AMÉRICA LATINA: Desafío de la izquierda frente a cambio de época

Apoyar a los partidos de izquierda en el gobierno, fortalecer la democracia, reorientar el Estado hacia su papel de distribuidor de recursos e impulsar la integración latinoamericana son los puntos más destacados acordados en el XIV Foro de Sao Paulo, finalizado este domingo en la capital uruguaya.

"No vivimos un momento de cambio sino un cambio de época, que se refleja en 13 países de América Latina", dijo Federico Gomensoro, del partido anfitrión Frente Amplio, al leer el documento del encuentro del Foro, que reúne a fuerzas de izquierda de América Latina y el Caribe.

La referencia de Gomensoro es hacia los países donde, como en Uruguay, han llegado al gobierno partidos o alianzas de izquierda, centroizquierda o progresistas.

El principal desafío que afrontan esos gobiernos en la región es poner en marcha proyectos que reviertan las situaciones de injusticia instaladas por las políticas neoliberales que se impusieron en los años 80 y 90, apuntó.

En el texto se enfatiza la nueva realidad que vive la región, como "la globalización en beneficio del gran capital", a lo que se suma el deterioro del ambiente, la crisis financiera, el aumento del precio del petróleo y la especulación que lleva a la carestía de los alimentos. Todo ello necesita de nuevas iniciativas de la izquierda.

Las fuerzas políticas integrantes del Foro de San Pablo también se solidarizaron con los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, que sufren embates externos e internos, y aplaudieron la próxima llegada del ex obispo Fernando Lugo a la presidencia de Paraguay, tras seis décadas de hegemonía del derechista Partido Colorado.

"La izquierda de América Latina y el Caribe en el Nuevo Tiempo. La Riqueza y la Diversidad" fue el lema que congregó en Montevideo a 200 delegados de 74 grupos de esa tendencia ideológica de la región, junto a observadores de Alemania, Bélgica, China, España, Italia, Irán, Japón, Libia, Noruega y Vietnam.

En el acto de clausura del encuentro, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, manifestó su pesar por la muerte del líder histórico de las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), "Manuel Marulanda", registrada a causa de un infarto cardíaco el 26 de marzo, pero confirmada sólo este domingo por la dirigencia de esa guerrilla.

"Quiero expresar mis condolencias y solidaridad para con las FARC y para con la familia del comandante Marulanda, un luchador extraordinario que venía batallando desde hace largos años, en la lucha ininterrumpida más larga en la historia de América Latina y el Caribe", señaló.

"Un combate que tiene sus raíces en las desigualdades del hermanos pueblo colombiano, contra ese Norte que se había establecido también en el sur, en América Latina (… ), y que hemos combatido desde su tiranía global del capitalismo", sostuvo en su alocución.

Ortega agregó que "el imperio y el capitalismo son enfermedades para el género humano, somos victimas" (…) "¿Quiénes pueden calificar quienes son terroristas o no? Nosotros sí, los terroristas son los yanquis".

La guerra civil en Colombia mereció un capítulo importante en la declaración final de esta reunión del Foro de San Pablo, que tiene su carta de nacimiento en esa ciudad brasileña a impulsos, entre otros, del Partido de los Trabajadores (PT) y de su líder, el actual presidente de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva.

El conflicto armado interno colombiano "constituye el principal factor de riesgo para la estabilidad y la paz de la región". Por ello, señalan los grupos izquierdistas, es necesario "un acuerdo humanitario" de canje de prisioneros entre la guerrilla y el gobierno de Álvaro Uribe, que es "fundamental para la salida del conflicto".

Asimismo, en el documento se incluyeron otras resoluciones, como la condena al "intento de privatización de la industria petrolera de México" y a la intromisión en suelo ecuatoriano de fuerzas militares colombianas para atacar el 1 de marzo un campamento fronterizo de las FARC.

Se expresó la necesidad de democratizar los medios de comunicación, la igualdad social y el acceso a la tecnología, la lucha integral en contra del narcotráfico y el impulso de políticas públicas para frenar la emigración y defender la libre circulación de las personas en todo el mundo.

A pesar de que la izquierda gobierna en muchos países de América Latina, fue escasa la participación en la reunión de dirigentes de altos cargos de esos partidos. "La presencia de mandatarios es una excepción, porque este no es un foro pensado para ellos sino para los partidos", explicó a IPS Valter Pomar, secretario de Relaciones Internacionales del PT.

La izquierda en el gobierno, precisamente, fue el plenario que ocupó buen parte de este domingo, en el cual se subrayó que enfrentar al poder económico es uno de los retos de estas fuerzas.

"Ganamos el gobierno, pero no el poder, los dueños de las empresas y de los medios de comunicación siguen siendo los mismos", apuntó Ernesto Agazzi, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay.

En el mismo sentido, otros de los objetivos que pusieron sobre la mesa fue la necesidad de mantener el nivel de participación social, que disminuye una vez que los partidos de izquierda llegan al gobierno, y la importancia de redefinir el lugar del Estado.

"Tenemos que pensar cómo habitamos un Estado que no fue diseñado por nosotros. No estamos ocupando todo el poder político", sentenció Gustavo Ayala, del Partido Socialista de Ecuador.

Por su parte, Osvaldo "Chato" Peredo, del gobernante Movimiento al Socialismo, de Bolivia, destacó "el factor indígena", que mostró que "el proceso revolucionario no sólo podía ser dirigido por la clase obrera y que "ya no juegan los elementos clásicos del marxismo-leninimo".

En cuanto a las políticas hacia América Latina, a su turno Marco Aurelio Garcia, principal asesor de Lula en asuntos internacionales y vicepresidente del PT, destacó las enormes ventajas que tiene la región para una integración real y la necesidad de estrategias "que se complementen".

García reconoció problemas en esa integración, que por ser una región con economías asimétricas no se han podido resolver aún. Uno de los mejores ejemplos es lo que ocurre con el Mercosur (Mercado Común del Sur), donde las desventajas de los países pequeños, Uruguay y Paraguay, dificultan la relación con los otros grandes socios, Brasil y Argentina.

Para resolver este asunto se debe dar una complementación industrial y agrícola. "El proceso de integración necesita instituciones, pero también una mirada muy segura y una preocupación de renovar la cultura política de izquierda", apunto García.

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