia Civil y como aeródromo de emergencia alternativo».

El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, había basado su campaña en la necesidad de paz para la región y había manifestado que el aeropuerto no se podría utilizar después de la asunción de su gobierno, el 8 de mayo de 1986.

Precisamente el 8 de mayo yo asistía a la toma de posesión de Arias como futuro ministro de Recursos Naturales, Energía y Minas.

La delegación estadounidense estaba liderada por el vicepresidente George Bush e incluía a Elliott Abrams, secretario de Estado adjunto para América Latina. El embajador Lewis Tambs ya les había anunciado que Arias se oponía a la utilización de la pista de aterrizaje. Entonces Abrams dijo: «Vamos a tener que apretarle los cojones, mano dura con él».

Arias no conoció esa frase en su momento y el aeropuerto siguió siendo utilizado. Cuando lo supo, lo inhabilitó. Mandó a llenarlo de sacos con arena y a cavar zanjas a lo largo de su pista.

El debilitamiento de Reagan, al destaparse el affaire Irán-Contra en Estados Unidos abrió un espacio político que permitió que el 7 de agosto de 1987 los cinco presidentes centroamericanos firmaran el Plan Arias para la Paz que puso fin a 30 años de conflicto regional y le valió a su autor el premio Nobel de la Paz 1987. (FIN/COPYRIGHT IPS)

* Álvaro Umaña Quesada, economista y doctor en ingeniería ambiental, fue el primer ministro de Recursos Naturales de Costa Rica (1986-1990).

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