AMÉRICA LATINA: Argentina hace resurgir la diversidad

A diferencia del respaldo unánime cosechado por Argentina en América Latina a su reclamo de soberanía por las Islas Malvinas, la decisión de expropiar 51 por ciento de la petrolera YPF, controlada por la española Repsol, mostró las posiciones muy diversas que conviven en América Latina.

Mientras el presidente de México, Felipe Calderón, calificó de "muy poco responsable y poco racional" la decisión de su par argentina, Cristina Fernández, el venezolano Hugo Chávez la respaldó como una medida que va en línea, dijo, "con la doctrina del manejo soberano de los recursos naturales".

México, cuya empresa estatal de hidrocarburos Pemex tiene 9,49 por ciento de las acciones de la firma trasnacional Repsol, fue sorprendido por la medida en vísperas de la llegada a Puerto Vallarta, en el occidente de ese país, del presidente del gobierno español Mariano Rajoy, quien asistió al capítulo latinoamericano del Foro Económico Mundial de 2012.

Rajoy viajó luego a Colombia, donde también recibió el apoyo del presidente Juan Manuel Santos.

"Aquí no expropiamos, presidente Rajoy", lo tranquilizó el mandatario anfitrión durante un encuentro empresarial en el que expresó la necesidad de su país de captar "la experiencia y los capitales" de los consorcios españoles.
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Desde el foro de Puerto Vallarta, también el ministro de Economía de Chile, Pablo Longueira, se manifestó en discordancia con la medida de Fernández al indicar que "daña las futuras inversiones en América Latina".

"La decisión argentina hace que los inversionistas miren hacia otras regiones más amables a recibir capital y nos vuelve una región poco atractiva, poco confiable", añadió.

Pero la gran mayoría de los países latinoamericanos eligieron fórmulas evasivas respecto del tema específico o directamente no opinaron.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que era "un tema entre Argentina y España", mientras que su par de Brasil, Dilma Rousseff, sostuvo categóricamente que no interfiere en los asuntos de otros estados, por lo cual su gobierno no emitirá opinión alguna.

Los matices y divergencias expresadas ante la decisión de Argentina respecto de YPF contrastaron con el clima de entendimiento, no sin discusión, que reinó en la VI Cumbre de las Américas de hace apenas una semana en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, con Santos llamando a destacar el potencial de la región a partir de una unidad "que no supone uniformidad".

El secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), el argentino Carlos "Chacho" Álvarez, dijo a IPS desde Montevideo que "cualquier estrategia de mayor integración o de cooperación en la región debe apoyarse en la premisa básica de la pluralidad y la diversidad de proyectos y modelos".

"Nadie puede indicar a un país qué línea debe seguir ni hay una matriz modélica latinoamericana a la que todos deban ajustarse", remarcó. "Cada uno tiene su trayectoria histórica, su contexto, su sistema productivo y la legitimidad social de su proyecto", explicó.

El secretario de Aladi, la organización que trabaja para la integración desde 1980 y que hoy está integrada por 12 países, sostuvo que "no es lo mismo el proyecto de Ecuador que el de Chile, o el de Argentina que el de Brasil, y hay países como México cuya agenda depende mucho más de Estados Unidos que el resto".

En ese escenario de diversidad, lo que rescata Álvarez es que "hay una revalorización de América Latina", que por primera vez en su historia logra conciliar regímenes democráticos en casi todos los países, con crecimiento sostenido de las economías y reducción de los índices de pobreza, indigencia y marginalidad.

Los gobiernos "tienen una mayor vocación de avanzar en la cooperación, ya que la integración es más difícil", admitió y lo hacen conscientes de que la región en su conjunto "es observada por su potencial económico".

"América Latina comienza a gobernarse a sí misma, ya no hay tutelajes políticos o económicos, ni somos campo propicio para las inversiones de un determinado país. Hay otros polos, como Asia-Pacífico. No se puede seguir pensando la realidad con premisas de hace 20 años", observó.

Por su parte, el politólogo Federico Merke, profesor de la privada Universidad de San Andrés en Argentina, comentó a IPS que la región constituyó "un espacio de concertación, que tiene sus límites", porque la deseable institucionalización de la integración está frenada.

A pesar de ello, Merke entiende que los estados están acercándose, pero desde una posición de mayor fortaleza. "Hay un mayor énfasis en la autonomía y la recuperación de espacios de decisión" respecto de Estados Unidos, apuntó.

"Estados Unidos se torna menos relevante para América del Sur, en particular, que ve emerger a otros jugadores como China", indicó. "Se percibe el ascenso de otras potencias y eso abre mayores oportunidades para la autonomía de la región", añadió.

La potencia del Norte sigue siendo sí una referencia fuerte en México y América Central, donde comparten una agenda común relacionada al comercio, pero también al envío de remesas de dinero por parte de los emigrantes y a la política de control al narcotráfico, aclaró.

Respecto de la medida adoptada por el gobierno argentino, Merke la enmarcó "en un nuevo clima de época sudamericano, relacionado con el regreso con fuerza del Estado a sitios claves de la economía y la sociedad y la percepción muy fuerte de que el futuro va a estar condicionado por el control de los recursos naturales".

Aunque consideró que Argentina puede sufrir represalias y que incluso podría ser apartada del Grupo de los 20 países ricos y emergentes, la decisión que adoptó el gobierno "hubiera sido 'contra natura' en la época del Consenso de Washington (años 90 donde imperaba el neoliberalismo), pero ahora resulta menos costosa", ponderó.

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