COLOMBIA: Uribe deshoja la margarita de la reelección

La posibilidad de una segunda reelección del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, produce una aguda polémica entre quienes trabajan para lograrla, los opositores que cuestionan su gestión y aspirantes a la sucesión cuando finalice su mandato en 2010.

Uribe, por el momento, prefiere mantener el suspenso sobre sus planes.

A veces hace guiños a posibles candidatos, entre los que incluyó al ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, ya conocido como "Uribito", el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y la ex embajadora en España y antigua rival política Noemí Sanín.

Otras veces guarda silencio, o dice que le gustaría ser nuevamente alcalde y esperar a 2014 para postularse otra vez a la presidencia. La semana pasada declaró a periodistas que le gustaría desempeñarse como "vendedor de la buena imagen de Colombia en el exterior".

Durante su primer mandato (2002-2006) Uribe logró sacar adelante una reforma constitucional que le permitió presentarse a una reelección inmediata, que logró. Para acceder a un tercer período, cuando finalice el actual en 2010, es imprescindible modificar nuevamente la ley fundamental.
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El político uribista Luis Guillermo Giraldo inició en octubre de 2007 la recolección de las firmas necesarias para poner en marcha el proceso de reforma constitucional.

Según la legislación colombiana, se requiere el aval de cinco por ciento del padrón electoral, 1,4 millones de personas, para que el Congreso legislativo analice la necesidad de la modificación de la carta fundamental. Si el parlamento la aprueba, se debería convocar a un referendo, entre junio y julio de 2009.

A principios de septiembre, la Registraduría General aceptó como válidas cuatro millones de las poco más de cinco millones de firmas recogidas, que Giraldo presentó al Congreso de inmediato, con carácter urgente. "Estoy convencido de la importancia de la consulta, tanto como de un tercer período del presidente Uribe", dijo Giraldo a IPS.

El proceso de análisis de la propuesta se inició este miércoles con una audiencia pública, previa al estudio en comisión en las cámaras de senadores y diputados. Si es aprobada en esa instancia, el proyecto pasará a consideración del plenario de ambos cuerpos.

El mismo día, ante el Encuentro Programático del Partido Conservador, que en mayoría apoya un tercer período de Uribe, el mandatario afirmó que "la reelección no es perpetuación de personas sino reelección de políticas, porque es mejor llegar al debate electoral de 2010 con las grandes mayorías de compatriotas teniendo conciencia de tres temitas: seguridad democrática, confianza inversionista con responsabilidad social y cohesión social".

También, para confusión de muchos, pidió a los legisladores que otorguen prioridad a otros proyectos, como los de reforma política y judicial, en lugar de su reelección.

El asesor presidencial José Obdulio Gaviria afirmó que Uribe "no habla del tema porque es evidente que no tiene interés de que la propuesta sea discutida por el Congreso".

El responsable de las campañas electorales uribistas, Fabio Echeverri Correo, dijo hace unos días que habló "en privado con el señor presidente, le di mi opinión y me dijo que pensaba como yo: que no es conveniente para él ni para el país".

Pero la polémica no amaina.

Algunas voces del oficialismo disidente han hecho tímidas manifestaciones contra la reelección de Uribe. Se encuentran entre ellos los senadores Armando Benedetti y Gina Parody y la ex ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, quines calificaron la propuesta de reforma constitucional como "un show publicitario".

El opositor Partido Liberal anunció que hará manifestaciones en las plazas públicas para impedir un nuevo cambio constitucional que permita la postulación de Uribe.

El izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA) ha sido un continuo opositor a la política de guerra implantada por el derechista Uribe y se opone a un tercer mandato consecutivo.

Aunque Uribe niega y, al mismo tiempo fogonea la estrategia reeleccionista, aun cuando dice que quiere ser alcalde u hombre de relaciones públicas para dar alas a la "imagen positiva" de Colombia, ha dejado en claro que incluso en caso de dar un paso al costado quiere que se mantengan sus controvertidas políticas de seguridad democrática, en relación con las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El senador del PDA, Parmenio Cuéllar, aseguró que Uribe pensó el referendo "y quiere aparecer como que no tuvo nada que ver con eso. Pero ahora parece que quiere dejar un testaferro en la presidencia para volver después en 2014".

La semana pasada, el ex legislador y rehén de las FARC durante más de cinco años, Luis Eladio Pérez, dijo en España durante la presentación de su libro "Infierno verde" que "Uribe era el mandatario ideal para hacer la guerra que no se había hecho contra la violencia, pero no es idóneo para hacer la paz en Colombia".

A su lucha y arenga contra las FARC se ligó la campaña "Vive Colombia, viaja por ella", que permitió caravanas turísticas custodiadas por el ejército, que afianzaron imaginarios de libertad, incluso en quienes no tienen posibilidades económicas para viajar por diversión.

Su política contra los insurgentes generó duros cuestionamientos de la sociedad civil, al igual que su gestión del Plan Colombia, destinado a combatir el narcotráfico y la guerrilla colombiana con financiación y asistencia de Washington.

Pero los vahos reeleccionistas de Uribe no alcanzan a ocultar la irregular votación que le permitió lograr la mayoría legislativa requerida para modificar la ley fundamental en 2006, y que lo habilitó a competir por un segundo período y ganarlo.

Los entonces legisladores Yidis Medina y Teodolindo Avendaño están actualmente presos, acusados de aceptar sobornos para favorecer la reforma constitucional y la reelección inmediata de Uribe.

Avendaño se retiró del recinto en el momento de la votación y Medina confesó que dio su voto a cambio de cargos públicos que ofrecieron funcionarios gubernamentales investigados, entre ellos el ministro de Salud, Diego Palacio, y el entonces ministro del Interior, Sabas Pretelt, actual embajador en Italia.

Por este caso, Uribe ha sido llamado a declarar ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, pero sus dichos en ese ámbito están vedados a la prensa. En público, tanto el presidente como su abogado Jaime Lombana niegan cualquier ofrecimiento a Medina, a quien han llamado "mentirosa y demente". Actualmente están en la cárcel 35 parlamentarios y otros 65 son investigados por vínculos con paramilitares de extrema derecha acusados de graves crímenes. La gran mayoría de ellos responde a Uribe. Pero analistas creen que a pesar de la violencia, el narcotráfico y la impunidad de muchos crímenes, la mayoría de los colombianos prefiere la continuidad de Uribe.

"La popularidad del presidente se mantiene vigente por un fenómeno mediático, pero también es real que la gente sienta que, comparado con presidentes anteriores, el actual conoce el país, viaja a muchos sitios, trabaja de manera incansable y, así no se produzcan frutos positivos para la vida cotidiana, es algo que la gente agradece", dijo a IPS el escritor William Ospina.

"No significa que sea suficiente. Lo que pesa es el contraste entre gobiernos anteriores frente al estilo Uribe", agregó.

A su juicio, la actual estrategia gubernamental está basada en "golpes de adrenalina en estilo novelero. No se gobierna mediante políticas de Estado, sino con acontecimientos escandalosos, que producen la sensación de que lo más importante acaba de ocurrir".

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