ECONOMÍA-BRASIL: Nubarrones por el norte, inquietud en el sur

A pesar de las brutales caídas en la bolsa de valores de São Paulo en los últimos días como consecuencia de la crisis financiera estadounidense, reina una relativa tranquilidad en la economía de Brasil, que sin embargo espera mayores efectos para los próximos años.

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El crecimiento del producto interno bruto (PIB) esperado para este años es de 5,3 por ciento y para 2009 de 3,5 por ciento, mientras que 2010 puede ser crítico, pronosticó Sergio Vale, economista de la empresa de consultoría MB Asociados.

Es que para 2010 están previstas las elecciones presidenciales en Brasil y la incertidumbre política agravará los efectos de la actual crisis financiera estadounidense, en un momento de deterioro de las cuentas públicas y de la balanza de pagos del país, explicó el experto a IPS.

Las cuentas corrientes externas tendrán un déficit de unos 50.000 millones de dólares en 2010 y el déficit fiscal se acentuará por el gran aumento de los gastos que está adoptando el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, mientras los ingresos tenderán a reducirse ante la desaceleración de la economía, generando "el peor de los escenarios", pronostica Vale.

Brasil tenía superávit en las cuentas corrientes hasta mediados del año pasado, pero la sobrevaluación de la moneda nacional, el real, provocó un vuelco, estimulando importaciones que pasaron a expandirse más rápidamente que las exportaciones.
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En 2007, el país aún alcanzó un superávit comercial de 40.028 millones de dólares, 13,8 por ciento menos que el año anterior.

En consecuencia, Brasil acumuló de enero a julio un déficit de cuentas corrientes de 19.512 millones de dólares, según datos del Banco Central, superando las previsiones iniciales para todo el año.

El real ya se depreció 14 por ciento este mes, ante el agravamiento de la crisis en Estados Unidos. Cada dólar costó 1,86 reales al final de las operaciones de este miércoles, el mismo tipo de cambio de un año atrás.

Esa depreciación puede estimular las exportaciones, conteniendo el déficit en cuentas corrientes, pero Vale cree que, superada la volatilidad del momento, el real volverá a apreciarse, en los próximos meses. Además, el superávit comercial depende de productos básicos, cuyos precios están cayendo.

Una depreciación acentuada del real, por otra parte, aumentaría la inflación, que ya supera el seis por ciento, forzando el Banco Central a intensificar medidas que desaceleran el crecimiento económico.

Sin embargo, el presidente Lula y su ministro de Hacienda, Guido Mántega, han reiterado la confianza en la "solidez" de la economía brasileña, protegida por reservas cambiarias de más de 200.000 millones de dólares. Los efectos de la crisis internacional serian "casi imperceptibles", según el mandatario izquierdista.

La economía basada más en el mercado interno que en las exportaciones es otro motivo de confianza. Además el país aún vive la euforia de un crecimiento de seis por ciento del producto en el primer semestre del año y por el descubrimiento de gigantescos yacimientos de petróleo bajo la plataforma territorial brasileño del océano Atlántico.

Hay un consenso entre los economistas de que el sistema bancario brasileño no corre riesgos, después de sus ajustes durante las crisis de la década pasada. Por el lado financiero, que es inmediato, será difícil el contagio, aunque el crédito se hará más escaso y caro, como reconoció el propio ministro Mántega.

La fuga de inversionistas extranjeros, empero, ya golpeó la bolsa de valores de São Paulo, cuyo índice cayó 6,74 por ciento este miércoles y 7,59 por ciento el lunes.

Las dificultades económicas internacionales se espera que repercutan más lentamente en Brasil, al contener las exportaciones y los precios de productos básicos, agrícolas y minerales, y se agraven los problemas fiscales.

Algunos economistas cuestionan el gobierno de Lula por lo que consideran un gran aumento de los gastos corrientes del sector público, con la contratación de miles de nuevos funcionarios, la concesión de incrementos salariales muy superiores a la inflación y la sustentación de programas sociales, sin que se hayan hecho cambios para poder aliviar el déficit fiscal.

"No se aprovechó los últimos años de ambiente favorable de la economía mundial para hacer las reformas necesarias", como la del sistema previsional, concluyó Vale.

En el sector agrícola, "preocupa la desaceleración económica que reducirá el consumo en muchos países", afectando las exportaciones y sus precios, pero Brasil vive "una situación más confortable que otros", por contar con una fuerte demanda interna, evaluó Flavio Turra, gerente del Departamento Económico de la Organización de las Cooperativas del Estado de Paraná (Ocepar).

Soja y carnes, los principales productos de venta externa de Brasil, pueden sufrir el mayor impacto de la crisis derivada del descalabro estadounidense, debido a la escala de sus negocios externos, pero habrá también repercusiones muy negativas para el maíz, "más difícil de exportar".

Brasil logró pasar a exportador de maíz, ante la fuerte alza de sus precios internacionales, ahora revertida para frustración de los pequeños agricultores que apostaron al mercado externo.

Pero la caída de los precios y la posible menor expansión de las exportaciones serán compensados, por lo menos parcialmente, por la depreciación del real respecto del dólar, indicó Turra.

Para el sector agropecuario, que "exporta unos 60.000 millones de dólares e importa unos 10.000 millones" al año, un real más depreciado será mejor, aunque es poco probable que ocurra, señaló el experto cooperativista.

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