CAMBIO CLIMÁTICO: Acciones para eludir crisis financiera

Con la crisis financiera internacional, ¿se dejarán de lado las medidas para paliar el cambio climático? Pamela Cox, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, cree que no.

«Soy optimista», dijo. La crisis no pondrá en un rincón a la acción contra el cambio climático. El dinero que ya está sobre la mesa será usado para invertir en tecnologías limpias para los países que las necesitan, señaló.

Cox presentó en el Congreso Mundial de la Naturaleza de, que se realiza desde el 5 hasta el 14 de este mes en Barcelona, el más reciente informe del Banco Mundial sobre cambio climático en América Latina.

Los principales países industrializados comprometieron más de 6.000 millones de dólares hace cinco semanas para los dos Fondos de Inversión Climática (CIF) que el consejo de directores ejecutivos del Banco Mundial aprobó en julio.

Los CIF son instrumentos internacionales de inversión diseñados para proporcionar tecnologías limpias al mundo en desarrollo y poner a prueba enfoques innovadores ante el cambio climático.
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Otra razón para su optimismo, dijo Cox, fue el pedido del presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, de implementar una puesta a punto exhaustiva del sistema multilateral.

Zoellick afirmó el lunes que es necesario reconsiderar los mecanismos para que el mundo solucione sus problemas económicos, en medio de la actual crisis.

En un discurso ante el Instituto Peterson para la Economía Internacional en Washington, Zoellick señaló: «El Grupo de los Siete (países más industrializados, G-7) no está funcionando. Necesitamos un grupo mejor para una época diferente.»

«Para la cooperación financiera y económica deberíamos considerar un nuevo grupo directivo que incluya» también «a Brasil, China, India, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica», explicó. El G-7 está integrado hoy por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón.

Al presentar un anticipo del informe del Banco Mundial en la conferencia de Barcelona, organizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), Cox dijo que América Latina no era responsable de la crisis financiera ni figuraba entre los principales responsables del cambio climático.

Pero, agregó, los efectos de ambos fenómenos se sienten en países de toda la región.

«Para esos países, trabajar junto con el Banco Mundial se ha vuelto parte de la solución para combatir el cambio climático al tiempo de fomentar el crecimiento económico», dijo Cox a IPS/TerraViva.

Añadió que comparte la frustración de muchos gobiernos latinoamericanos por el caos financiero, pero enfatizó que la región estaba mejor preparada para afrontarlo gracias a sus relaciones comerciales diversificadas, su fortalecida situación fiscal y a su crecimiento económico, estable en los últimos años.

«La región produce apenas seis por ciento de las emisiones globales de gases, y apenas por encima de 10 por ciento si incluimos la deforestación. Sin embargo, ya está sufriendo enormes pérdidas económicas debido al cambio climático», planteó.

«Los países de la región y sus ciudadanos —particularmente los que viven en la pobreza extrema— son los más vulnerables a los efectos del cambio climático. Es una cruel paradoja que los menos responsables del problema sean también los más vulnerables y los que tienen menos recursos para adaptarse», agregó.

Dado el rol central de la región en el ecosistema mundial, las repercusiones de estos efectos se sentirán en todo el planeta, a menos que se adopte pronto una acción significativa para reducir el recalentamiento y mitigar sus efectos, sostuvo.

Cox observó que la región incluye a cinco de los 10 países más biodiversos del mundo —Brasil, Colombia, Ecuador, México y Perú— y el área más biodiversa por sí sola, la ladera oriental de la cordillera de los Andes.

Más de 50 por ciento de los bosques tropicales del mundo se encuentran en América Latina, junto con 65 por ciento de la biomasa de bosques tropicales.

«Conservar estos bosques es crítico no sólo para proteger la biodiversidad, sino también para secuestrar carbono y mitigar el cambio climático», dijo Cox.

El informe del Banco Mundial retrata algunos escenarios sombríos como resultado de los efectos del cambio climático global en América Latina y el Caribe:

— Repliegue de glaciares: Muchos glaciares andinos se están replegando, y algunos podrían desaparecer completamente en los próximos 10 a 20 años si no se adopta una acción adecuada. En Bolivia, Ecuador y Perú, este fenómeno podría afectar seriamente los flujos estacionales de agua.

— Muerte de selvas tropicales: La selva amazónica puede reducirse entre 20 y 80 por ciento debido a los aumentos de entre dos y tres grados en la temperatura de la cuenca. Esto puede desatar la desertificación en vastas áreas de América del Sur, e incluso afectar a América del Norte.

— Aumento de enfermedades: Los casos de paludismo (malaria) en Colombia se duplicaron de alrededor de 400 por cada 100.000 en los años 70 a 800 por cada 100.000 en los 90. Un aumento de la población en peligro de contraer dengue también se teme en México, Brasil, Perú y Ecuador. También hay peligro de que enfermedades infecciosas se propaguen en Bolivia y Panamá.

— Declive de los arrecifes de coral: El decoloramiento causado por el aumento de las temperaturas marinas ha devastado las economías de las islas caribeñas, pues impacta en las reservas pesqueras y el turismo.

El estudio destaca que ya se registró en la región una reducción de las lluvias y un aumento en las temperaturas a causa del cambio climático, y que se requieren medidas urgentes para reducir los impactos negativos sobre la economía, particularmente en el sector agrícola.

El informe aplaude a los países de la región por no cruzarse de brazos y combatir el recalentamiento planetario mediante un desarrollo económico «verde» y de estrategias de mitigación y adaptación.

«América Latina combina energías limpias más que otras regiones del mundo, con abundante producción hidroeléctrica y una dependencia relativamente baja del carbono. La región es líder mundial en transporte sustentable», señala.

El etanol brasileño elaborado en base a caña de azúcar es el biocombustible más competitivo del mundo, dijo Cox. Esto se debe a que reduce 90 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero cuando sustituye a la gasolina. Y tiene un impacto limitado en los precios de los alimentos.

América Latina y el Caribe también tienen varios programas de eficiencia energética que podrían ampliarse, opinó Cox. En particular, mencionó programas exitosos en México y Brasil.

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