AGUA: Ni exceso ni escasez

La comunidad internacional corre el riesgo de perder la batalla por agua y saneamiento en muchas ciudades del mundo.

"No podemos permitirnos perder la lucha", alertó Anders Berntell, director ejecutivo del Instituto Internacional del Agua de Estocolmo.

Ciudades de Asia, África, Europa y América Latina sufrieron dos condiciones climáticas extremas paradójicas, inundaciones y sequías, observó Berntell en la conferencia internacional sobre el agua inaugurada el lunes en Estocolmo.

Pakistán sufrió el año pasado las peores inundaciones de su historia, que dejaron más de 2.000 personas muertas y 11 millones sin hogar.

Las inundaciones en Brasil, Australia, Filipinas y Francia, consideradas las "peores en 200 años" en ese último país, dejaron vidas e infraestructura destruidas.
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En el Cuerno de África, la actual sequía que afecta a Etiopía y Somalia, la peor en 60 años en ese último país, derivó en una hambruna que dejó más de 30.000 niños y niñas muertos.

El común denominador de esas tragedias es el agua.

El cambio climático supone nuevos desafíos, señaló Berntell frente a 2.500 delegados, una participación sin precedentes en la 21 conferencia de una semana que este año se llama "Respondiendo al cambio climático: agua en un mundo que se urbaniza".

"Al aumentar la ocurrencia de inundaciones y eventos climáticos extremos, es claro que el exceso de agua puede ser tan peligroso como la escasez", observó.

Mejorar el acceso al agua y al saneamiento es un importante catalizador para el desarrollo, señaló la ministra sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional, Gunilla Carlsson.

"Los costos de no actuar superan por lejos los del buen funcionamiento y la gestión sustentable del agua", señaló.

La conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable, que se realizará en Río de Janeiro en junio de 2012, 20 años después de la llamada Cumbre de la Tierra, deberá subrayar la necesidad de hacer un uso eficiente del recurso y lograr un acceso equitativo al agua y al saneamiento en las ciudades, apuntó.

Uno de los mayores problemas para lograr el suministro universal de agua es que la creciente población de las ciudades supera un recurso escaso.

Más de la mitad de la humanidad vive en centros urbanos, indicó Berntell, con la perspectiva de que la tendencia se mantenga y la población aumente más de 70 millones de personas al año en un futuro cercano. La población mundial se duplicará en 2030, respecto de 2000.

Una de cada cuatro personas, unos 794 millones de citadinos, carecen de instalaciones sanitarias adecuadas y 141 millones no acceden al agua potable.

Además "más de 800 millones de personas viven en asentamientos precarios, donde hay una gran incidencia de enfermedades como diarrea, malaria y epidemias de cólera, con consecuencias devastadoras para las familias y graves efectos en las economías nacionales", apuntó Berntell.

Las ciudades crecen, pero no el volumen de agua disponible, observó.

Conseguir nuevas fuentes de donde extraer el líquido vital suele ser difícil y caro. Las ciudades obtienen el agua de lugares cada vez más lejanos y compiten con el campo por el recurso, indicó.

Hay una creciente necesidad de adaptar la infraestructura de suministro de agua para cubrir las necesidades. Pero las inversiones en el sector no se han acompasado con la urbanización.

Es un recurso subevaluado y, en muchas partes del mundo, la mala gobernanza y las operaciones financieras inviables ponen en riesgo la distribución.

Pero la urbanización también ofrece una oportunidad para mejorar la gestión. La solución radica en la naturaleza de los centros urbanos. Son lugares de gran densidad de población, centros de crecimiento económico e incubadoras de la creatividad.

Se estima que 70 por ciento del producto interno bruto se genera en las ciudades.

Las ciudades generan economías de escala y ofrecen excelentes oportunidades para el desarrollo efectivo de infraestructura, para reutilizar el agua, reciclar los desperdicios y para hacer un uso más eficiente de ese recurso y de la energía.

Pero las estrategias de gestión de agua no pueden limitarse a las ciudades. Para que las soluciones sean sustentables, las ciudades deben planificar su crecimiento teniendo en cuenta toda la cuenca a fin de no aumentar las tensiones entre el medio rural y el urbano para evitar la contaminación y la degradación ambiental.

El año pasado fue felicitada la Autoridad de Suministro de Agua de Phnom Penh en Estocolmo por realizar un trabajo mejor que en muchas otras ciudades del mundo. Beijing, Manila, San Pablo y Londres son otros ejemplos de mejoras significativas.

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