ENERGÍA-EUROPA: Vientos del este desaprovechados

Las condiciones naturales de Bulgaria y Rumania para la producción de energía eólica concentran la atención de los inversionistas.

Hay capitalistas interesados en invertir en ambos países, pero la ambigüedad legal y la limitada capacidad de la red de suministro eléctrico complican la construcción de nuevos parques eólicos.

Rumania es uno de los países con mayor potencial de la región, según un estudio realizado el año pasado por el Banco Erste. Sus condiciones climáticas y geográficas le permiten alcanzar una producción de unos 14.000 megavatios de energía.

Las estimaciones más modestas indican que la energía eólica puede llegar a representar 10 por ciento del total producido en este país.

Por su parte, Bulgaria podría llegar a producir unos 3.400 megavatios en los próximos años, según el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. A diferencia de Rumania, ese país depende del combustible de origen fósil, que importa de Rusia.
[related_articles]
Además de la energía eólica y de la hidroeléctrica, Bulgaria usa una planta nuclear obsoleta y tiene previsto construir otra en el norte. El viento que hay en ese país permitiría producir tantos megavatios como ambas centrales atómicas.

Las zonas más propicias para la producción de energía eólica son el sur de Rumania, el norte de Bulgaria y la costa del mar Negro de ambos países. Entre las empresas interesadas en invertir en el sector se encuentran la italiana ENEL, la española Ibedrola y la estadounidense AES Corporation.

Ambos países aceptaron el objetivo de la Unión Europea (UE) de cubrir 20 por ciento de la demanda con fuentes renovables de energía para 2020. Pero la gran capacidad de sus centrales hidroeléctricas seguramente les permita alcanzar esa meta sin reemplazar el consumo de combustible fósil por tecnologías alternativas.

Pero la UE y los inversores extranjeros están muy interesados en la energía eólica y presionan a las autoridades para que promuevan su desarrollo.

Bulgaria parece avanzar más rápido en la materia, pese a que Rumania tiene más potencial.

En Bulgaria ya hay granjas eólicas que producen unos 200 megavatios y se está construyendo otra de similar capacidad, indicó Yordan Mihaylov, de la empresa MASS Energy Systems LLC., que invierte en energía limpia en ése y otros países de la región.

"La ventaja de Bulgaria, además del viento, es el apoyo del gobierno, que tiene un enfoque activo en materia legal", señala un informe de 2008 del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo.

"El marco legal búlgaro es mucho mejor que el rumano", dijo a IPS Mihaylov. "El gobierno de Bulgaria ofrece contratos de 15 años para comprar 100 por ciento de la electricidad de los parques eólicos a un precio subsidiado".

A muchos productores de energía eólica les comprarán un gran porcentaje de los megavatios generados a un alto precio subsidiado, indicó. "Los contratos tienen muchos puntos débiles, pero me alegra que el gobierno esté trabajando para resolverlos".

En cambio en Rumania, las granjas eólicas no llegan a producir 100 megavatios. Se presentaron varios proyectos de parques con una capacidad superior a los 17.000 megavatios, pero muy pocos lograrán materializarse.

Algunas de las propuestas realmente no son serias, indicó Radu Voinescu, gerente de Boeru Voinescu Group, consultora en materia de energía eólica de este país.

Otra de las razones de la falta de interés es que la red de suministro eléctrico puede aceptar a lo sumo 2.000 megavatios, indicó Voinescu. La energía eólica requiere de una infraestructura capaz de almacenar megavatios para cuando el viento no sea tan fuerte.

Ampliar y adaptar el tendido eléctrico requerirá de miles de millones de euros y de voluntad política para respaldar el desarrollo de fuentes de energía renovables.

A diferencia de Bulgaria, en Rumania el precio para comprar energía renovable quedó supeditado al mercado, lo que dificulta a los productores la tarea de estimar los beneficios y de hacer previsiones a largo plazo.

"Desde 2008 existe una ley que promueve el uso de energías renovables mediante certificados verdes y una tarifa de compra subvencionada", con la cual el gobierno se compromete a comprarla a un precio superior al del mercado, explicó Voinescu.

"Pero la norma todavía no fue reglamentada y los inversionistas tienen más dudas que certezas. La tarifa subvencionada no está incluida en la ley, por lo que sólo es una opción de futuro", añadió.

"El gobierno rumano optó por atraer principalmente a grandes inversores", señaló Anka Zaion-Cicovski, representante de la empresa francesa Valorem Energie. "Aquí te garantizan el precio de compra sólo por un año, lo que restringe las posibilidades de los productores independientes de acceder al mercado".

"El riesgo para nuestros socios es mayor y eso dificulta la tarea de conseguir financiamiento para realizar proyectos en Rumania, a diferencia de Francia o Alemania, donde se garantiza un precio subvencionado por al menos 12 años", añadió.

"Nuestros políticos no parecen interesados en invertir en la ampliación de la red de suministro eléctrico", indicó Radu Voinescu.

"Ése es precisamente el tipo de inversión que debe asumir un país en tiempos de crisis económica. Las autoridades rumanas tienen la obligación de invertir en infraestructura y en educación, sin las cuales el país no tiene futuro", aseguró.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe