LÍBANO-BAHREIN: Palabras que enojan

El endurecimiento de la postura del chiita Partido de Dios (Hezbolá) de Líbano respecto de la crisis social y política de Bahrein tensó las relaciones entre los gobiernos de ambos países.

En las últimas semanas 16 libaneses fueron expulsados de Bahrein, donde viven 5.000 ciudadanos de este país.

Existe el temor de que si se agrava la situación, los libaneses de otros estados de la región corran peligro.

"Las deportaciones siguieron a las declaraciones de algunos dirigentes políticos libaneses sobre la situación interna" del país insular, dijo a IPS el embajador de Líbano en Bahrein, Aziz Qazzi.

La situación empeoró con la suspensión de los vuelos desde y hacia Beirut. La medida siguió a una declaración de Hassan Nasrallah, líder de Hezbolá, en la que criticó el manejo de la crisis por el gobierno bahreiní.
[related_articles]
La mayoría chiita de Bahrein comenzó en febrero las protestas masivas contra la familia gobernante Al-Jalifa, de origen sunita. Los manifestantes reclaman más libertad y la creación de una monarquía constitucional. Las manifestaciones fueron aplastadas por efectivos locales y del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), integrado por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar.

Nasrallah calificó de "injustas" las acciones del gobierno bahreiní. También acusó a los países árabes de permanecer callados por prejuicios sectarios contra los manifestantes chiitas. Bahrein, por su parte, acusó a Hezbolá de entrenar a miembros de la oposición.

La situación empeoró para los ciudadanos de este país, señaló Zahy Alameh, director libanés de un canal de televisión en Bahrein. "La declaración de Nasrallah nos dejó en una posición difícil. Algunos libaneses que tenían visa de residencia no pudieron volver a ingresar al país", apuntó.

Por lo menos 14 personas de las que fueron expulsadas de Bahrein eran chiitas, informó el periódico libanés As Safir.

El embajador libanés no lo confirmó, "entre los ciudadanos deportados hay miembros de todas las comunidades religiosas", insistió.

La mayoría de los libaneses con residencia en países del CCG son rechazados sistemáticamente en las aduanas bahreiníes, señaló el empresario libanés Najib, quien reside en Arabia Saudita y visita Bahrein todas las semanas.

El permiso de residencia de un país del CCG sirve para todos los otros.

"De los cuatro que tratamos de cruzar la frontera la semana pasada, sólo un ciudadano jordano pudo entrar. Al resto, todos libaneses, no nos dejaron", relató.

Pero el empresario descartó la posibilidad de que el discurso de Nasrallah vaya a tener consecuencias en otro país del Golfo. "No hay políticas discriminatorias contra los libaneses en Arabia Saudita", apuntó.

Pero Najib reconoció que algunas personas han tratado de disuadir a ciudadanos sauditas de hacer negocios con empresas de libaneses chiitas.

No es la primera vez que los comentarios de algún dirigente político libanés causan una reacción similar a la adoptada por Bahrein. Decenas de chiitas libaneses con años de residencia en Emiratos Árabes Unidos fueron expulsados de ese país en 2009 por su presunta vinculación con Hezbolá.

El chiita Hussein, quien no quiso dar su apellido por seguridad, se hizo sunita para poder encontrar empleo en la empresa estatal de un país del Golfo.

"La crisis entre Líbano y Bahrein está vinculada a la geopolítica de la región y a las relaciones entre Irán y los países del Golfo. Pero no es mucho lo que pueden hacer los libaneses al respecto", dijo a IPS el politólogo Hilal Jashan, de la Universidad Americana de Beirut.

Las tensiones regionales también afectaron a la política interna de Líbano, que todavía debe formar gobierno tras dos meses de discusiones.

El primer ministro libanés Saad Hariri, respaldado por Occidente y países árabes, acusó a Irán de inmiscuirse en los asuntos de Líbano y de tomar de "rehén" a las sociedades árabes.

Irán, junto con Siria, son importantes respaldos de Hezbolá, que encabeza el movimiento 8 de Marzo que concentra la mayoría parlamentaria y debe formar el nuevo gabinete.

"Hezbolá controla militarmente Líbano, por lo que la ciudadanía es impotente", sostuvo Jashan. Si los partidos locales permiten que las potencias regionales entren en juego, la crisis política interna puede empeorar, apuntó.

La economía de este país también puede verse afectada por la deportación de libaneses de los países del Golfo. Con una deuda de 55.000 millones de dólares, Líbano depende de las inversiones extranjeras directas y de las remesas.

Hay unos 500.000 libaneses en los países del Golfo, según la empresa de investigación Information International, quienes trabajan principalmente en el turismo, la construcción, los medios de comunicación y el sector bancario.

Se estima que hay unos 200.000 libaneses en Arabia Saudita, 60.000 en Emiratos, 50.000 en Kuwait y 40.000 en Qatar.

El economista Ghazi Wazni estimó que de los 8.000 millones de dólares de remesas registradas en Líbano en 2010, entre 3.500 millones y 4.000 millones de dólares fueron enviados por libaneses residentes en la región del Golfo.

"Esperamos que la crisis no se expanda a otros países", señaló Qazzi.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe