JAPÓN: Fukushima eclipsa aniversario de Hiroshima

Matashichi Oishi, víctima de la radiación emanada de un ensayo nuclear realizado por Estados Unidos en el atolón de Bikini en 1954, visitará Hiroshima este sábado 6 en recuerdo de la bomba atómica que explotó hace 66 años en esa ciudad japonesa.

El exmarinero de 78 años, que sufre cáncer de pulmón por la exposición a altos niveles de radiación emitida por la explosión de una bomba de hidrógeno, señaló que este año su mensaje en Hiroshima excederá el usual reclamo de erradicar las armas nucleares.

"Tras el desastroso accidente en la planta nuclear de Fukushima, mencionaré la necesidad de que Japón prohíba las armas atómicas, pero también que ponga fin a su dependencia en la energía nuclear", dijo a IPS.

Ese tipo de energía surge como una amenaza a la paz, según Oishi. El argumento cobró fuerzas tras el terremoto y posterior tsunami que golpeo a la prefectura de Fukushima y la costa nororiental de Japón el 11 de marzo, dañando seriamente la central ubicada allí.

Hiroshima fue la primera ciudad del mundo en sufrir una bomba atómica, lanzada por Estados Unidos en 1945, matando a casi toda la población.
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El aniversario del bombardeo sobre Hiroshima y Nagasaki, devastada del mismo modo tres días después, se convirtió en un fuerte símbolo de la paz mundial. Ambas ciudades encabezan el movimiento de desarme nuclear.

Al igual que Oishi, miles de activistas por la paz, funcionarios y dirigentes políticos que se reunirán en Hiroshima para expresar su compromiso con un mundo sin armas nucleares, también reclamarán la prohibición de la energía nuclear.

Un comunicado de prensa divulgado por el alcalde de esa ciudad, Kazumi Matsui, y su contraparte de Nagasaki, Tomihisa Taue, dejaron clara la agenda.

Borradores de los discursos publicados por la prensa mencionan la catástrofe que padece la población de Fukushima y llaman al gobierno a promover fuentes de energía renovables.

"El gobierno central debe asumir la responsabilidad de atender la cuestión de la generación de energía nuclear", declaró Matsui.

De hecho, Oishi señaló que lograr su prohibición ha sido su único reclamo en las últimas seis décadas. Tenía 19 años y navegaba en un barco atunero cuando Estados Unidos realizó el ensayo que irradió a la tripulación y obligó a una evacuación masiva de los habitantes de las islas aledañas.

El incidente creó un alboroto en Japón, pero dada la sensibilidad política de entonces, plena Guerra Fría con una carrera armamentística entre la hoy disuelta Unión Soviética y Estados Unidos, Oishi y sus compañeros se vieron obligados a abandonar su intención de llevar el asunto a la justicia.

Catorce de los 23 miembros japoneses de la tripulación del barco "Lucky Dragon" contrajeron cáncer y 10 de ellos murieron.

El aniversario de Hiroshima es una época de solidaridad para Ayako Ooga, obligada a vivir en un refugio de Aizu, a 150 kilómetros de los dañados reactores de Fukushima donde residía cuando el desastre.

"Tenemos que unir fuerzas con otras víctimas como Oishi porque nosotros mismos sufrimos la radiación", señaló.

El accidente de Fukushima subrayó la importancia de elevar la conciencia de la población sobre los aspectos negativos de la energía nuclear, señaló el profesor Michiji Konuma, director de la organización World Peace Appeal, con sede en este país.

Físico de profesión, Konuma hace tiempo que aboga por resaltar los riesgos que supone la radiación para la salud. Fukushima es que es el cuarto desastre nuclear que golpea a Japón, detrás del atolón de Bikini, Hiroshima y Nagasaki.

"La tragedia humana del desastre, que implicó muertes y enfermedades como el cáncer y otras causadas por la radiación, así como la gran discriminación que sufrieron los sobrevivientes, muestra los problemas ocultos y de largo plazo de la energía nuclear", apuntó.

"Debemos recordar la lección que nos deja Fukushima y hablar sobre los peligros que afrontamos si mantenemos esa fuente de energía", añadió.

Konuma es uno de los intelectuales japoneses que elevaron un aviso al gobierno en julio urgiéndolo a abandonar la dependencia en la energía nuclear.

El grupo de especialistas también encabeza un movimiento para organizar un debate sobre los aspectos de seguridad relacionados con la energía nuclear en Japón a fin de que la población comprenda bien lo ocurrido.

"La dificultad de sostener la lucha contra esa fuente de energía sólo puede superarse si se juntan los distintos actores, de intelectuales a víctimas de la radiación. No tenemos que repetir el error de volver a olvidarnos", añadió.

"Mi propia historia muestra lo solitaria que es la lucha en Japón para que las autoridades escuchen a las víctimas, las que se callan para evitar ser discriminadas", coincidió Oishi.

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