IRÁN: Descrédito de tesis armamentista no aborta sanciones

El Consejo de Seguridad de la ONU impuso una tercera serie de sanciones a Irán, con el objetivo de obligar a ese país a liquidar su programa nuclear con supuestos fines militares.

Tras varias semanas de negociaciones, el Consejo se comprometió a suspender la implementación de las sanciones en caso de que Irán "interrumpe todas las actividades de enriquecimiento y reprocesado (de uranio), incluida la investigación y el desarrollo" en la materia.

La resolución se aprobó el lunes con 14 votos a favor, incluidos los cinco miembros permanentes con potestad de veto sobre las resoluciones del órgano (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia).

Indonesia, integrante no permanente del cuerpo, se abstuvo. Este país del sudeste asiático alberga la más populosa comunidad musulmana del mundo.

Irán, cuyo gobierno pertenece a la rama chiita del Islam desde 1979 y está enfrentado desde entonces con Estados Unidos y con Israel, asegura que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos.
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La inteligencia de Estados Unidos admitió en diciembre, en un informe oficial, que Teherán carece de un programa de investigación de armas nucleares desde 2003, en lo que supuso una ruptura en el discurso del gobierno de George W. Bush.

De todos modos, este lunes fue la primera vez que el Consejo de Seguridad impone a Irán sanciones que afectan el comercio de insumos civiles, además de los aparentemente militares.

Las dos resoluciones anteriores, de diciembre de 2006 y marzo de 2007, se referían específicamente a la compra de tecnología nuclear.

Las nuevas sanciones incluyen la prohibición de viajar a algunos miembros del gobierno islamista que ya figuraban en anteriores resoluciones, y un llamado a los países al "ejercicio de la vigilancia" en la concesión de créditos a la exportación hacia ese país y en la actividad de los bancos iraníes.

También prevé un embargo al comercio de insumos nucleares de uso civil y militar, con excepción de los usados sólo en reactores de agua ligera, y la cooperación técnica con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

Los reactores de agua ligera tienen capacidad para generar electricidad, pero los de agua pesada, además, pueden producir plutonio para la fabricación de armas.

La resolución aprobada el lunes también pide a los países miembros de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) que inspeccionen los barcos de carga hacia y desde Irán, si existieran razones para creer que pueden contener productos prohibidos.

"La comunidad internacional es una vez más testigo de que la credibilidad del Consejo de Seguridad, cuya principal función es mantener la paz y la seguridad internacional, se reduce fácilmente a un mero instrumento de política exterior de unos pocos países", replicó el embajador iraní en la ONU, Mohammad Khazee, tras la votación.

La medida socavará la credibilidad de la AIEA, agencia de la ONU que controla la actividad nuclear en todo el mundo, sostuvo Khazee.

"Esto complica la cooperación futura de las naciones con la AIEA, pues un país que colabora con la agencia es objeto de sanciones", dijo Khazee a IPS. "Teníamos 18 meses para responder las consultas de la AIEA, y lo hicimos mucho antes."

La propia AIEA informó en febrero que Irán coopera con sus inspectores, pero también que ese país realiza investigaciones en el terreno militar, incluida la conversión de uranio y la modificación de un vehículo de reentrada de misil a fin de contener lo que podría ser una ojiva nuclear.

Khazee calificó esos propósitos de invenciones de inteligencia.

"Cualesquiera sean los documentos que le lleguen a Irán a través de la agencia, por supuesto que los vamos a estudiar y a responder. Pero esa no es razón para tratar el asunto en el Consejo de Seguridad", indicó a IPS.

"Responderemos cualquier pregunta de la AIEA, pero el asunto es que todos los días alguien puede acusar a Irán", subrayó.

Libia, que cedió a las presiones y desmanteló su programa nuclear en 2003, señaló que no estaba de acuerdo con la última resolución del Consejo de Seguridad, pero votó a favor. También lo hizo Vietnam

"Estamos convencidos de que deben crearse las condiciones favorables para una solución pacífica, incluido el cese de las políticas hostiles contra Irán, garantizar sus intereses legítimos y respetar su derecho a usar la energía atómica con fines pacíficos", explicó el embajador vietnamita en la ONU Le Luong Minh.

En cambio, el embajador indonesio Marty Natalegava advirtió que las sanciones no son el enfoque más adecuado para resolver el conflicto. En ese sentido, se pronunció a favor de que Irán siga colaborando con la AIEA para asentar la confianza sobre el alcance y naturaleza del programa nuclear.

Mientras, el embajador británico John Sawers fustigó al régimen islamista. "Irán debe atender lo que dice la comunidad internacional en vez de engañar a sus ciudadanos tergiversando nuestras acciones y los informes de la AIEA acerca de su programa nuclear", señaló.

"Felicito los esfuerzos del director general y de los funcionarios de la AIEA, pero como Irán no cumplió con los pedidos que se le hicieron, tal como informó la agencia, no tenemos más alternativa que reforzar las medidas en el Consejo de Seguridad", añadió..

China, que junto con Rusia defendió a Irán en el Consejo de Seguridad, señaló que la nueva resolución no se propone castigar a ese país. Al contrario, urge a Teherán a regresar a la mesa de negociaciones y a reactivar una nueva ronda de intercambios diplomáticos.

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