EGIPTO: Un aniversario en transición

Agrupaciones rebeldes egipcias convocaron a manifestarse contra el consejo militar gobernante este miércoles 25, para conmemorar el primer aniversario del levantamiento popular que derrocó al régimen de Hosni Mubarak. Pero otros sectores dudan de que más movilizaciones sea lo adecuado.

"Dudo que veamos otro ‘día de ira’ como el del 25 de enero pasado", señaló Amr Hashem Rabie, especialista en asuntos políticos del Centro Al-Ahram de Estudios Estratégicos y Políticos, con sede en El Cairo.

"La mayoría de la población está harta de las manifestaciones y más preocupada por cubrir sus necesidades diarias", dijo a IPS.

Decenas de movimientos políticos y sociales, incluidos partidos liberales y de izquierda, comenzaron en diciembre a convocar a marchas en todo el país, en especial en la capitalina plaza Tahrir para celebrar el primer aniversario de la revuelta contra Mubarak.

Las protestas se concentran en una de las principales demandas de la revuelta de 2011: el traspaso inmediato del poder a los civiles.
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El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas gobierna Egipto desde febrero de 2011, tras la renuncia de Mubarak, en el poder desde 1981.

"Los grupos rebeldes reclaman la entrega inmediata de la autoridad ejecutiva al presidente del parlamento o a uno interino elegido por ese cuerpo para que conduzca el actual periodo de transición hasta que haya elecciones presidenciales y una nueva Constitución", indicó Ahmed Maher, coordinador general del Movimiento 6 de Abril.

Esa organización cumplió un papel destacado en el levantamiento popular de 2011.

Los manifestantes reclaman demandas postergadas como el fin de juicios contra civiles en tribunales castrenses así como la liberación de los activistas detenidos por los militares el año pasado.

"Los movimientos involucrados todavía debaten la posibilidad de ocupar de forma indefinida la plaza Tahrir si no se atienden nuestros reclamos", indicó Maher.

Para reunir apoyo, los movimientos populares realizan campañas callejeras en todo el país difundiendo los últimos episodios represivos sufridos por los manifestantes.

Decenas de activistas fueron asesinados por las fuerzas de seguridad en noviembre durante cinco días de enfrentamientos en los alrededores de la plaza Tahrir. Refriegas similares, aunque de menor proporción, volvieron a estallar a mediados de diciembre.

No hay mucho entusiasmo entre la población a favor de las manifestaciones previstas. Muchos egipcios sostienen que la transición a la realización de elecciones libres, cuya agenda ya fue fijada por el consejo militar, debe seguir su curso.

"Acabamos de celebrar comicios parlamentarios por primera vez en décadas y los presidenciales están a la vuelta de la esquina", señaló el taxista Ibrahim Sayyed, de 45 años.

"No sé por qué esa gente sigue protestando. Las huelgas y las manifestaciones constantes solo generarán más inestabilidad y perjudicarán más a la ya atribulada economía", añadió.

"Apoyé la revolución para derrocar a Mubarak, pero ya hubo elecciones libres y la gente tomó una decisión", coincidió el ingeniero Mohammad Ashraf, de 35 años.

"Los que llaman a otro levantamiento promueven el caos y debilitan a Egipto. Ponen intereses políticos de corto plazo por delante del bienestar del país", apuntó.

Las primeras elecciones parlamentarias tras la salida de Mubarak terminaron a principios de este mes con el triunfo arrollador de partidos islamistas que juntos concentraron 75 por ciento de los votos y se aseguraron el futuro dominio de la asamblea legislativa.

Los comicios presidenciales están previstos para mediados de junio de este año, tras los cuales el consejo militar prometió en reiteradas oportunidades ceder el Poder Ejecutivo.

Pero también desde el campo rebelde se oponen a las manifestaciones previstas. Magdi Sherif, presidente de los Guardianes de la Revolución, agrupación creada el año pasado, está totalmente en desacuerdo con quienes reclaman una abrupta transferencia de poder.

"Pese a algunos errores, el consejo militar logró realizar elecciones parlamentarias libres, con un resultado sin precedentes", dijo Sherif a IPS.

"Solo porque algunos sectores, en especial el que controla la mayoría de los medios de comunicación privados, no están contentos con los resultados, no hay por qué poner en peligro todo el proceso electoral llamando a otro levantamiento", arguyó.

"El ejército cometió graves errores, por cierto, pero también fijó un cronograma claro para entregar la autoridad", añadió. "Si se niegan a ceder el poder tras las próximas elecciones, los manifestantes pueden tomar las calles, la plaza Tahrir seguirá allí", observó.

Numerosos egipcios que se oponen a las manifestaciones de este miércoles también sostienen que el país, que todavía no se ha recuperado de la revuelta sin precedentes del año pasado, necesita, más que nada, seguridad y estabilidad.

"Los delitos aumentan (en gran parte debido al retiro de la policía hace un año) y hay una grave escasez de productos básicos como butano, gasolina, e incluso, pan", indicó Umm Ismail Ahmed, de 50 años, quien participó junto con sus cinco hijos en las protestas del año pasado.

"Ahora necesitamos cierto grado tranquilidad, al menos por un par de meses, para resolver los problemas internos", añadió.

Mientras, el consejo militar tiene previsto conmemorar el primer aniversario de la revolución con fiestas en la emblemática plaza Tahrir, lo que hace temer por enfrentamientos con los revolucionarios.

Maher, del Movimiento 6 de Abril, remarcó la naturaleza pacífica de las manifestaciones previstas.

"Todas las agrupaciones que participaron en las protestas de la plaza Tahrir toman medidas para evitar conflictos", indicó, y subrayó que el 6 de Abril tiene orden de retirarse de la zona en caso de violencia.

Al igual que otros partidos islamistas, la Hermandad Musulmana declaró su oposición a las manifestaciones y no participará en las celebraciones previstas.

Su brazo político, el Partido Libertad y Justicia, obtuvo la mayoría de los votos en las elecciones parlamentarias.

La organización tiene previsto mantener una presencia en el entorno de la plaza para ofrecer seguridad.

"Probablemente haya más gente protestando que celebrando", pronosticó Rabie, "pues muchos reclamos revolucionarios permanecen incumplidos, siguen sin mejorar diversas situaciones cotidianas, numerosos funcionarios corruptos del régimen derrocado no han sido procesados y las familias de manifestantes asesinados el año pasado no han sido indemnizadas".

"Pero sería muy desafortunado que hubiera violencia", añadió, "pues sería la chispa que generaría más caos, lo último que necesita Egipto frente a la actual coyuntura crítica", apuntó.

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